Descentralización municipal: intenciones, perspectivas y dificultades

El Ejecutivo avanza en la construcción del andamiaje jurídico sobre el cual montar un ambicioso plan de (profundización de la) descentralización, que comenzará con la desconcentración operativa e intentaría llegar a la división de la ciudad en alcaldías.

Por Felipe Osman

El Ejecutivo Municipal ultima detalles en cuanto a la elaboración de un andamiaje jurídico desde el cual relanzar la descentralización que inició Rubén Américo Martí, con la construcción de los primeros CPC, y que nunca llegó a perfeccionarse, dado que aún no se ha logrado la desconcentración operativa. Ésta implica que cada Centro de Participación Comunal cuente con los medios necesarios para realizar tareas de mantenimiento e incluso pequeñas obras, atendiendo de manera inmediata a las necesidades más cotidianas de los vecinos.
Así, desde el Palacio 6 de Julio esperan que hoy el Concejo Deliberante convierta en ordenanza el proyecto de “Presupuesto Participativo Barrial”, que en rigor de verdad se superpone en gran medida con la ordenanza 11.499 sancionada en 2008, que entonces instituía el “Presupuesto Participativo Córdoba”.
De hecho, el artículo 4to de ambas ordenanzas -predecesora y sucesora- establece el mismo piso para el monto afectado a estos presupuestos: “el10 por ciento del total de los recursos destinados a obra pública contenidos en el Presupuesto”. (El Presupuesto Participativo Barrial de 2020 rondaría los 460 millones de pesos).
La diferencia en cuanto a la financiación de la iniciativa, sin embargo, estaría dada por dos elementos: en primer lugar, por el Fondo de Descentralización creado por la actual gestión, que se compone del 10 por ciento de lo recaudado por Contribución de Automotores y el 2 por ciento de lo percibido por la Tasa Inmobiliaria Municipal; y en segundo término, por la amplia discrecionalidad con la que cuenta el actual intendente para redistribuir partidas presupuestarias en virtud de la Emergencia Municipal declarada días atrás. Proyectar este último concepto resulta imposible.

Plan de Descentralización
A cargo de ejecutar esta iniciativa estará la Secretaría de Participación Ciudadana, encabezada por Guillermo Marianacci, quien aparece secundado por Juan Manuel Rufeil, sub secretario de Centros de Participación Comunal y Participación Ciudadana. Bajo Rufeil, completan el organigrama de esta secretaría Jorge Navarro, director general de los CPC, y Germán Bossa, director de Presupuesto Participativo.
En cuanto a la manera en que se llevaría a cabo esta profundización de la descentralización iniciada por Martí, debe señalarse que el plan consta de diferentes etapas. El primer paso sería la desconcentración operativa y el fortalecimiento de los CPC; el segundo -allá en el horizonte- el perfeccionamiento de la descetralización administrativa municipal mediante la creación de alcaldías munidas de facultades ampliamente mayores a las que en la primera fase del programa detentarán los directores de cada Centro de Participación Comunal.

Desconcentración operativa
Se daría en dos etapas. La primera de ellas implicaría la desconcentración para las pequeñas obras de mantenimiento mediante la conformación de “Equipos de Mantenimiento Liviano”, dependientes de cada CPC que aborde tareas tales como bacheo, limpieza de baldíos, poda y despeje de iluminarias, señalamiento de tránsito, mantenimiento de alumbrado público, desagote de pozos, etc.
En la segunda jugarían un rol determinante las Juntas de Participación Vecinal, que junto a los CPC y demás instituciones barriales proyectarán las obras y políticas públicas de mayor entidad para que los fondos necesarios para su concreción sean previstos por el presupuesto siguiente.



Fortalecimiento de los CPC
Este objetivo del plan de descentralización buscará alcanzarse conjuntamente con la primera etapa de desconcentración operativa, e implica ampliar los servicios administrativos que brinda cada CPC, a la vez que se busca optimizar la atención a los vecinos.

Creación de distritos/alcaldías
Sería, de lograrse, la etapa final de la descentralización, mediante la cual se crearían nuevas unidades administrativas o “figuras institucionales” para “reorganizar la estructura municipal”. Estas alcaldías se sobreimprimirían sobre el territorio que hoy atienden los CPC, quedando a su cargo: 1- La gestión administrativa y el poder de policía en los CPC. 2- Llevar adelante un proceso de modernización de la Justicia de Faltas. 3- La promoción de la cultura y el deporte. 4- La mentada desconcentración operativa. 5- El desarrollo de una nueva metodología de Presupuesto Participativo, en este caso, a escala barrial. 6- El gabinete territorial del distrito, conformado por los dispensarios, centros culturales, polideportivos, escuelas, etc.

Objetivos y dificultades
Si bien el plan de descentralización presentado por Marianacci es extenso y ambicioso, y busca una profunda transformación del Estado Municipal, desde el Palacio 6 de Julio tienen claro que lo primordial es concentrarse en los objetivos de corto y medio plazo, además de reconocer las grandes dificultades que implicaría la implementación de la última etapa de este programa.
En principio, la mira estará puesta sobre la desconcentración operativa que permita a los vecinos ser parte del diagnóstico de las necesidades en cada sector de la ciudad y a los CPC ofrecer una solución ágil a tales problemas. Y también en el fortalecimiento de los CPC, comprendido como una optimización y ampliación de los servicios que ofrecen.
El hecho de que los vecinos participen en el diagnóstico y, llegado el caso, de que ofrezcan soluciones a estos problemas a través de los centros vecinales (que en un estadio avanzado de la descentralización podrían convertirse en prestadores del Municipio) tiene el doble efecto de hacerlos protagonistas tanto de la identificación del problema como de la respuesta a éste, alejando al Ejecutivo de reproches sobre un curso de acción que estaría parcialmente dominado por los propios vecinos.
Al mismo tiempo, la instrumentación de la descentralización que conlleve un (futuro) mayor protagonismo de los centros vecinales, junto al manejo del Presupuesto Participativo, no dejaría de ser una herramienta poderosa en términos de construcción política.
Finalmente, pueden mencionarse algunas de las dificultades que acarrearía la instrumentación de la última fase de la descentralización, mediante la creación de alcaldías. Un abordaje comprometido con la implementación de estas figuras parecería suponer que los alcaldes deberían ser autoridades electas por los vecinos de cada zona, pero ¿qué intendente querría fragmentar su poder repartiéndolo entre “mini-intendentes” legitimados por las urnas que, en más de un caso, podrían ni siquiera compartir su signo político?
Más probable resultaría que los alcaldes terminaran siendo funcionarios designados por el Ejecutivo o, llegado el caso, por el Legislativo Municipal que éste controla. Y si bien es cierto que algunas legislaciones regulan esta forma de designación, los ejemplos no abundan en el derecho comparado, y un mecanismo electivo diferente del sufragio directo parecería desnaturalizar la figura.