El peronismo albertista, en pleno despliegue y con planes

En plena etapa de designaciones, con las zonas y los espacios divididos y las cuentas más o menos claras entre ellos, los principales dirigentes del albertismo peronista cordobés se preparan para disputar o intervenir en el recambio provincial del 2023.

Por Bettina Marengo
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peronismo-albertismoSin el respaldo ni la firma del PJ provincial, el peronismo albertista cordobés se despliega en Córdoba a través de diversos vectores políticos, con el proyecto a mediano plazo de disputar o al menos intervenir en el recambio de 2023. Las recientes declaraciones del senador Carlos Caserio, el dirigente cordobés más cercano al presidente Alberto Fernández, sobre la posibilidad de que su espacio siga su propio camino si el gobernador Juan Schiaretti no integra el PJ cordobés al nacional y no se alinea con la Casa Rosada, fueron tanto un mensaje al Centro Cívico como a los propios.

Por lo pronto, el albertismo sigue en la tarea de ocupación de espacios y cargos nacionales. Caserio y La Cámpora, a través de su jefa cordobesa la diputada Gabriela Estévez, y Martín Gill en su zona de influencia territorial, son los tres principales dirigentes que elevan los nombres para el visto bueno personal del jefe de Estado. A ellos se puede sumar al intendente de Leones, Fabián Francioni, quien ejerce su influencia en el este cordobés. Junto a Caserio, el ex diputado del Frente para la Victoria acompañó anteayer a un grupo de empresarios de la región que fueron a pedir una soga al secretario de Industria, Ariel Schale, y a Mercedes La Gioiosa, secretaria de Desarrollo Regional, ambos del Ministerio de Producción que conduce Matías Kulfas.

Más allá de algunas internas, las cuentas están claras entre los albertistas, que básicamente se definen como peronistas. En los próximos días se conocerían nuevas designaciones, tanto en Fabricaciones Militares (FM) como en Anses. En FM, la delegación de Río Tercero sería definida por Caserio (posiblemente el riotercersense José María “Pecho” López) y en Villa María por Gill (suena Francisco Tamarit, pero el exrector de la UNC aún no fue convocado).

“Nadie pelea con nadie”, es la promesa que se hicieron, con el objetivo primario de convivir y de abroquelarse para una potencial pelea interna en el seno del PJ provincial. Una interna que hoy por hoy es vista como un horizonte a mediano plazo con el que especulan si se dan las condiciones.

En ese marco, las elecciones del próximo 29 de marzo en Río Cuarto serían un ensayo de acuerdo, donde el candidato del PJ, Juan Llamosas, que busca la reelección, contaría con el apoyo nacional a través del acompañamiento del ministro del Interior, Wado de Pedro. La promesa nacional (además de no subir otro candidato, que por otra parte no tienen) es mantener al margen o camuflar de la campaña riocuartense a todo dirigente K puro para evitar roces con el PJ oficial, y sobre  todo para no malquistar al electorado del Imperio.

Por dar nombres de cara al recambio provincial 2023, en el albertismo creen que habrá tres figuras fuertes en pugna: el actual intendente de la ciudad de Córdoba, el schiarettista Martín Llaryora, y dos dirigentes de Villa María: el mencionado Gill y el actual ministro de Industria de la Provincia, Eduardo Accastello, hoy parte del staff de El Panal pero con buenos vínculos con el gobierno nacional. En cualquier caso, la primera interna será entre estos dos últimos. También el propio Caserio es mencionado como candidato. Falta mucho pero si no comenzamos no se llega, deslizó uno que habló con este diario.

A Schiaretti, dicen en Buenos Aires, le seguirán marcando la cancha, aunque institucionalmente las relaciones fluyan. El ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, asistirá mañana a una reunión colectiva con Anses por el tema de las deudas previsionales, y la expectativa es que se destraben las cuotas adeudadas de noviembre y diciembre del año pasado. El gobernador retoma sus funciones el viernes, luego de sus breves vacaciones, y la gran incógnita es si se producirá la reunión cara a cara y a solas con Alberto Fernández, que ya recibió o visitó a casi todos los gobernadores peronistas y de la oposición, si lo derivan primero con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, o si no se produce ningún movimiento. Cualquiera de las tres fotos, y el tiempo en que se produzcan, serán una señal.