Un pez fuera del mar

La semana pasada, a pocos días del lanzamiento del álbum “Fine Line”, el cantante inglés Harry Styles (ex One Direction) subió a Youtube el video del tercer anticipo de ese disco, “Adore You”, en el que muchos creen leer una metáfora de lo que ha sido y será su carrera solista.

Por J.C. Maraddón
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En la industria musical, suele clasificarse a los intérpretes como solistas o grupos, en tanto que estos últimos pueden ser dúos, tríos, cuartetos y así sucesivamente. Si se trata de música cantada, necesariamente habrá en esas formaciones un vocalista, que por la misma tarea que desarrolla tendrá un reconocimiento mayor por parte del público, ya que siempre es más fácil identificar el sonido de la voz, que diferenciar al resto de los instrumentos. Además, es el cantante el responsable de esparcir el mensaje de cada pieza, y eso hace que tanto en los canales de grabación de los discos como en las actuaciones en vivo, su desempeño cobre realce.
De los solistas más conocidos por la gente, casi todos se encargan de la vocalización. Y en un alto porcentaje provienen de alguna banda que los cobijó en sus comienzos y de la que se separaron luego, para empezar una aventura en solitario. A veces en buenos términos y en la mayoría de los casos luego de disputas internas, estos cantantes (que pueden o no también ser instrumentistas) abandonan el emprendimiento colectivo para consagrarse de manera individual, respaldados por la trayectoria que ya han recorrido junto a sus antiguos compañeros de ruta.
No todos logran llevar a buen término esta empresa y, más temprano o más tarde, muchos de ellos vuelven al redil como si nada hubiera pasado, porque el resto del grupo tal vez considera que ese retorno los beneficia en última instancia. Han hecho el esfuerzo, han tomado la iniciativa y han probado suerte, pero nada garantizaba que los esperase la gloria a la vuelta de la esquina. Se trata de un proceso doloroso y traumático, que hasta puede llevar al fracaso absoluto, del cual no hay posibilidad de regresar, ni siquiera para retomar el puesto que habían dejado vacante.
OneDirection, la boy band inglesa que surgió de un reality show a comienzos de esta década y que enloqueció a las adolescentes del mundo entero, estaba conformada por cuatro vocalistas que, desde hace unos años, han tomado cada uno su propia senda. Y, como era de esperar, el más carismático del cuarteto, Harry Styles, ha sido el que mayores expectativas generó con su propuesta y el que mejor fue recibido por la taquilla. Su álbum debut, publicado en 2017, causó una excelente impresión, aunque allí se lo escucha cultivar un estilo retro que dista mucho de aportar algo nuevo al panorama.
Para el viernes próximo se espera la aparición de su segundo disco, “Fine Line”, del que ya se han conocido tres adelantos que permiten anticipar algunas variantes en su sonido, quizás más orientado ahora a competir en el segmento del pop actual, donde las que reinan son las solistas femeninas. En octubre dio a conocer el single “Lights Up” y en noviembre, “Watermelon Sugar”, ambos dentro de esa nueva línea compositiva y acompañados de una campaña de marketing que supo combinar el impacto en las redes sociales con recursos tan analógicos como los afiches en la vía pública.
La semana pasada, a pocos días del lanzamiento de “Fine Line”, fue subido a Youtube el video del tercer sencillo, “Adore You”, que transcurre en la fantasiosa isla de Eroda, un juego de palabras con las letras de “adore”. Allí, Styles es el único que sonríe en una comunidad de caras largas. Y se identifica con un pez al que extrae del mar y mantiene en distintos estanques a medida que va creciendo. ¿Cabe interpretar esto como una metáfora sobre la carrera de Styles? ¿Volverá el solista a su grupo madre, tal como ese pez es devuelto al océano? La ilusión de las fans es lo último que se pierde.