Albertistas, en tiempo descuento

El periodista sostuvo una larga conversación telefónica con el dirigente albertista, y ya a punto de despedirse hizo la pregunta que repite al final de cada charla.

Periodista: ¿Y los cargos? ¿Siguen en la dulce espera?

Dirigente Albertista: Ja, ja… mire, hacer rato que dejó de ser dulce, pero sí. Igual esto se resuelve en cuestión de días -sino de horas-.



P.: Cuánto suspenso… La verdad, me imagino los nervios que tendrán los que trabajaron en la campaña, sobre todo con la avanzada de Cristina sobre Alberto en los días previos a la asunción…

D.A.: Y si…

P.: De todas formas hay algo que no cierra. En la gran mayoría de las provincias las delegaciones y entes nacionales ya están definidos, ya tienen nombre y apellido -al menos- en los primeros renglones del organigrama. ¿Por qué es todo tan distinto en Córdoba?

D.A.: Fácil. En las provincias que comandan gobernadores “del palo” muchas delegaciones y oficinas nacionales quedan para ellos. Con Schiaretti es distinto.

P.: Acá manda Cafiero…

D.A.: Acá arma Cafiero. Pero Cafiero, hay que decirlo, no curte estas pampas… Hay que tener una estructura importante para llenar puestos y hacerlo bien, con gente que -además de jugar en sintonía política con el presidente- sea solvente para gerenciar áreas importantes del Estado, muchas de las cuales demandan conocimientos técnicos.

P.: Eso hace más peligroso el reparto con el kirchnerismo duro.

D.A.: La intención política de armar albertismo está, los cargos están, y los nombres también están. Créame. Como le dije, ya está todo al caer.