Fassi (hijo) ya pisa fuerte en Talleres

La incorporación del nuevo director deportivo Juan Pablo Fassi, hijo del actual presidente, forma parte de una reestructuración en el club. De todas maneras, la metodología del titular albiazul para su círculo íntimo es la misma: si existen lazos sanguíneos, mejor

Por Federico Jelic

talleres-fassiSi en algo ha sido clara la línea de trabajo en Talleres es en la verticalidad de conducción de Andrés Fassi desde la presidencia, y sobre todo, por la intimidad, lealtad y complicidad al borde de la devoción de su  grupo íntimo en todo lo que abarca el proyecto deportivo y general de la institución de barrio Jardín. Se trata de un minúsculo, cerrado y hermético círculo, donde no tienen acceso el resto de la lista de dirigentes, un conciliábulo hermético donde nada trasciende puertas afueras de esas paredes. Es verdad de Perogrullo en este contexto que de todas las decisiones lo mismo desfilan por el escritorio de Fassi necesitan su aprobación sellada, aunque lo mismo, el titular albiazul tuvo la intención-necesidad de renovar de a poco esa “cofradía” dirigencial, para ir involucrando a nuevos actores, que tienen génesis en el mismo núcleo familiar.

Toda esta introducción es a colación de la inserción laboral dentro del organigrama  general  de Talleres de Juan Pablo Fassi, hijo del hombre fuerte de Pachuca de México, quién ya actúa formalmente dentro de la estructura como director deportivo. Esta figura no estaba cubierta en los mandos dirigenciales ya que gran parte de las determinaciones son propiedad de Fassi y nadie más. No obstante, la incorporación de su hijo habla de la necesidad de continuar sumando personal de su extrema confianza. Familia, fundamentalmente.

Ya hay en el club antecedentes de esa naturaleza. Más allá de que como máxima autoridad Fassi descarga responsabilidades en muchas personas, las más trascendentes son de su riñón y no mucho más lejos.



Fassi hijo es ahora una pieza fundamental del engranaje y el “Zorro” buscará la forma de cuidarlo, fortalecerlo, potenciarlo y darle participación. Con apenas 25 años asumirá un rol que a pesar del escudo protector de su padre tendrá que enfrentar crítica y consecuencias de sus actos. Como la salida de Carlos Ranalli, ex coordinador general de las divisiones inferiores, a quien lo sindican como su primer gran “plumazo” dentro de la gestión. Consensuada con las altas esferas, que domina su mismo apellido.

En Talleres la llegada de Juan Pablo Fassi se concretó en marco de la creación de un proyecto integral de formación, a modo de un departamento de desarrollo deportivo, que cumplirá la función de nexo entre el semillero y el plantel profesional. Fassi hijo jugó en Pachuca y Fénix de Uruguay, y ya sin actividad, se involucró de lleno con Talleres, por obra de su padre. Desde el entorno aducen que estuvo siempre comprometido con el programa al punto de que recorrió las instalaciones de varios clubes europeos, en función de conocer la metodología de trabajo y los fundamentos que acompañan a los procesos de formación de juveniles y el paso de los futbolistas al plantel superior. En los últimos días, Fassi (h) desfiló por Inglaterra en prestigiosas instituciones como  Tottenham Hotspurs, Chelsea, Manchester City y Barcelona, en el marco de una capacitación especial. Con la firma de Fassi (padre) las puertas no tardaron en abrirse.

¿A qué se debe esta incorporación? Se trata de un apoyo que necesita Fassi (Andrés) en el ejercicio diario de un club cuyo presupuesto mensual supera los 45 millones de pesos, contemplando giro ordinario. En los cinco años que lleva el ciclo actual de esta dirigencia, nunca había tenido participación aunque ahora desembarca con preponderancia en sus actos.

Pero Fassi ya dio muestras de que el linaje y la conexión sanguínea es el compromiso casi juramento más importante para estar en la mesa chica del club. Su hermano Juan siempre lo acompañó desde los cimientos en la conducción; su sobrino Gerardo Moyano Cires es Secretario General, su sobrino segundo Juan Peláez estuvo vinculado junto con otro familiar cercano como Guillermo Carena en la parte de asesoría legal. Algunos detractores no titubean en tildar a estas acciones como un “nepotismo encubierto” sin embargo, a Fassi le asiste el derecho de confiar en quienes considera fieles. Y para eso, nada mejor que la familia, sea directa o indirecta. Nada como el lazo sanguíneo o árbol genealógico.  No obstante, el compromiso es supremo como contraprestación. Por eso ya desgastado Peláez resolvió dar un paso al costado después de varios intentos y de que el mismo Fassi lo convenciera en continuar, aunque lo mismo, de alguna manera sigue ligado. Pero fue de sus más fieles escuderos dentro del proceso. Incondicional.

Con este escenario, lo de Fassi (Juan Pablo) tiene sentido en Talleres, sobre todo porque caerán en sus espaldas una responsabilidad neurálgica en la logística, con intervenciones en el  fútbol profesional y cuerpos técnicos, entre otros apuntes.

Apoyo incondicional

“Cuando el gerente Juan Pablo (Fassi) me llamo para comentarme que ya tenía cerrada la continuidad de Dayro Moreno me puse muy contento, por él y por Talleres”, sentenció Fassi (Andrés) a  los medios, como espaldarazo a su hijo en una de las primeras acciones en la entidad. Lució forzada, es la realidad, como para darle impulso a su trabajo. De hecho, la salida de Ranalli, una de las piezas fundacionales del proyecto de Fassi en sus inicios allá por 2014, abandonó la institución por el desgaste que hubiera supuesto la convivencia (según cuentan, con rispideces) con Federico Rossi (prestigioso instructor de natación con alcances en otras disciplinas), quién llegó con de la mano de Fassi (hijo) y con la anuencia-supervisación de Fassi (padre) como parte de una reestructuración global en el departamento fútbol.  De todas maneras, desde la dirigencia deslizan el parlamento con negativas y desmentidas a que la existencia de un cortocircuito entre Ranalli y el mismo Rossi fuera el detonante de la renuncia del ex ayudante de campo de Carlos Ramacciotti. “Fue un fin de ciclo”, argumentan.

“Que Juan Pablo me acompañe ha sido fundamental. Nació adentro de un vestuario, vivió todo mi proceso en México y jugó en ese fútbol y en el uruguayo de Primera durante seis años. Está muy preparado en lo profesional, en lo humano, en lo moral y en la visión, más allá de la relación padre-hijo que nos une”, son los elogios de Fassi para su hijo. Son tiempos de cambios  y adaptación en Talleres, donde el presidente suma un alivio y una razón más para ser criticado cuando existan pasos en falso, aunque el respaldo se dará por descontado más que nunca.