Instituto tira el “achique” en su estructura

En total 55 empleados dejarán de pertenecer a la planta del club de alta Córdoba, que permitirá un ahorro importante aunque desde lo político las consecuencias aún no fueron dimensionadas. La austeridad alcanza al plantel profesional, sin refuerzos a la vista y con el acotado sueño de aspirar a ascender.

Por Federico Jelic

institutoEn años de crisis, por Alta Córdoba no tuvieron mucho más remedio que ajustarse el cinturón financiero y “tirar el achique”, decisión institucional incómoda y antipática si las hay. En los pocos meses de gestión, el actual y flamante presidente de Instituto Roberto Castoldi parece afrontar momentos de incertidumbre en un escenario tan indeseable como poco imaginado, donde claro está, el enfoque figura centrado en lo presupuestario, que excede ampliamente el debate sobre si el proyecto deportivo cuenta con sustento como para ilusionarse y soñar con el ascenso.

Es que ya llevan varios meses de negociaciones, en donde el club deberá desprenderse de más de 60 empleados, con toda la polémica que eso genera en tiempos álgidos. Esta determinación tendrá impacto político sin duda, no obstante, la estructura sufre una modificación que permitirá un ahorro de casi tres millones de pesos en la parte presupuestaria, pero a la vez es un argumento punzante para que la oposición haga su juego en ese sentido.

La cuestión es que Castoldi desfiló por varios programas explicando detalles de esta postura, que motivó intervención de gremios, sindicatos y hasta Ministerio de Trabajo. Incluso la estrategia de pago de indemnizaciones parece tener forma. No obstante, la esencia y el espíritu de club social toma un giro indeseado que marcará un punto disruptivo en su historia.

La noticia no traía el mejor semblante. El avispero comenzó a agitarse cuando empleados de Utedyc y otros sindicatos como Sadop, por ejemplo, recibieron la noticia de que a fin de año, deberían dejar de ser empleados de Instituto, con todo lo que eso representa socialmente en un año convulsionado en lo político. La mayoría de ellos, trabajadores de maestranza, de la escuela primaria, encargados del predio de La Agustina, administrativos y en otros sectores también, que no se quedaron callados e hicieron sentir su voz. Para ser coherentes con su acción, desde la dirigencia entendieron que no era momento para hacer ni chicas ni grandes incorporaciones en el plantel superior, por lo que el equipo de César Zabala no sufrió modificaciones. Es decir, en parte se renunció al objetivo de ascenso, confiando en lo que hay disponible, como plan de adecuación al futuro. Es que si hubiesen llegado apellidos de renombre seguramente las críticas hubiesen hecho mella desde ese costado, con los tradicionales comentarios de “traen jugadores de afuera que cuestan fortunas y a cambio dejan muchas familias en la calle”. Dentro de la guerra sucia política, todo vale y quedaba servido para que los detractores opositores se cuelguen la servilleta al cuello. Pero eso no ocurrió.

A decir verdad, en Instituto entiende que las erogaciones mensuales deben ser más equilibradas. El déficit mensual sigue siendo relevante y de gran incidencia en lo numérico y por eso se apostó a esta estrategia. Y a decir verdad, el tratamiento del asunto contó con la seriedad responsable que amerita, ya que se llamó a dialogar con los involucrados, con Ministerios presentes, en pos de lograr las indemnizaciones más razonables posibles. Lógicamente el cumplimiento de estas obligaciones en la justicia depende ahora de nuevos ingresos, motivo por el cual la dirigencia le pone velas al avance y resolución de algunas gestiones por Mecanismo de Solidaridad (de Ramón Wanchope Ábila, Silvio Romero, entre otros) y a que se pueda acreditar el saldo del cobro del 20 por ciento del pase del enganche Mateo García, gracias a su transferencia de Las Palmas de España a Estrella Roja de Serbia (con su correspondiente mecanismo de solidaridad, en total más de 250 mil euros).

“De refuerzos no hay nada, la idea es mantener lo que tenemos. La situación económica es muy delicada, este mes fue extremadamente difícil. Nos queda abonar la mitad del sueldo del plantel y empleados. Esperamos pagarlo la semana que viene”, fue la respuesta con señal de alerta de Castoldi. A su vez aclaró el panorama y el estado de situación de los despidos: “En total ya hubo acuerdo con 55 empleados y solo resta terminar de dialogar con 10 más”, contabilizó, medida que permitirá un ahorro importante y donde los cesanteados tendrán su arreglo correspondiente para que nadie salga tan perjudicado.

Con austeridad como lema fundamental, se da a entender en Instituto la  renuncia de esta forma al sueño del ascenso y al protagonismo en la Primera Nacional, categoría en la que se encuentra desde hace casi 14 años. En el básquet el equipo marcha a un paso de las semifinales de la Basketball Champions League América, haciendo historia y buscando la hazaña en Nicaragua. Otra realidad. Y esa es otro argumento  que los opositores cuestionan en cuanto la disparidad de suerte e idoneidad con respecto al fútbol, atacando con dureza el apoyo del oficialismo a esa disciplina, a pesar de que esa actividad se encuentra controlada y administrada por el vice Juan Manuel Cavagliatto, hoy el dirigente de mejor imagen por Alta Córdoba. Pero el corazón pasional elige no entender ese circunstancia a pesar de que entre la mayoría de los hinchas y socios hay adhesión al proyecto basquetbolístico.

Con un concurso preventivo controlado, el desafío es equilibrar las cuentas, vender un futbolista al año en pos de que cierren los números y no volver a sufrir en otra Asamblea con los ejercicios de memoria y balance. El año pasado la bendición llegó con Mateo Klimowicz. ¿Y este año, quién será? La historia parece repetirse, dentro de un equipo que parece que otra vez tendrá que deambular en la principal categoría de ascenso sin un horizonte claro.