Fassi y Tinelli, el pasado político y los arbitrajes

Los presidentes de Talleres y San Lorenzo protagonizaron un cruce mediático tras los fallos arbitrales luego del partido del sábado. Provocaciones y contestaciones. Y pensar que estuvieron unidos en 2015 cuando el ex conductor de TV apuntó a la presidencia de AFA...

Por Federico Jelic

Historias de desamores, desencuentros, contestaciones provocativas y un panorama distinto al de 2015, cuando fueron caminando de la mano, a la par, en busca de la transformación de AFA que tanto creían necesaria. La política hoy los tiene en veredas enfrentadas, sin embargo llama la atención la indiferencia y el enfrentamiento mediático luego de que por momentos persiguieron el mismo ideal. Todo esto se desató tras la derrota de San Lorenzo en Córdoba a manos de Talleres el fin de semana, con un partido accidentado, muy emotivo y con algunos fallos arbitrales no muy claros.

No  hay que irse muy lejos en el tiempo para encontrar frases elogiosas del presidente de Talleres  Andrés Fassi para con Marcelo Tinelli, en ese entonces allá por 2015, con el mismo signo político y objetivos similares en pos de la transparencia del fútbol argentino. El conductor de TV, hoy vice del “Ciclón”, en aquellos años apuntaba fuertemente a convertirse en presidente de AFA y encontró en Fassi un gran aliado, quien prácticamente actuó como jefe de campana. El final es harto conocido: impensado y bochornoso empate en 38 votos con apenas 75 sufragantes, es decir, un voto adulterado aún sin condena a su autor material e intelectual, que derivó a la postergación de los escrutinios y dando paso a una intervención desde FIFA que dejó sus rencillas.

Hoy no son antagónicos pero igual caminan por calles inversas, como una nueva grieta. Cambiaron los mandos, los puestos de influencia y los protagonistas, solo que es imposible obviar la distancia ideológica entre Fassi y Tinelli, diferencia que fue ostensible a la hora de describir ambos equipos sus conclusiones en las últimas fechas en reclamos a los polémicos arbitrajes. Pero algo político hay detrás de ese encono que a pesar de las banderas blancas en alto, tiene sus entretelones.



Provocación y respuesta

Fue Tinelli el primero en abrir la boca ya con la expulsión consumada de Juan Ramírez en Córdoba, donde la primera amonestación le cayó encima injustamente cuando la falta fue de Donatti. Al consultarle sobre esa incidencia, el vice del elenco de Boedo indirectamente hizo referencia a Fassi: “No nos pueden sancionar por algo que no pasó realmente. Pero prefiero no hablar de los árbitros, porque cada vez que hablo trae problemas. Que hable el presidente de Talleres de los árbitros, este fin de semana no lo escuché hablar», fue la frase provocadora que soltó el ex conductor de TV, sin nombrarlo, sobre el hombre fuerte de Pachuca.

Sin dudas, es una forma de mojarle la oreja, exponiendo tener la misma sensación que Fassi, después de que  hiciera alto escándalo tras el polémico arbitraje sufrido en Sarandí, con un saldo de dos expulsiones y un penal dudoso en contra. Sin embargo lejos de quedarse callado, con más diplomacia pero con la misma medicina, el titular albiazul no tardó en contrarrestar. “Como institución, por política, lo que tenga que hablar del arbitraje lo hablo con (Federico) Beligoy, coordinador de los árbitros. Tampoco mando mensajes a través de la prensa. Hablo con Marcelo o con quien sea, de forma personal». Bien diplomático, fiel a su estilo pero dejando alguno puntos suspensivos sobre el asunto.

«Cuando hablo en forma pública, trato de generar lo mejor para nuestro fútbol, no entro en polémica de ningún tipo. Respeto muchísimo a una enorme institución con San Lorenzo. Hablé media hora con él, sabe perfectamente todo lo que pienso. No entro en polémica de ningún tipo. Hay que unirnos. Con Tinelli hablé el viernes más de media hora y le dije en la cara lo que pienso”, subrayó.

¿Rencillas políticas?

Vale la pena hacer un paréntesis luego de estas declaraciones. En You Tube y en internet no hay que bucear demasiado para encontrar elogios entre Fassi y Tinelli allá por 2015, en tiempos proselitistas por AFA. Con Julio Grondona en la posteridad, el vice “regente” sucesor Luis Segura apuntaba a renovar su mandato aunque la lista de Tinelli proponía una compulsa pareja y cerrada. De hecho, el vice albiazul Rodrigo Escribano formó parte del acto electoral, como fiscal y escrutador de la lista del vice de San Lorenzo, comicios que dejaron una de las páginas más oscuras en el fútbol argentino.

Mientras la intervención hacía su parte con el Comité Normalizador que tenía al presidente de Belgrano Armando Pérez como cabeza visible, Tinelli abandonaba sus apetencias políticas para seguir en el club de Boedo, fortaleciendo el área básquet, y lejos del fútbol. Con el paso del tiempo le volvió a picar el “bicho” pero en este caso, con otro color político. Su enemistad con el presidente de los argentinos (y no Juniors) Mauricio Macri ya era un escollo, por lo que acomodó sus piezas en las huestes de la nueva autoridad de AFA Claudio Tapia. De hecho Tinelli ocupa una de las vicepresidencias, estuvo cerca de las secretarias de los seleccionados nacionales y nunca abandonó los sectores de influencias.

Con la llegada al poder de Alberto Fernández al ejecutivo nacional soplaron vientos de cambios, por lo que Tinelli hizo otra lectura del panorama: cerca del “Chiqui” encontró abrigo, apoyando a la nueva dirigencia en Casa Rosada, olvidando su pasado.

Entonces ya con Fassi no tiene ningún nexo o excusa que los una. Fueron compinches de un proyecto político en AFA que no tuvo su cristalización por miserias políticas globales y hoy el destino los tiene enfrentados. Con el presidente de Talleres apoyando abiertamente a la Superliga y con el ex conductor de TV criticando sin piedad al ente que patrocina la Primera División, sumándose a los motines de Tapia en procura de respetar  derechos y los intereses del fútbol argentino como bandera política. Por calles opuestas hoy se miran estos referentes del tablero del fútbol nacional, a pesar de que un pasado los tuvo unidos en pos de un futuro mejor. En política, todo puede ser.