El Panal mira al albertismo antes de activar elección interna

Cómo jugará el sector que responde a Carlos Caserio en las elecciones de autoridades del PJ Córdoba, es toda una incógnita que inquieta al schiarettismo.

Por Yanina Soria

Este año el Partido Justicialista distrito Córdoba deberá renovar sus autoridades en todos los niveles. Y el escenario político en el que tendrán lugar las internas no encuentra al gobernador Juan Schiaretti parado hacia adentro del PJ con la misma musculatura política que el pasado 12 de mayo cuando su figura sintetizaba, sin fisura alguna, todas las expresiones del peronismo local.

La inesperada partida del ex mandatario, José Manuel de la Sota, alteró el mapa interno de poder ubicando a Schiaretti como único jefe de la ahora ex Unión por Córdoba. Así llegó a los comicios provinciales, con un cerrado respaldo de todos los sectores justicialistas y un liderazgo indiscutido. Parte del arrollador triunfo, quizá, se explica en el engranaje casi perfecto que logró de todo el aparato justicialista.

Sin embargo, el tablero interno comenzó a reconfigurarse nuevamente para las PASO de agosto cuando un sector del PJ cordobés, encolumnado detrás del senador Carlos Caserio, blanqueó su apoyo a la candidatura de Alberto Fernández.



Tímidamente al comienzo y con vehemencia luego, las voluntades se fueron multiplicando hasta que esa libertad de acción (condicional, para muchos) otorgada por el Panal para las nacionales, comenzó a molestar.

Legisladores, intendentes y dirigentes peronistas de toda la provincia militaron la candidatura de Alberto con críticas a la prescindencia declamada por Schiaretti; único gobernador peronista no alienado públicamente con el Frente de Todos.

Con el triunfo nacional, aquellos primeros respaldos aislados de peronistas cordobeses comenzaron a tomar cuerpo y los delegados de Alberto en Córdoba empezaron a trabajar para arrimar nuevos jugadores locales al proyecto político nacional. De hecho, ya son varios los cordobeses que ocupan cargos nacionales.

Y aunque la mayoría de los que hoy son parte del albertismo cordobés nos sacó los pies del plato de Hacemos por Córdoba, en el Centro Cívico, por lo bajo, pasan facturas. Tienen claramente identificados a cada uno de ellos.

La salida de Caserio de la presidencia del PJ Córdoba en clara disidencia a la estrategia nacional adoptada por Schiaretti, provocó ruido y marcó la decisión del senador de tomar distancia del gobernador para alimentar algo propio siempre referenciado en el Presidente.

Hoy, por primera vez quizá en mucho tiempo, se percibe tensión real dentro entre éstos sectores del peronismo cordobés.

Hace unas semanas, el senador había dicho: “hoy, después de seis mandatos en el poder de la provincia, todos sabemos que sería mejor unirnos. No tenemos inconvenientes. Pero tendríamos que resolverlo. O a través de una disputa interna o arreglando mediante el diálogo”.

La advertencia respecto a la posibilidad de jugar una interna en el PJ encendió una luz de aviso en el Centro Cívico desde donde siguen de cerca los movimientos del caserismo en Córdoba.

Quieren saber cuáles son sus pretensiones y aspiraciones en términos de la interna partidaria para activar las elecciones en el PJ, que si bien aún no tiene fecha de convocatoria se sabe que las actuales autoridades tienen mandato hasta el 30 de abril. El apoderado Domingo Carbonetti ya trabaja en el armado de la convocatoria.

En el Panal nadie imagina un final trágico producto de una interna feroz, todo lo contrario. “La sangre no llegará al río” repiten mientras sostienen que, en realidad, los dichos de Caserio son parte de una estrategia para negociar luego lugares dentro del partido.

Por ahora, esa es la hipótesis que deciden elegir en el Centro Cívico para bajar la espuma frente a cualquier cortocircuito que pueda generarse siempre alentando la idea de presentar una sola lista para cubrir las autoridades provinciales, departamentales y de los circuitos que deben ser renovados.

Y más allá de que tanto en el Ejecutivo provincial como el municipal están abocados de lleno a sus respectivas gestiones atendiendo las urgencias propias de la coyuntura política y económica, el termómetro político del PJ comenzará a levantar temperatura en cualquier momento.

Vale recordar que el lugar al que renunció Caserio fue ocupado por el presidente provisional de la Legislatura, Oscar González; y que la mesa chica de conducción partidaria fue ampliada hade un año con la incorporación de Natalia de la Sota, Eduardo Accastello, Daniel Passerini y Jorge Montoya, entre otros.