Tiempo de negociaciones: qué quiere cada sector

Con el cronograma electoral en marcha el peronismo inicia la etapa de discusión por los cargos partidarios. Cuáles son las aspiraciones por el reparto.

Por Yanina Soria
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Mayo de 2016. La sociedad entre José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti echaba a rodar un nuevo acuerdo político, esa vez interno, para evitar que las siempre latentes tensiones entre ambos sectores derivaran en una compulsa en las urnas.

Fruto de las negociaciones entre los dos caciques del PJ Córdoba, los cargos partidarios que debían ser renovados, fueron repartidosy cundió la paz.

Por entonces, la conducción provincial había quedadoen manos de Carlos Caserio porque el presidente del PJ, Juan Schiaretti, gobernador en ese momento, pidió licencia. La presidencia alterna fue para Martín Llaryora, la secretaría general para Carlos Gutiérrez, y como secretario administrativo fue nombrado Carlos Massei, entre los cargos más importantes. Luego, el mapa provincial fue cubierto con referentes de ambos dirigentes en los distintos departamentos.



Febrero de 2020. De la Sota ya no está y Schiaretti, gobernador, hace uso de la máxima premisa que siempre rigió en tan exitosa empresa política que colocó, durante dos décadas al peronismo en el poder provincial: conduce quien gobierna.

Tras la partida física del ex mandatario y con la legitimidad de las urnas, Schiaretti se quedó con el PJ Córdoba; amplió las fronteras del espacio, enterró la marca Unión por Córdoba y refundó la alianza provincial como Hacemos por Córdoba. Incluso, su figura alcanzó proyección nacional el año pasado.

Sin embargo, aquel liderazgo indiscutido consolidado en el 2019 comenzó a ser cuestionado por una porción del PJ a partir de la decisión que tomó el gobernador de mantenerse fuera del proyecto político que encabezaba Alberto Fernández en campaña, hoy presidente de la Nación.

Entonces, lo que se suponía sería un año complicado en términos económicos para la gestión provincial debido al impacto de la crisis nacional, arrancó siendo complejo también en el terreno interno del peronismo cordobés.

La expresión de disconformidad con Schiaretti por su posición frente al gobierno del Frente de Todos por parte del sector encabezado por Carlos Caserio y Martín Gill, fue levantando temperatura y derivó en una muestra de fuerza la semana pasada.

Hubo amenazas de internas, pero luego fueron morigeradas. Siempre, con el proceso de renovación de autoridades partidarias en todos sus niveles como telón de fondo.

Si bien desde el Panal, el plan original siempre fue dotar a ese proceso interno de un cariz más administrativo que político, tras la movida del espacio del PJ Córdoba que tributa para Alberto Fernández, se encendieron algunas luces de alerta. Inlcuso cuando desde el oficialismo nunca le dieron entidad de amenaza real. La convicción de que la sangre no llegará al rio se funda en la complejidad que supone un armado provincial.La Carta Orgánica del PJ, en su artículo 73, establece que: “Para presentar autoridades de nivel provincial, la lista deberá presentar candidaturas a cargos partidarios en no menos del 60 por ciento de los departamentos de toda la Provincia. A su vez, para ser considerada lista departamental, se deberán presentar candidaturas para cargos partidarios en no menos del 60 por ciento de los circuitos en el interior de la provincia, y de los correspondientes subcircuitos correspondiente a cada seccional en el departamento Capital”.

Las pretensiones

Lo cierto es que, con la publicación del cronograma electoral y con dos fechas claves ya en danza (el 6 de abril para presentar las listas y el 26 día de los comicios) la etapa que ahora se abre es la de la negociación. La idea del schairettismo sigue siendo alcanzar el consenso interno y que haya una sola lista. Para ello se deberán sentar  en la mesa con quienes aspiran a ocupar lugares dentro del partido, pero en verdad, tienen el horizonte político puesto en las elecciones legislativas del ´21.

A priori, desde el Centro Cívico marcan una condición como innegociable: será el propio gobernador quien encabece el lema de Hacemos por Córdoba. Eso implica que, la conducción real del peronismo en Córdoba seguirá siendo de Schiaretti, al menos por los próximos cuatro años.

Y aunque por ahora los protagonistas de las inminentes negociaciones no lo digan por lo alto, cada sector pugnará por sacar tajada del proceso de reacomodamiento que se abre. Y allí comenzará a tallar no sólo el espacio de Caserio, también el peronismo k tiene aspiraciones; incluso, entre los propios leales a Schiaretti hay quienes buscarán reposicionarse en el mapa interno a partir del 26 de abril.

Y sobre la mesa ya se conocen algunas pretensiones. Por caso, por el departamento Capital irá por todo nuevamente Alejandra Vigo. La diputada nacional desarrolló una estructura propia durante estos años que la lleva a contar con alfiles propios en lugares claves, y no sólo en la Municipalidad de Córdoba. Se sabe que parte del acuerdo político con el intendente Martín Llaryora fue no disputarse el poder por el PJ Capital. En ese escenario, es difícil imaginar que el Panal esté dispuesto a entregarle la presidencia de ese distrito partidario a otro sector.

Seguramente el albertismo cordobés, además de pedir lugares en la Mesa del Consejo Provincial, irá por departamentos como el de Punilla donde ya la hija del actual senador nacional, la legisladora Mariana Caserio, es la titular del PJ allí.

Otros de los distritos por los que también peleará, pero donde se anticipa una discusión más compleja son los de Colón, Santa María y San Martín. En el primero, el albertismo cuenta con figuras de pesos como los legisladores Carlos Presas y Rodrigo Rufeil; tiene al actual secretario de Transporte nacional, Walter Saieg,como referente del segundo departamento mencionado; y al intendente en uso de licencia de Villa María y actual vice ministro de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill, como figura de envergadura en el tercero. Ocurre que, en esos tres casos, el schiarettismo también cuenta con delegados que tienen aspiraciones a fortalecer sus presencias territoriales.

A saber, por General San Martín, el Panal lo tiene a Eduardo Accastello y Nora Bedano; por Santa María, al actual ministro de Gobierno, Facundo Torres, y a su hermano intendente de Alta Gracia, Marcos Torres; mientras que en Colón anotan a varios jefes comunales también, entre ellos, a Facundo Rufeil de La Calera.

En tanto, la delasostista Adriana Nazario, hoy enrolada en la estructura de Caserio, es una de las referentes de Río Cuarto, uno de los departamentos más importantes. Allí también jugará el intendente Juan Manuel Llamosas que va a la reelección con el apoyo de Schairetti pero también con el respaldo del nazarismo local.

Otros de los que pedirán reprsntación en el nuevo esquema de autoridades departamentales del PJ Córdoba son Martín Llaryora por San Justo; Oscar González por San Javier; Federico y Carlos Alesandri por Calamuchita.

Kirchnerismo PJ

Al establecer el cronograma electoral, desde el Panal fueron claros al señalar que la porción peronista del kirchnerismo cordobés también podría jugar la interna.

El sector representado por ejemplo en la diputada nacional, Gabriela Estévez, sería uno de los que se sumaría a las negociaciones con destino final en la estructura oficial del partido.

Si bien eso podría ocurrir fruto de un acuerdo entre la cúpula de los gobiernos nacional y provincial, se trata de un sector que hasta ahora siempre se movió fuera del radar del partido cordobés.