Tiempos que no mueren

Desde hace un par de semanas, está disponible en todas las plataformas la canción “No Time To Die”, compuesta por Billie Eilish junto a su hermano Finneas, y al darle play se puede apreciar que tiene todos los condimentos que siempre han exhibido los temas Bond a lo largo de la historia.

Por J.C. Maraddón
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En el año 2011, la cantante británica Adele obtenía un enorme suceso mundial con su segundo disco, “21”, que contenía entre otras canciones el hit “Rolling In The Deep”, una pieza que en ese entonces sonaba a repetición en todas partes. Por supuesto, el álbum fue número uno en Estados Unidos, Inglaterra y decenas de países en todo el planeta, mientras que ese primer single se instaló al tope del Hot 100 de la revista Billboard el 21 de mayo de 2011 y permaneció allí hasta comienzos de julio, a lo largo de siete semanas, lo que refleja la dimensión que alcanzó su difusión.

Con apenas 21 años de edad, la vocalista conseguía así ser aceptada en el club de las celebridades del mundo de la música, sobre todo después de que en la siguiente entrega de los premios Grammy se alzara con seis estatuillas e igualase el récord de Beyoncé. La prensa internacional la había saludado como la cantante del momento y, si bien su imagen no respondía a los parámetros que todavía estimulaba la industria, la poderosa dulzura de su voz y la excelente llegada de su música a todos los públicos, certificaba que Adele todavía tenía mucho para dar.

Sin embargo, se sabía con sólo conocer su obra que su aspiración no era innovar ni cambiar la forma en que se había venido produciendo piezas musicales desde mediados del siglo veinte. Su timbre vocal rememoraba a las grandes baladistas de todos los tiempos, aunque también podía imprimirle energía rockera a su entonación si eso fuese necesario. Su consagración se escenificaba en el mismo año de la decadencia y muerte de Amy Winehouse, una talentosísima intérprete de conducta errática que también había apelado a un estilo sonoro clásico, aunque estuviera complementado por un look despampanante y una presencia escénica arrolladora.



En 2012, cuando se anunció que la saga de James Bond iba a ofrecer un nuevo capítulo cinematográfico, nadie pudo haberse sorprendido de que Adele fuera citada para componer y grabar el tema principal de “Skyfall”. De hecho, su registro tenía el mismo tinte vintage del agente secreto, un detalle que hizo que su interpretación quedara perfecta en el marco de esa estética tan característica de 007. Si algo necesitaba Adele en esa instancia de su carrera era cantar “Skyfall” y si algo necesitaba una nueva película de James Bond era contar con alguien como ella para cumplir esa tarea.

Han transcurrido ocho años de aquello (con otro filme de la saga en el medio), pero los tiempos han cambiado lo suficiente para que ahora haya sido la precoz Billie Eilish la elegida. Desde hace un par de semanas, está disponible en todas las plataformas la canción “No Time To Die”, compuesta por ella junto a su hermano Finneas, y al darle play se puede apreciar que tiene todos los condimentos que siempre han exhibido los temas Bond a lo largo de la historia. Cierta grandilocuencia, arreglos emotivos y un mensaje épico, suelen ser habituales en estas obras, y “No Time To Die” no es la excepción.

Pero lo más extraordinario es que la composición tampoco desentona con el repertorio de Eilish, que a diferencia de Adele ha incursionado en una línea musical que no por exitosa deja de ser hasta cierto punto alternativa. “No Time To Die” cumple así a dos puntas y ese milagro es otro de los aciertos de esta chica de apenas 18 años que tuvo en 2019 su periodo consagratorio y que, siguiendo una regla no escrita del negocio discográfico, ahora acepta grabar el tema de la nueva de James Bond y consigue salir indemne de un trance en el otros no hubiesen aceptado meterse.