Lenguas: oposición analiza alianzas (¿inviables?)

Un sector del kirchnerismo tienta a Fabián Negrelli con una candidatura, pero desde ambos sectores dudan de la viabilidad política de la propuesta.

El referente opositor, Fabián Negrelli (Integración y Cambio), cortejado por el kirchnerismo de la Facultad de Lenguas.

La Facultad de Lenguas es una de las ocho unidades académicas que elegirán a sus nuevos decanos y vicedecanos el próximo 21 de mayo, utilizando el sistema de elección directa con el voto de los cuatro claustros: profesores, estudiantes, graduados y no docentes.

Estos comicios marcarán el final del sexenio que tuvo a la decana Elena Pérez como protagonista política de esta Facultad, al verse impedida estatutariamente para competir nuevamente, al menos por un período.

El resto de los actores de Lenguas están en pleno proceso de armado de candidaturas, con discusiones entre los docentes de cada uno de los tres sectores que animan la vida política de la Facultad: el oficialismo de Acción Académica, el kirchnerismo de Proyecto Lenguas y, como tercer espacio, Integración y Compromiso.

Este último grupo es el que se referencia en Fabián Negrelli, un profesor de inglés que compitió por el decanato en 2014, sufriendo una derrota de tres a siete contra Pérez. La llegada de Hugo Juri al Rectorado y el alineamiento de Acción Académica con su gestión facilitó un acercamiento entre los dos sectores, que se plasmó en una candidatura unificada en 2017.



Ese año, Pérez repitió como decana y Martín Capell (Integración y Compromiso) la acompañó como vice. Negrelli fue recompensado con la secretaría académica, pero no duró mucho en el cargo. Los permanentes enfrentamientos entre Pérez y Negrelli, dos personalidades muy marcadas, llevaron a escindir la alianza.

Seis años después, tras su ida y vuelta por el oficialismo, Negrelli quiere intentar nuevamente hacerse con el principal despacho de la Facultad de Lenguas y, mientras teje su armado, recibe por estos días el cortejo de Proyecto Lenguas y su brazo estudiantil, la agrupación kirchnerista Aiel.

El kirchnerismo de Lenguas se sabe huérfano de un candidato competitivo, y no quiere repetir el pobre resultado que en 2017 obtuvo Mario López Barrios. Por ello, ve en Negrelli una oportunidad.

Sin embargo, los casamenteros políticos de la UNC le ven poco futuro a la pareja. Ya en 2014, fueron los jóvenes de Aiel quienes le negaron el triunfo a Negrelli, al mantener sus ocho votos en blanco a lo largo de cuatro votaciones.

Desde entonces, las posiciones entre ambos se han alejado cada vez más. Aiel y Proyecto Lenguas representa al kirchnerismo enfervorizado, que vio con buenos ojos las tomas del Pabellón Argentina y las muy frecuentes interrupciones al Consejo Superior. Negrelli, en cambio, se dice partidario del rector Juri y su gestión.

Los observadores universitarios se preguntan cómo podría Negrelli eventualmente sostener su adhesión al oficialismo rectoral, cuando sus consejeros y funcionarios busquen bloquear constantemente las iniciativas del Rectorado. De la misma manera, es difícil imaginar a los estudiantes de Aiel y a profesores kirchneristas pidiendo el voto en aulas y pasillos para un supuesto incondicional del rector Juri.

Algunos profesores que se identifican con Integración y Compromiso dicen preguntarse lo mismo, y dudan que una alianza de este tipo pueda mejorar las posibilidades electorales de su espacio. Por el contrario, con Pérez alejada de los reflectores, algunos observadores se animan a hipotetizar una nueva confluencia con Acción Académica.

Nación duda si va a cumplir con “gatillo” 2019

La segunda quincena de febrero dio pie a la reactivación de la actividad gremial de los profesores universitarios a nivel nacional. La conducción de Conadu Histórica mantuvo la semana pasada sendos encuentros con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y con la presidenta del Consejo Interuniversitario Nacional, Delfina Veiravé.

Fue en dicha oportunidad que el titular de la cartera laboral admitió “las dificultades para el efectivo cumplimiento de la cláusula gatillo 2019”, de acuerdo a lo relatado en el parte de prensa de la federación gremial.

La expresión del ministro Moroni hace referencia al último punto del acuerdo paritario 2019, firmado por funcionarios de la anterior gestión del ministerio de Educación y por las seis federaciones gremiales de los docentes universitarios (Conadu, Conadu Histórica, Fedun, Fagdut, UDA y Ctera). El mismo establece un incremento de los salarios equivalente a la diferencia entre la inflación anual y los aumentos recibidos a lo largo del mismo periodo, para evitar así la pérdida de poder adquisitivo de los profesores.

La gestión peronista pretendería renegociar el pago de dicha cláusula en el marco de la negociación paritaria 2020, reemplazando los porcentajes acordados por sumas fijas de poco impacto para la mayoría de los profesores.

Adiuc y Conadu, en modo hippie (paz y amor)

Mientras la conducción de Conadu Histórica se reunía con autoridades nacionales, Conadu mantenía un plenario con representantes de las distintas organizaciones de base que la componen, incluidos los cordobeses de Adiuc. El temario de discusión se enfocó en la agenda que esta federación tendrá a lo largo del 2020.

En palabras de la secretaria gremial, Verónica Bethencourt, el plenario consensuó “la importancia de retomar en la paritaria 2020 el lugar que como trabajadoras y trabajadores tuvimos en otro momento, que no solo tiene que ver con discutir salarios sino fundamentalmente con ser parte de la construcción de políticas públicas relacionadas a la universidad y a nuestro trabajo docente en particular”, señaló Verónica Bethencourt, Secretaria Gremial de CONADU.

Esta federación, de marcada militancia kirchnerista, parece preparar el terreno para un abandono de los reclamos salariales, poniendo el foco para ello en el trabajo conjunto sobre políticas paraeducativas. Lo mismo sucedería con el tema presupuestario: los gremios K estarían dispuestos a hacer la vista gorda al durísimo ajuste que significaría un congelamiento del presupuesto 2019 para gastos de funcionamiento.

En esta línea se inscribiría Adiuc, central que supo embanderarse con los reclamos presupuestarios y salariales contra el gobierno de Mauricio Macri, pero que optaría ahora por una actitud de paz y amor frente a una gestión de su mismo signo político.