AFA y el grupo de los 14, contra Superliga

Tapia, presidente del fútbol argentino, junto a otros dirigentes mantuvieron una reunión clave para tratar de una vez la rescisión del convenio con el ente que patrocina la Primera División. ¿El Fútbol Argentino cambia de comando? ¿Cómo queda parado Talleres?

Por Federico Jelic

La foto viralizada daba miedo, imponía respeto, con carácter de seriedad o al menos alguna sensación visceral de fondo. Todo parece querer volver a lo de antes. En la punta de la mesa, fiel al estilo Don Corleone, Claudio Tapia, presidente de AFA. Y con siete acólitos de cada margen, los titulares de varios clubes de Primera División, conformando mayoría numérica, le daban forma a la mesa de los 14 dirigentes que busca una nueva revolución en el ente madre del fútbol argentino. El objeto de la reunión es clave: solicitar, planear, pergeñar,  y darle forma a la salida de la Superliga y que otra vez los intereses y los manejos de fútbol profesional regresen bajo el paraguas y la supervisación de la AFA.
De esa forma, la empresa que patrocina los derechos de Primera División sabe que tendrá un duro oponente y que seguramente están transitando los últimos meses con esta modalidad. Mariano Elizondo, presidente de la Superliga, es consciente de esta circunstancia y como lejos de tener un perfil político  y moverse en zonas de influencias, parece quedar con un diagnostico vulnerable en este escenario. Lo concreto es que aquello que se presumió como casual en enero pasado sentó las bases de la realidad: AFA quiere el comando del fútbol otra vez, a pesar de que hay contrato firmado y vigente. Pero ya sin Mauricio Macri como presidente de los argentinos, con la asunción de Alberto Fernández en Casa Rosada, los vientos de cambio soplaron fuerte por la calle Viamonte. Y aquellos que supieron acomodar el chasis a tiempo parecen encontrar abrigo en muchos aspectos con el nuevo oficialismo. Ahí es donde Talleres parece haber quedado expuesto en este nuevo tablero político de AFA.

La primera gran cena

En esta cena de gala y presentación oficial estuvieron presentes representantes de 14 clubes entre los que se destacaron Jorge Ameal (presidente de Boca), Hugo Moyano (Independiente), Víctor Blanco (Racing) y Marcelo Tinelli (San Lorenzo), entre los más conocidos. Pero a su vez, los acompañaron Nicolás Russo (Lanús), Lucía Barbuto (Banfield), Hugo Moyano (Independiente), Gabriel Pellegrino (Gimnasia), Sergio Rapisarda (Vélez), Pascual Caiella (Estudiantes de La Plata), Ricardo Carloni (Rosario Central) y Cristian D’Amico (Newell’s). Tapia presenció y encabezó el cónclave, no como mero espectador sino como gran promotor de dicho encuentro. El gran ausente fue Rodolfo D’Onofrio, máxima autoridad de River, quien hoy por hoy está en contra de esta decisión. Sin embargo, por estos días se espera que tenga un mano a mano con Tapia.
¿Cuál es el dilema? Todo empezó con el reclamo de varios equipos a la Superliga por el calendario coincidente con el Preolímpico Sub 23 en Colombia, por los jugadores cedidos. A raíz de esta circunstancia, para no verse perjudicados con esta superposición, la excusa fue  promover mediáticamente la posibilidad de postergar y retrasar el inicio de la segunda rueda, cuando de fondo, todas las partes sabían que esta situación iba a suceder ya que el fixture había sido firmado y aprobado cinco meses antes. Un mamarracho. Como la votación no pudo torcer el destino del almanaque por apenas un voto, quedó flotando en el ambiente la sensación de revancha. Sólo se reprogramó la fecha 18 pero con cuatro días de descanso tras la fecha pactada, pero pareció más que nada un premio consuelo para quedar bien con Boca y Ameal. Nada más.
Bueno, ahora el “golpe de Estado” a la Superliga ya es algo serio y palpable. Es que en AFA saben que cuentan con los votos necesarios para aprobar su idea en una Asamblea Extraordinaria y que es cuestión de tiempo para que esto se oficialice. De esta manera, la actual sería la última Superliga que se dispute.
La intención es clara: dar de baja formalmente a la Superliga y llevarla a la AFA, con el nombre de «Liga Profesional». Otro de los grandes conflictos es el tema de los derechos internacionales de la televisión para el exterior, en el cual los dirigentes no están de acuerdo. Es decir, antes de que inicie el nuevo formato de administración, ya hay controversias, como ocurrió siempre por calle Viamonte.
Según la AFA, el contrato con la Superliga se puede romper de manera unilateral, pero la intención es que salga votado por asamblea. ¿Cómo sería? En el Comité Ejecutivo se llamaría a la Asamblea con 30 días de antelación. El día de la asamblea, necesitarían tener 35 de 46 votos. Esta liga Profesional tendrá menos autonomía y poder que la Superliga, aunque recién en junio tomará vida este proyecto que en definitiva, tiene como objetivo eliminar a Elizondo y sus compromisos firmados.
En reemplazo se creará la se va a crear la Liga Profesional de Fútbol, que va a tener menos autonomía y poder que la Superliga. De esta manera, a partir de junio la AFA recuperaría el peso que había perdido en Primera y todo comenzará de cero otra vez, con las consecuencias políticas que eso conlleva.



Fassi, en desacuerdo

Como fue manifiesto en cada oportunidad, el presidente de Talleres Andrés Fassi mostró aversión a la posible salida de la Superliga y que el fútbol profesión regrese a órbita de AFA: “Sería un retroceso que el fútbol argentino vuelva a AFA, si ya estuvo muchos años y todos sabemos lo que sucedió en los  últimos 30 años. Se generó una liga con menos seriedad, la devaluación del torneo  se dio en todos los aspectos. Lo que necesitamos es fortalecer la Superliga, unirnos entre los clubes, potenciarnos como industria, como siempre fue el espíritu de este torneo. La Superliga era la gran idea hace dos años y medio, pero por intereses personales que solo le sirven a algunos, quieren darla de baja. Sería un retroceso”.
La Superliga tiene todo para perder en este contexto. Y Talleres parece que también. Por lo pronto la mesa de los 14 dice presente, salió de la palestra para recuperar a AFA, a pesar de que en el ambiente hay tufillo con aroma a política que no se soporta.