Un problema de medio siglo

Aunque cueste creerlo, el agua contaminada se ha convertido en el asesino más peligroso del mundo. Los datos son alarmantes: según la Organización Mundial de la Salud (OMS) al menos 25 mil personas mueren cada día en el mundo por causas derivadas de su consumo

Por Jorge R. González Schiavi

Aunque cueste creerlo, el agua contaminada se ha convertido en el asesino más peligroso del mundo. Los datos son alarmantes: según la Organización Mundial de la Salud (OMS) al menos 25 mil personas mueren cada día en el mundo por causas derivadas de su consumo. En el 2018 el Laboratorio de Bioremediación Municipal de Carlos Paz reveló que más de ocho mil toneladas de materia fecal se arrojan anualmente al lago San Roque, además de 22 toneladas de desechos que se arrojan por día.
No sabemos cuantos de esas 25.000 personas mueren en Córdoba. Pero si que la contaminación del Lago San Roque afecta en manera directa a millones de personas, la mayor parte de ellas de sectores de menores recursos. ¿Por qué Córdoba sigue con problemas de contaminación en el Lago San Roque y en otras cuencas hídricas de nuestra provincia? ¿Cómo puede ser que después de casi 50 años, los distintos gobiernos provinciales no hayan podido todavía encarrilar un problema esencial como es la contaminación de la cuenca mas importante que abastece de agua a la Provincia? ¿Cómo se entiende que aún continúen los mismos problemas de hace medio siglo?
Cómo es posible que no se haya solucionado el problema ambiental de la Cuenca, en mas de 50 años de vida política? Por dos razones: no existió una política de estado para atacar el problema ambiental en nuestra provincia en los últimos 50 años; y en segundo lugar la carencia de una estructura político-institucional, que tomare como unidad territorial a la cuenca del Lago San Roque.
El movimiento de las aguas no reconoce fronteras político-administrativas sino leyes físicas. Es decir las cuencas hidrográficas constituyen una unidad territorial. El accionar de dos jurisdicciones (provincial y municipal) dentro de la cuenca trajo una superposición compleja de disposiciones ambientales y el fracaso de su implementación, dado que nuestro país siendo un país federal, debe respetar las autonomías municipales. Por ello estamos obligados para avanzar al ejercicio activo de un federalismo de concertación que obliga a la necesidad de acuerdos con todas las jurisdicciones en la Cuenca. Es decir una gestión transversal que los anglosajones llaman “maistreaming o los cross-cutting issues”.
No habrá una solución eficiente para la Cuenca del Lago San Roque, sin una gestión transversal que supere la estructura organizativa política clásica de los municipios, por la acción coordinada y transversal de los más de 20 pueblos y ciudades asentados en la costa del embalse o en sus ríos tributarios. Si bien somos un Estado Federal, el uso de recursos compartidos, la atención de problemas de vecindad o la complejidad técnica y económica de la gestión, nos obliga al esfuerzo conjunto para su resolución.
Para superar tantos años de frustración e ineficacia pública, debemos aplicar un modelo de gestión avanzada de carácter interjurisdiccional que permita mejorar (desde lo normativo) las controversias respecto de la superposición de jurisdicciones y de legislación que hoy impiden aplicar una política ambiental en toda la cuenca hídrica, disponiendo la Autoridad de la Cuenca las políticas ambientales de Estado en la unidad territorial.
La opción seguirá siendo agua contaminada o agua limpia, según el camino que tomemos.