Mensaje para mostrar rumbo (sin plata) y enfriar la política

El gobernador hizo un discurso de palabras medidas donde esquivó los grandes problemas de la provincia. Equilibrio entre sus bases electorales y el fragor del peronismo albertista, que ya lo ve adentro.

Por Bettina Marengo
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Un discurso que evitó los grandes problemas de la economía cordobesa, que transitó por zonas de “no-política”, si eso fuera posible, y que estuvo dirigido a llevar tranquilidad y sensación de previsibilidad afuera del recinto, en un marco de estrecheces sugeridas pero no explicitadas. En ese sentido, fue un mensaje para la sociedad civil. En términos de relación con el gobierno nacional, el mensaje del gobernador Juan Schiaretti en la inauguración de las 142ª sesiones ordinarias de la Legislatura provincial hizo equilibrio entre lo que quieren escuchar los cordobeses que lo votaron y sus necesidades de acuerdo con el presidente Alberto Fernández, y dejó la sensación de que el mandatario todavía no vislumbra cómo se definirá el difícil partido que está jugando el jefe del Ejecutivo nacional.
Si en 2016 la estrella del discurso de Schiaretti en la Legislatura fue la obra pública y el cemento, en 2020 lo fueron la conectividad y la “economía del conocimiento”, dos ejes (el primero textualmente) que integraron las propuestas de campaña de Hacemos por Córdoba. Más allá de las convicciones del gobernador sobre la necesidad de impulsar una ley provincial propia de Economía de Conocimiento y de promover conectividad para todos y todas los cordobeses a bajo costo, se trata de proyectos económicamente a tono con los tiempos de restricción que vive el país y la provincia. Y que trasuntan idea de progreso y modernidad, un rumbo de crecimiento. Con el tiempo se verá si Córdoba se convierte en un polo nacional para la industria de la tecnología, pero la idea fue presentar el proyecto en sociedad.
En tal sentido, nada de casualidad tuvo que el vicegobernador Manuel Calvo, una de las caras más jóvenes y vinculadas al mundo 4.0, haya sido el funcionario encargado de dar algunos detalles sobre los proyectos enunciados, al finalizar la asamblea legislativa.
Además del vicegobernador, otro schiarettista al que el Centro Cívico le dio gran visibilidad, aun sin que hablara en rueda de prensa, fue el intendente de la ciudad de Córdoba, Martín Llaryora. Tampoco fue casual. Al alcalde capitalino las pantallas de recinto lo mostraron una y otra vez en primer plano, sentado junto a su par de Río Cuarto, Juan Manuel Llamosas, el dirigente que le puede dar a Schiaretti una alegría electoral en un año no electoral. A los intendentes, a quienes el schiarettismo busca contener para evitar seducciones porteñas (y propias: hay un claro malestar en El Panal con Martín Gill, el intendente de Villa María en uso de licencia para desempeñarse como secretario de Obras Públicas de la Nación, por llevar a intendentes del PJ cordobés de visita a despachos nacionales), el mandatario les anunció la creación de regiones metropolitanas símil AMBA -salvando la diferencia en cantidad de habitantes- vinculadas por geografía política y por cuencas hídricas. El objetivo de gestión, en este caso, es hacer viables proyectos que involucran y requieren a varios municipios vecinos, como el Ferrourbano que se propuso para el Gran Córdoba. Si hubo alguna señal sobre el recambio de 2023, fueron las dirigidas a Calvo y Llaryora.

Palabras medidas y cronometradas
Schiaretti hizo un discurso breve que no quiso convertir en una misa para los propios de Hacemos por Córdoba, ni para el PJ que lidera.
Se vio a un gobernador que autorevindicó su pragmatismo político (“no tenemos preconceptos ideológicos”, sostuvo) y que midió milimétricamente sus palabras para referirse al vínculo con el gobierno nacional: es que, por ahora, son tiempos más de táctica y estrategia en esa relación inevitable que de enunciados.
Luego de una semana de alta intensidad, con la visita del ministro de Gobierno de la Nación, Wado de Pedro, y de su par de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, para la firma del lanzamiento del Plan contra el Hambre en Córdoba, el gobernador bajó la temperatura varios grados. No mencionó a Alberto Fernández ni una vez, pero dijo que su gobierno está dispuesto a trabajar con las autoridades nacionales “acabando con la grieta”, que tiene plena vigencia en el electorado cordobés (y una de las últimas demostraciones fue la chiflada al nombre del presidente en el festival de Jesús María) y “respetando y buscando consensos”.
Y de prepo, se metió en una discusión muy presente en las redes sociales, sobre todo entre tuiteros afines al peronismo k y a los sectores denominados “progresistas”. Fue cuando recordó que este año se cumple el bicentenario de la asunción de Juan Bautista Bustos como primer gobernador de Córdoba, un caudillo que Schiaretti adoptó desde su primer mandato como ícono de federalismo y progresismo. “Córdoba es democrática y progresista, más allá de lo que piensen cada uno”. Para atender: progresismo puede ser la nueva identidad del cordobesismo.