Castoldi banca a Zabala y al plan-austeridad

El presidente de Instituto salió a respaldar al DT a pesar del inestable arranque deportivo en el 2020. Una decisión que puede traerle consecuencias políticas indeseadas, no obstante, no se oculta y defiende con convicción las decisiones tomadas.

Por Federico Jelic

Sin titubear, sin reparar en posibles enojos o controversias, el presidente de Instituto Roberto Castoldi no cambia de opinión en lo que hace al proyecto deportivo e institucional, a pesar del flojo arranque del equipo en la Primera Nacional. Sin prestar atención a las consecuencias que pudiera generar, salió a respaldar la gestión del DT César Zabala, muy cuestionado por estas horas. De hecho dejó en claro que no corre riesgo su cargo si no consigue un triunfo el fin de semana ante Deportivo Riestra. ¿Eso le puede traer problemas con el socio y disgustos políticos al oficialismo? Quizás sí, pero la convicción de mantenerse en la misma línea está.

El apoyo enfático no tardó en hacerse público, como asumiendo (gran) parte de la responsabilidad del momento del club, tanto en la cancha como en los escritorios. Claramente va de la mano con la necesidad de equilibrar las finanzas por encima de todo, en detrimento de los sueños de ascenso de un equipo que cumplirá 14 temporadas lejos de la máxima categoría del fútbol argentino.

Por una cuestión presupuestaria, el elenco de Alta Córdoba no tiene más remedio que sobrevivir con lo puesto este campeonato, con austeridad y recursos limitados. Lógicamente, sin refuerzos de jerarquía, el objetivo del ascenso resulta más complicado, pero todo sea por la necesidad de enderezar las finanzas primero. Y Castoldi reforzó esa teoría, bancando a Zabala y apostando al trabajo, al menos hasta donde llegue.



 Sin inversión, ilusiones en vano

Instituto resolvió no hacer un esfuerzo económico esta temporada y continuar con lo que tiene a mano en lo que resta del torneo. Decisión amarga para el hincha pero responsable desde lo económico. La prioridad está marcada. Y para ese proyecto, la presencia de Zabala es fundamental: hombre de la casa, no muy oneroso desde lo contractual, y sin presiones o exigencias de llegar a  la meta a cualquier costo. Entonces, gane  o pierda, debe apoyarlo.

El cuidado de los números ya es una necesidad por Alta Córdoba, una metodología de austeridad, con un Concurso Preventivo al cual atender. Desde esa mirada se entienden las decisiones dirigenciales, será cuestión de saber  trasladar y convencer al hincha esta determinación, con los riesgos que eso implica.

Castoldi, en eso, no esconde la estrategia. Desde su asunción, como sucesor de Gastón Defagot (hoy Secretario General de la lista) fue notoria la instrumentación de achiques para equilibrar las finanzas por encima de cualquier otra meta. En la Justicia hay respuestas para los acreedores, y desde la dirigencia entienden haber aprendido la lección con relación a los retrasos salariales y no quieren tropezar con la misma piedra: la temporada pasada sufrieron varios paros y huelgas de empleados administrativos y otras áreas, también del plantel profesional, con atrasos salariales. Castigo mediático y político. Pocos equipos esquivan a esa situación, por lo que no se prometió más de lo que se puede pagar y de paso, buscaron recortar erogaciones. Existieron acuerdos en vez de despidos con casi 50 empleados (boleterías, administración, maestranza, colegio, etc.), con negociaciones que  generaron algunas rispideces , pero con voluntad de acuerdo siempre, indemnizaciones mediante. Dicho recorte incómodo le representa un descuento de casi tres millones de pesos en el presupuesto mensual. Lógicamente hizo ruido y la oposición no tardó en castigar.

No obstante, como agua en el desierto están esperando la acreditación del porcentaje de Mateo García tras su venta de Las Palmas de España a Estrella Roja de Belgrado (Serbia), 200 mil euros que serían suficientes como para ordenar las obligaciones primarias. A contrarreloj.

 

Vender por encima del ascenso

Por supuesto, ya desde hace varios años por Alta Córdoba la frase recurrente o lema institucional, es la trillada “hay que vender un jugador por año” si no se desean desbalances financieros. Quien tiene hoy todas las fichas puestas para ser negociado es Mateo Bajamich, el juvenil volante de origen croata, aunque todavía no hay ninguna oferta formal o que haya logrado satisfacer a la dirigencia.

¿Y si se vende Bajamich? ¿Con qué se puede soñar entonces? Desprenderse del elemento más vendible va a contramano del proyecto deportivo. Por eso el malestar y la preocupación desde las tribunas a raíz de esta circunstancia siguen retumbando, no con el mejor semblante.

¿Y en lo institucional? Otra vez la pileta no formó parte de las actividades de verano, hubo cierres de las áreas polideportivas de Natación y Hockey, por lo que el club que antaño se vanagloriaba de ser social, abierto a diversas actividades parece haber elegido acotarse cada vez más al fútbol  y al básquet, sin lugar al resto. Una realidad que duele pero a la vez, realista, por más que suene redundante y antipopular.

Todo parece indicar que Zabala seguirá hasta el final de la campaña, salvo algún imponderable. Hubo necesidad de respaldar y hacerse cargo de su designación por parte de Castoldi y del oficialismo: si cae uno, el efecto dominó es inevitable. Cada derrota es motivo de crítica por la oposición y claro está que tiene un costo político el hecho de tener al equipo lejos de los puestos de vanguardia. No obstante, el plan ajuste es primordial y se respeta a rajatabla por Instituto, que eligió este camino al menos hasta junio. Sobreviviendo. Y de esa forma, buscando equilibrio en la cartera, la prioridad  y las ilusiones de ascenso quedan supeditadas al orden institucional, con todos los riesgos políticos que eso conlleva.