Las contradicciones del progresismo islámico criollo

Esta semana fue simpático ver al progresismo defender a un régimen que pretende que su gente no disfrute las bondades de la libertad bajo excusa religiosa. Qué tiempo para estar vivo.

Por Javier Boher
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¡Buen día, amigo lector! Espero que esté disfrutando de sus vacaciones. Si es así, lo mejor es no prestarle atención a las noticias y volver a disfrutar, que los días para relajarse son demasiado pocos y la amargura de prestarle atención a los políticos, demasiado grande. Si pese a la advertencia usted prefiere seguir mortificándose, por mí ningún problema. De hecho acá estamos para servirle.

El viernes se cumplió el primer mes de gestión del Profe Alberto y hasta ahora casi que lo único que vemos es que los tipos están tratando de enderezar la economía como pueden, como les sale (ajuste incluido). Para ser francos, la cosa no es nada fácil, menos si tenés que hacerlo con los kirchneristas duros al lado (le dejo la licencia para que interprete según su antojo).

Acá la cosa es más o menos como cuando se queda el auto en una escapada familiar a las sierras, porque tiene que empujar solo, con su señora piloteando, los chicos comiendo galletitas arriba, a pleno rayo del sol y con alguna piedra que se cruza en el camino y lo frena de golpe.



Acá empuja el Profe, la Aforada maneja, los chicos son los camporistas que se entretienen comiéndose por anticipado el presupuesto, el pleno rayo de sol sería la inflación y la posible piedra, que el quilombete con Irán haga subir el petrolio (Adolfo dixit) y empuje todos los precios para arriba. Linda changa.

Defendiendo lo indefendible
En todo ese contexto de no poder hacer arrancar el auto (en tiempos políticos, un mes sería como los primeros dos metros, que hay que hacer un fuerzón para romper la estática) justo aparece lo de Irán, que sin dudas afecta a más de uno de los que está adentro del Frente de Tongos.

No hay dudas de que los más visibles son los Laurel & Hardy del piqueterismo jihadista, D’Elía y Esteche. Estos muchachos estaban mencionados en la investigación por la que Nisman iba a denunciar a la expresidenta por traición a la patria por el Memorándum con Irán, que naufragó por la mala suerte que tuvo el fiscal de encontrarse adentro del baño una bala perdida que todavía no sabemos de dónde salió.
Por las dudas voy con una aclaración temprana, porque después se confunden y me acusan de agente del sionismo internacional, la banca Rothschild, Soros y el FMI. El ateísmo descree de cualquier dios y de las prácticas que se referencian en uno, cualquiera que sea. ¿Quiere creer en Dios? Perfecto, pero no pretenda obligar al resto, ni se ofenda si algunos no creemos.

En general el que cobra acá es el P.O.Pe. Pancho, porque es como de la famiglia, pero eso no significa que Mahoma, Moisés, Zeus o Buda estén por encima de los mortales. De los otros no suelo ocuparme porque nos son extraños, nada más. Le vuelvo a aclarar: A-Teo, sin dios. Ninguno. Cero. Capaz “La Mona”, pero es el único. El resto son cuentos.
Muchos de esos que posan de ateos y se ofenden porque hay una virgen en la muni, una cruz en un hospital o feriados religiosos después salen a decirte que un país que organiza su vida social y política en base a un libro religioso que se escribió hace 1400 años es otra cultura y hay que respetarla.

Ya hablamos hace un tiempo de la paradoja de la tolerancia, de Popper: no se puede tolerar a los intolerantes, porque eventualmente se cargan con las libertades. Así les pasa a los iraníes hace 40 años, aunque nuestros progreludos quieran maquillarlo.

Por ejemplo, desde el feminismo y sus “aliades” se la pasan contando cuántas mujeres hay en las fotos de las instituciones políticas de por acá (que tienen menos minas que una caja de fibras) pero después hacen silencio de que en Irán hay un “Consejo de Guardianes” integrado por doce hombres que filtran cualquier intento de reforma según su interpretación de la religión y el derecho islámico. Hay más mujeres en el Consejo Directivo de la CGT que ahí, y eso ya es mucho decir.
Este fin de semana se indignaron por una publicidad de una marca de cerveza (la publicidad es casi tan mala como esa cerveza en sí) en la que obligaban a una mujer a probar la mencionada bebida. ¡Allá las obligan a taparse la cabeza, amigo defensor de lo indefendible! ¡Si no lo hacen van presas!. ¿Mujeres en malla, disfrutando el mar? Imposible verlo en Irán. Ni siquiera ese engendro de la burkini que usan en Europa.

No sé a usted, pero a mí me causa mucha gracia ver a todos el progresismo bajador de línea defender a una dictadura teocrática como la iraní. Hay gente que te politiza el sobreprecio de la maquinita de afeitar rosa, pero no piensa en todo lo que gastarán en tela las mujeres iraníes que parecen los cajones de saldos de pilcha de los negocios de la Ituzaingó.

Mientras el progresismo pindonga antiliberal de estas pampas te lapida si usás mal los artículos al referirte a los/las/les travestis, defienden a un régimen en el que la homosexualidad puede ser penada con la lapidación (la de verdad, la que te enteirran hasta el cuello y te matan a pedradas). Hasta fueron capaces de prohibirle la entrada a un argentino por ser gay. Por suerte los seres humanos estamos hechos de contradicciones (y los partidos políticos ni le cuento).

Nos quedamos sin lugar, amigo lector, así que voy a ser breve: crucemos los dedos para que acá no pase nada, porque el kirchnerismo siempre eligió el lado de los iraníes, aunque lo único que tengan en común sean el machismo, la misoginia, el cinismo, la religiosidad y el antinorteamericanismo. Pensándolo bien, capaz haya más en común entre ellos que entre ambos lados de la grieta.