Pymes industriales muy complicadas en lo financiero

Tomaron deuda, muy significativa en moneda extranjera, y quedaron expuestas a las altas tasas de interés locales desde mediados de 2018. Los niveles de anomalía crediticia, que pasó de 3,8% del volumen de créditos a sectores industriales a mediados de 2018, a 6,5% en el tercer trimestre 2019.

pymesLas Pymes industriales atraviesan un  período de mucha dificultad. La suba de tasas desde abril de 2018 hasta el año pasado; el alza de la inflación y la caída de consumo las golpeó con fuerza. El empleo industrial se redujo en 84.400 puestos en ese lapso (7%) entre 2011 y el año pasado; esa crisis se tradujo en un empeoramiento de los niveles de anomalía crediticia, que pasó de 3,8% del volumen de créditos a sectores industriales a mediados de 2018, a 6,5% en el tercer trimestre 2019.

Los datos se desprenden de un informe de los economistas Marcelo Capello; Marcos Cohen Arazi y Vanessa Toselli del Ieral. A partir del examen de los estados contables de 14 empresas vinculadas a la industria que tienen actividad bursátil, es posible reflejar que los costos financieros tuvieron una dinámica explosiva en comparación con los resultados operativos de las firmas en los dos últimos años. Mientras entre 2014 y 2017 representaron entre 48% y 55% del resultado operativo, en 2018 el peso creció hasta 105% y en 2019 a 191%, “reflejando una enorme carga financiera para empresas en los últimos dos años”.

La situación empeoró especialmente desde el segundo trimestre de 2018, cuando fuertes subas del tipo de cambio y por ende de la inflación, deterioraron el poder adquisitivo de los ingresos fijos de la población, y por esa vía el consumo y la actividad económica.

El reporte describe el proceso instrumentando para contener las repetidas corridas cambiarias durante 2018 y 2019, cuando el Banco Central subió fuertemente las tasas de interés de referencia, con lo que a un proceso recesivo se agregó el fuerte encarecimiento del crédito, además de su mayor escasez. En este contexto, muchas empresas entraron en dificultades financieras, y algunas de ellas debieron reestructurar sus deudas.



El trabajo del Ieral plantea que se trata de un problema de las empresas, pero en gran medida generado a partir de la política económica estatal. El problema detonó en 2018 por causas externas, que derivaron en pérdida de acceso del sector público a los mercados de deuda, cuando inversores internacionales seguramente evaluaron que el nivel del endeudamiento argentino ponía en duda su capacidad de pago.

A ese nivel de endeudamiento se llegó por los sucesivos déficits fiscales entre 2011 y 2018, con un cronograma de reducción del déficit que sufrió varias postergaciones. También influyó un proceso de apreciación del  peso (atraso cambiario), que coincidió con igual período, y condujo finalmente a una fuerte devaluación del peso en 2018.

El informe indica que empresas que habían tomado deudas a partir de las señales brindadas por el BCRA a través de las metas de inflación, de pronto quedaron fuertemente expuestas a su endeudamiento, con mayor peso  de las de moneda extranjera, y con tasas de interés en moneda local extremadamente altas, en un contexto recesivo, especialmente para quienes dependen mayoritariamente del mercado interno.

“Así como el Estado está en un proceso de reestructuración de su deuda, y la AFIP ha implementado planes de pago a muy largo plazo para deudas por impuestos, es necesario prever también alguna herramienta oficial que permita aliviar la carga financiera para empresas, en el corto y mediano plazo, especialmente para Pymess, alargando plazos de pago, sin licuación de capital, permitiendo la recuperación de la capacidad de pago de empresas viables, pero con problemas en el corto plazo. La reducción de tasas observadas en las últimas semanas provee un paliativo, pero no resulta suficiente dados los problemas acumulados”, indica.

Y advierte que s i bien una posible renegociación “exitosa” de la deuda nacional podría aliviar la refinanciación a nivel de empresas privadas, se requiere comenzar a trabajar previamente en el problema de endeudamiento que presenta una porción del sector privado, para evitar que dichos inconvenientes terminen afectando adicionalmente al empleo privado.