Río Cuarto al borde del default y varias provincias con igual riesgo

A pesar de que los gobiernos provinciales mejoraron su perfil fiscal en los últimos años, los expertos advierten que sus niveles de liquidez no serán lo suficientemente robustos para evitar problemas con los financiamientos tomados en dólares.

Por Gabriela Origlia

La Municipalidad intentará evitar el default. El 20 de este mes habrá una asamblea con los tenedores de los US$14,8 millones que colocó hace dos años a 36 meses y una tasa de 7,65% en dólares. En noviembre pagó la primera cuota pero ahora reconoce que no podrá afrontar las otras dos por 75% del total el próximo año (la que viene es en mayo). El objetivo es renegociar manteniendo la tasa pero alargando plazos.
Los municipios de la Argentina que se financian en el mercado son pocos, por lo que generan menos riesgos que las provincias que desde hace varios meses siguen con atención que pasará con el reperfilamiento de la deuda a nivel nacional ya que ese marco les permitiría avanzar con sus propias negociaciones. Chubut ya inició un proceso similar al de Río Cuarto y se estima que Buenos Aires lo hará pronto. Ayer en su asunción lo adelantó el gobernador Axel Kicillof.
Una estimación de Quantum Finanzas indica que la deuda pública provincial con el sector privado representa, en promedio, el 27% de los ingresos totales, que implica un pago promedio anual de intereses del orden de 5% de los recursos totales que les entran.
Las mayores necesidades de fondos en 2020 las registran Buenos Aires con US$2.000 millones; CABA, US$700 millones; Córdoba y Neuquén, US$250 millones cada una. Un informe de la consultora Elypsis advierte que con una deuda que alcanzó los US$11.907 millones al segundo trimestre de este año, Buenos Aires es el distrito más endeudado del país. Su deuda equivale al 84% de sus ingresos anuales, cuando en el promedio de las provincias es 52%. El 77% está en moneda extranjera y en lo que resta de 2019 tiene que pagar US$ 329 millones.
La situación más compleja se presenta en el primer semestre 2020: es el año con mayores vencimientos de títulos públicos, con pagos por US$ 2.705 millones de los cuales US$725 millones vencen en enero. Para equilibrar su ratio de deuda sobre ingresos, requeriría sostener un superávit primario de al menos 4,7% de sus ingresos, año a año, desde 2020. Si sostuviese ese resultado primario, la deuda rondaría el 59% de sus ingresos a partir de 2024.
La consultora advierte que lograr ese resultado sería inédito, porque esas cifras no han sido alcanzadas en años recientes. Los últimos fueron del 3,7% en 2014 y 3,3% en 2018; y antes de eso, del 2% en 2013 y 1% en 2005. Hay que agregar que su recaudación acumula 20 meses de baja y no se espera al corto plazo una mejora.
“La solución no puede ser un reperfilamiento como el que decidió unilateralmente el Estado nacional en agosto, dado que la gran mayoría de la deuda de la PBA es con acreedores privados bajo ley extranjera y por tanto requiere un acuerdo voluntario. La Provincia no puede pagar la deuda y deberá renegociarla”, define Elypsis.
S&P Global Ratings en su informe de las últimas horas subraya que aunque la situación fiscal de los gobiernos locales mejoró en los últimos años, los desafíos “que se avecinan son sustanciales, y las presiones continuarán sobre el ingreso y el gasto”. Por lo tanto, “su voluntad y capacidad para evitar desequilibrios fiscales significativos y una mayor erosión de la liquidez influirán en la calidad crediticia en 2020”.
Al 9 de este mes, la consultora califica a la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, La Rioja, Neuquén, Salta, Río Negro y Entre Ríos en ‘B-’ con tendencia negativa y a Buenos Aires y Jujuy, en ‘CCC’ y ‘CCC +’, respectivamente, lo que refleja mayores riesgos para el servicio de la deuda.
En su reporte sostiene que la voluntad de los gobiernos locales para adoptar un enfoque hacia el servicio de la deuda “distinto al del soberano” será sumamente importante para su calidad crediticia, aunque sigue abierta la pregunta sobre si los mercados financieros diferencian “lo suficiente” a estas administraciones individuales de países emergentes.
“Los desequilibrios macroeconómicos actuales y la falta de acceso a los mercados de capitales, cuánto tiempo le tomará al gobierno recientemente elegido negociar con el FMI y los tenedores de bonos, sigue siendo muy incierto y es un tema clave de preocupación”, describe.