Cóctel gremial para Llaryora ¿coordinado o espontáneo?

Los sindicatos que pulsean con el Ejecutivo Municipal suben el tono de sus reclamos. La Uta y el Surrbac realizaron sus primeras medidas de fuerza durante la era Llaryora, y el Suoem intensificó su cronograma de asambleas en la última semana.

Por Felipe Osman

El peronismo desembarcó en el Palacio 6 de Julio con un hándicap más que significativo: la descoordinación del conjunto de los sindicatos que disputan con el Ejecutivo Municipal y la relativa debilidad de cada uno de ellos individualmente considerado. Está último circunstancia, atemperada, parece subsistir; la primera podría estar llegando a su fin.
En los últimos diez días la actual gestión debió soportar una importante seguidilla de reclamos. Primero, un paro de la Uta, después una huelga (no confesa) del Surrbac, y finalmente la intensificación del cronograma de asambleas del Suoem, que en la última semana realizó asambleas diarias en el Palacio Municipal tanto como en las Áreas Operativas. Los reclamos de cada gremio tuvieron, desde luego, motivaciones diversas, pero un mismo destinatario.
El paro de Uta, formalmente motivado por un retraso en el adelanto que los empleados deben recibir de las empresas antes de fin de mes, puede explicarse también en otras circunstancias. Carla Esteban, secretaria general de la Uta Córdoba, que llegó al puesto casi exclusivamente por el patrocinio de Roberto Fernández (líder de la Uta nacional), necesita cultivar una imagen propia y mostrarse como una defensora no sólo de los puestos de trabajo -objetivo de mínima de cualquier secretario general- sino también del salario.
Las recientes peripecias de Fernández en su conflicto con Hugo Moyano expusieron su vulnerabilidad, y con ella, la de quien comanda al sindicato en la provincia.
La huelga realizada por el Surrbac tiene sus propias motivaciones. Desde lo formal no se expusieron, ya que el sindicato no reconoció haber llevado adelante ninguna medida de fuerza e imputó las deficiencias en la prestación del servicio al presunto desconocimiento de cuestiones técnicas por parte de funcionarios de la nueva gestión y al incumplimiento de las prestadoras en sus obligaciones de poner a disposición de los trabajadores los medios necesarios para que estos realizaran sus tareas.
Pero resulta muy difícil creer que un resentimiento de tal magnitud en la prestación del servicio haya sido generado por estos motivos y, más aún, que el servicio se haya normalizado repentinamente sin que las presuntas causas de la deficiencia hayan desaparecido. Así, hay quienes explican la medida de fuerza en la necesidad del sindicato de buscar una posición de fuerza ante la permanente amenaza de intervención que pesa sobre sí.
En lo que respecta al Suoem, el conflicto entre el Ejecutivo Municipal y el sindicato actualmente liderado por Beatriz Biolatto es una constante, y su último episodio estaría relacionado a la caída de 30 contratos. En esas razones explica el gremio la intensificación de su cronograma de asambleas, que durante la última semana se realizaron todos los días, tanto en el Palacio Municipal como en las Áreas Operativas. Sin embargo, la caída de estos contratos sería sólo una de las causas por las que el sindicato reclama.
El Suoem, receloso de la llegada del peronismo al control del municipio, quiere blindarse ante cualquier avance de la actual administración sobre las prebendas que tiene el sindicato, y por estos días estaría sumido en intensas charlas con funcionarios del Ejecutivo en relación al “inciso 2do”. De esta forma los municipales aluden a las “bonificaciones especiales” establecidas en el apartado 2 del artículo 8vo de la ordenanza 7974, que regula las remuneraciones del personal municipal.
Luis Juez, durante su gestión, modificó esta ordenanza universalizando bonificaciones que antes percibían sólo los empleados expuestos a algún tipo de riesgo en la realización de sus tareas y que llegan hasta el 40 por ciento del salario. Esta universalización del “inciso 2” estaría bajo la lupa de la nueva gestión, algo que inquieta al sindicato y lo hace subir la guardia. Trascartón, las paritarias están a la vuelta de la esquina.
¿Cabe interpretar en esta intensificación en los reclamos de los sindicatos que pulsean con el Ejecutivo Municipal un actuar coordinado?
Nadie desconoce la cercanía que desde antaño ha existido entre el Suoem y el Surrbac, y es más que probable que sus vínculos subsistan aún después del desmoronamiento de la CGT Rodríguez Peña, sin embargo un accionar coordinado de estos sindicatos frente a Llaryora difícilmente se llevaría delante de manera explícita.
No siendo así, de cualquier modo, la oportunidad que entraña un momento de debilidad relativa generada por la sucesión de reclamos haría las veces de una coordinación que, aun no siendo convenida, terminaría generándose de manera espontánea.