En Jesús María el campo recordó la distancia que separa a Córdoba de la Nación

Un mensaje del presidente al Anfiteatro José Hernández, donde el Festival de la Doma y el Folclore vivía su noche inaugural, fue silbado por la audiencia.

El rechazo de amplios sectores de la sociedad cordobesa hacia las políticas aplicadas por el Ejecutivo Nacional sobre la actividad agropecuaria sigue vigente, y aflora en cuanta oportunidad se ofrece para visibilizar ese fastidio.
Desde el Gobierno Nacional toman nota de esto, e intentan reconducir relaciones con los segmentos del electorado que durante los picos de tensión eligen pararse del lado del campo. El recuerdo de la crisis de 2008 está presente en la memoria de Alberto Fernández como un conflicto que hirió de gravedad al kirchnerismo, que aún habiéndose repuesto guarda cicatrices. Y el electorado que respalda la posición del agro refuerza ese recuerdo cuando le es posible.
Es comprensible. El fantasma de este conflicto es, probablemente, uno de los principales activos con el que cuenta el sector agropecuario a la hora de sentarse a negociar con el Estado Nacional. Es la muestra más cercana que tiene de su “poder de fuego”, de su capacidad de presión.
El Gobierno Nacional, por su parte, espera bajar la tensión que existe con el campo y, en buena medida, con el electorado cordobés, que en muchos casos no es un interesado directo en la negociación, pero que por un sentimiento de pertenencia (justificado o no) apoya la posición del agro.
Lograrlo es importante para la nación. No sólo para descomprimir ese frente, sino también para intentar levantar el veto del electorado cordobés hacia el Frente de Todos y, más aún, para remover -aún parcialmente- el escollo principal que se interpone entre la Casa Rosada y el Centro Cívico.
En ese marco puede interpretarse el mensaje que Fernández envió a Jesús María durante la noche inaugural del Festival de la Doma y el Folclore, felicitando a la localidad por llevar adelante un encuentro de semejantes dimensiones. Y en igual clave puede interpretarse la respuesta del auditorio, que silbó el mensaje del presidente.
El recelo del campo hacia el Gobierno Nacional encarnado por Alberto Fernández -y secundado por Cristina Fernández de Kirchner- sigue vigente, y sigue siendo una piedra en el camino que hay entre el gobierno provincial y Balcarce 50.
Este resquemor configura un escenario que, probablemente, constituya la causa principal de que entre las administraciones que comandan la Provincia y la Nación sólo pueda imaginarse -al menos, en el corto y medio plazo- un acercamiento institucional, pero difícilmente político.