Desafíos del PJ para el 1er trimestre de 2020

El PJ cordobés desembarca en el 2020 con el control de la Provincia y el Municipio, e inmerso en una Argentina gobernada por el Frente de Todos. Sus principales desafíos en tal escenario: nivelar su relación con la Casa Rosada, cimentar el arranque de la gestión municipal y blindar el partido.

Por Felipe Osman

Hacer un balance de la situación, una suerte de inventario de lo alcanzado y, más aún, pasar en limpio los objetivos a corto y mediano plazo resulta, por estas fechas, más que un capricho un deber impuesto por la agenda, que obliga a una pausa a las actividades que rodean al Estado. En esta tesitura el peronismo de Córdoba, como actor central de la política local, hace lo propio.

Hacemos por Córdoba desembarca en el 2020 con el control de la Provincia y el Municipio capitalino, y lo hace inmerso en una Argentina gobernada por el Frente de Todos, que conjuga una porción mayoritaria del kirchnerismo con algunas acciones del albertismo, “entidad” política cuya naturaleza nadie se anima a definir con puntos y comas, en buena medida porque esta opacidad le ayudó a sumar los votos de quienes reprueban al macrismo sin abrazar la fe kirchnerista.
Esta dualidad del oficialismo nacional, esta naturaleza indefinida, ofrece -de cierto modo- una oportunidad al peronismo de Córdoba, a la vez que encierra un peligro para él.

De haber virado el gobierno nacional hacia un kirchnerismo puro y duro, seguramente a El Panal no le quedaría más que presentarse como un liso y llano opositor, en atención a la historia de desencuentros entre Córdoba y la Casa Rosada durante los tiempos de CFK y, más aún, a la arrolladora desaprobación del electorado cordobés hacia su imagen. La cuota albertista del Frente de Todos ofrece un flanco, si no más amable, al menos no tan conocido para Córdoba. Un costado al que Córdoba puede conceder el beneficio de la duda. Y la provincia necesita de la Nación. Pero al mismo tiempo Hacemos por Córdoba necesita blindarse frente a intentos del PJ nacional de colonizar el PJ cordobés.



Esto nos lleva a dos objetivos que el oficialismo provincial encuentra como prioritarios para el primer trimestre de 2020. Por un lado, nivelar su relación con la Casa Rosada para lograr su respaldo en cuanto a la renegociación de la deuda en dólares tomada por la Provincia; por el otro, llevar adelante una elección interna en el PJ local que le permita renovar sus autoridades desplazando de todos los puestos de mando a quienes se encolumnaron detrás del senador nacional Carlos Caserio durante la última campaña electoral.

En sus negociaciones con la Casa Rosada, el Centro Cívico cuenta con dos herramientas: la primera y principal, el Interbloque Federal que integra en la Cámara de Diputados y que puede transformarse en la llave del quórum para tratar importantes iniciativas del oficialismo nacional. La segunda es disuasiva. Alberto Fernández necesita mostrar cierta salud financiera de las provincias para renegociar la deuda argentina en el exterior. Si importantes provincias se acercaran al default, esto sería a todas luces contraproducente para la renegociación de la deuda nacional.

En cuanto al segundo objetivo mencionado -“purificar” al PJ cordobés alejándolo de injerencias exógenas a Hacemos por Córdoba- el peronismo local cuenta con las espaldas de la Provincia y el Municipio, que serían útiles para contener a dirigentes activos en la interna. Desde luego, si sus adversarios decidieran competir no tendrían menores recursos. Contarían no sólo con el control de la Casa Rosada, sino también con el del PJ nacional.

Por último, otro propósito de Hacemos por Córdoba será cimentar el arranque de la gestión municipal, prestando especial atención a un rediseño en la manera en que el Ejecutivo negocia con el Suoem, que actualmente se lleva una porción mayoritaria de los recursos municipales, y preocupándose por mostrarse activo en la gestión, realizando las primeras obras para la ciudad.