Llaryora prometió agenda básica (y garantía de Schiaretti)

Orden, metropolización y cumplimiento de servicios fueron los ejes del primer discurso del intendente peronista. Hubo algunas críticas a su antecesor y varias referencias al hombre que lo empujó a asumir el desafío de gobernar la ciudad de Córdoba.

Por Yanina Passero
[email protected]

El peronismo ya es gobierno municipal. Martín Llaryora asumió la titularidad del Palacio 6 de Julio y sus dos docenas de reparticiones con el objetivo de “recuperar el tiempo perdido”. Las críticas a sus antecesores no peronistas fueron moderadas y sólo rescató positivamente las intervenciones del radical Rubén Martí, como ya lo había hecho durante la campaña para hacerles cosquillas a los dirigentes boina blanca.
Eligió el recurso del cuestionamiento a la falta de respuesta a las demandas vecinales no para trazar un escenario de pesada herencia que, como se sabe, debía traducirse en más tiempo para mostrar resultados. Por el contrario, apeló a algunas deficiencias con el objetivo de explicar por qué desarrollará la agenda básica de cualquier jefe municipal.
Como introducción a su plan para recuperar el centro urbano más importante del país utilizó una pregunta retórica: “Algunos dirán: ¿el intendente de Córdoba hablando de la basura, del transporte, de las plazas? Quiero decir que ésa es la agenda de gente. Y si es la agenda de la gente, es nuestra agenda”.
Como ya había trascendido durante la transición, los servicios de higiene urbana, transporte y puesta en valor de los espacios públicos serán la prioridad de la administración municipal de Hacemos por Córdoba. “Nosotros venimos a hacer lo que no puede hacer un presidente o un gobernador y que sólo lo puede hacer un intendente”, separó tareas.
La planificación y el orden es el primer concepto que explicó para el desarrollo de esas metas de trabajo. “Cuando hablo de ordenar, es desde una posición de diálogo, de acuerdos. Trabajando con los centros vecinales, con la participación, con toda la comunidad, con mesas de trabajo para acordar políticas públicas a futuro”, explicó.
Llaryora debutó con la misma promesa que hizo Ramón Mestre cuando le devolvió a la UCR el gobierno de la Capital. Ordenar es el camino, rezaba su primer slogan de gobierno.
Coinciden los diagnósticos entre la flamante nueva autoridad municipal y la saliente. Pero el orden supone autoridad para lograr estos objetivos y es altamente probable que esta sea la competencia a la que Llaryora tendrá apelar si quiere un salto de calidad en los servicios municipales.
Porque la descentralización municipal que le reconoció a Martí es altamente resistida por el Suoem bajo el argumento de la “quita de funciones”. El viceintendente saliente, Felipe Lábaque, presentó hace un año un ambicioso proyecto de descentralización que contaba con el apoyo del presidente Mauricio Macri. Fracasó como todos los dirigentes que quisieron profundizar la iniciativa del radical.
El Suoem espera agazapado cualquier avance en la materia y es probable que muestre su descontento inaugurando la temporada de asambleas y paros. A sabiendas, Llaryora eligió desarrollar este punto en su primer discurso: “El CPC tiene que ser potenciado. Los CPC como los dejó Martí han retrocedido. Están por debajo de la línea. Tienen que funcionar a favor de los vecinos con cada vez más servicios, para que la gente pueda tener respuestas más rápidas cuando llama para que le cambien un foco de luz”.
La metropolización de la ciudad fue otra de las promesas que ratificó en el Teatro Real, rodeado de funcionarios provinciales, dirigentes del PJ y militantes. El trabajo conjunto con intendentes de ciudades vecinas para dar soluciones en materia de transporte y recolección de residuos fue el ofrecimiento de Llaryora. El Ferro-urbano será la primera intervención en este punto.
Hacia el final de sus palabras, las referencias políticas no faltaron. Llaryora afirmó que trabajará de manera conjunta con el gobernador Juan Schiaretti y con el presidente Alberto Fernández para potenciar la productividad de la ciudad y “atender a los más humildes”.
Hacia el final, ponderó al dirigente que lo eligió para que el PJ ingrese a un territorio que siempre le fue adverso. “No estamos solos. En Córdoba tenemos un gran gobernador con el que vamos a trabajar en conjunto para darle a Córdoba esa ciudad que se merece”, cerró.
Sin duda que Llaryora asume con una ventaja que sus antecesores no tuvieron, con excepción de Germán Kammerath al inicio de su gestión. Hacemos por Córdoba será la garantía del nuevo titular del Palacio 6 de Julio y la espalda para avanzar con su plan de gestión.