Gesto de apoyo de Schiaretti a AF (se mostró con mediador Montoya)

Sin salirse de la institucionalidad, el gobernador dijo que los cordobeses trabajarán codo a codo con el nuevo presidente para superar la crisis y la grieta. Estuvo junto al flamante secretario Jorge Montoya, hombre que hace puente entre albertistas, kirchneristas y schiarettistas. Abrazo y beso en el Congreso.

Por Bettina Marengo
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Luego de declaraciones fuertes pero indirectas, donde uno criticó al peronismo cordobés y otro rechazó elípticamente el posible aumento de las retenciones a las exportaciones agropecuarias, el presidente Alberto Fernández y el gobernador Juan Schiaretti se reencontraron ayer cuando finalizó la asamblea legislativa que ungió a Fernández como nuevo jefe de Estado nacional. Es la primera vez que se ven en persona desde el 15 de septiembre pasado, día en que coincidieron en la misa por el primer aniversario de la muerte de José Manuel de la Sota y luego en una reunión privada. Tiempos en los que el Frente de Todos todavía pensaba que el cordobés iba a acercar posiciones con el candidato del PJ nacional.
Schiaretti acomodó los horarios de su propia asunción, que se realizó ayer a la tarde-noche, para asistir a la jura de Alberto Fernández en el Congreso. Finalmente no viajó con la diputada Alejandra Vigo, de licencia en la Cámara hasta el 12. En cambio, al gobernador se lo vio junto a Jorge “el Zurdo” Montoya, dirigente del PJ cordobés con vínculos en el kirchnerismo y el albertismo y flamante secretario de Integración Regional de la provincia, cargo que reporta directamente a Schiaretti. Ex jefe de campaña de Cristina Kirchner en Córdoba en las elecciones de 2011 y hasta ahora fuera de superficie, Montoya viene dialogando con el flamante ministro del Interior Wado de Pedro, el funcionario que llevará adelante el vínculo con Córdoba (por su rol institucional y por su perfil político), en tren de tender puentes entre presidente y gobernador.
En el Congreso, Schiaretti se sentó en el lugar destinado a los gobernadores. Según quienes lo siguieron con la mirada, asintió con la cabeza en varios párrafos del mensaje presidencial que se extendió durante una hora. Al finalizar, se ubicó en la fila para saludar a Alberto Fernández, con quien compartió un abrazo amable y un beso (ambos son afectos a esas expresiones físicas).
De los diputados del PJ cordobés estuvieron Carlos Gutiérrez y Paulo Cassinerio. El cuarto diputado, aunque Hacemos por Córdoba da por sentado que será Claudia Márquez, aun no fue definido por la Cámara Electoral Federal.
En clave protocolar, el cordobés escribió luego en su cuenta de Twitter: “Participé de la ceremonia de asunción del presidente de la Nación @alferdez. No mencionó a la flamante vice, Cristina Kirchner, con quien no se habría saludado, según fuentes que estuvieron en la cámara.
“Los cordobeses vamos a estar trabajando codo a codo con el nuevo presidente para que Argentina pueda superar esta crisis y para que dejemos atrás los padecimientos que tiene nuestro pueblo”, agregó en el posteo, siempre en clave de apoyo protocolar.
Distendido luego de la ceremonia, no se salió del libreto institucional el jefe de El Panal cuando los periodistas lo consultaron, aunque insistió con los conceptos de colaboración, crisis, pobreza y grieta. “Lo único que quiero reiterar es mi disposición para trabajar codo a codo junto al presidente Fernández y su equipo para que Argentina supere la crisis, reducir la pobreza y dejar atrás la grieta”, sostuvo. Sobre la letra y el enfoque del mensaje presidencial, evitó opinar: “No debo hacer consideraciones ni análisis de nada, ya hay demasiados analistas en Argentina”.
Off the record, un funcionario provincial que escuchó atentamente el mensaje y que habla a menudo con el Gobernador dijo al diario Alfil que el discurso de Alberto fue recibido en El Panal “con expectativa como todos. Son discursos generalistas en los que pocos pueden no estar de acuerdo. Hay que apoyar y esperar las medidas”.

La relación con las provincias
Aunque los ejes fundamentales del discurso presidencial se anclaron en la lucha contra el plan contra el hambre, la reforma judicial, la intervención de la Agencia de Inteligencia, los créditos blandos para familias y pymes, y la emergencia sanitaria, entre otros tópicos, el flamante presidente no se olvido de la relación con las provincias. Habló de la historia del país desde la batalla de Pavón de 1961: dijo que hay que construir el “equilibrio federal y territorial” y poner fin a una estructura de país unitaria y centralizada que “muestra un país ‘central’ rico y pujante y un país ‘periférico’ que busca desarrollarse a partir de las mínimas concesiones que el país ‘central’ entrega. No puede haber argentinos de primera y argentinos de segunda. Argentina es una sola y mancomunadamente debe propender al desarrollo de todas y cada una de sus regiones. Ese es el desafío que enfrentamos y debemos superar”. En ese marco, y tal como lo había dicho durante la campaña, anunció la creación de capitales alternativas en distintos puntos del país y la descentralización en distintas provincias a los organismos del Estado Federal.