El Panal se pertrecha para negociar con Fernández

El Centro Cívico echó a rodar su instrumento de negociación en Diputados: el Interbloque Federal. Con cuatro diputados propios, Schiaretti se convierte en el principal accionista del armado, que será la segunda minoría y podría ser decisivo para dar (o no) quórum al Frente de Todos.

Por Felipe Osman
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Con 41 senadores, el próximo oficialismo nacional contará con una holgada mayoría en la Cámara Alta, y le bastará con los propios para formar quórum. Gracias a la unificación de los bloques peronista y kirchnerista, el Frente de Todos se perfila como una fuerza insuperable en el Senado. Pero en Diputados las cosas cambian.
En la Cámara Baja la fuerza que desembarcará el próximo domingo en la Casa Rosada contará 120 diputados entre sus filas, quedando a 9 bancas del quórum propio. Juntos por el Cambio tendrá 116. Ninguna llegará al meridiano de los 129 votos.
En este marco, los cuatro diputados de Córdoba Federal (Carlos Gutiérrez, Alejandra Vigo, Paulo Cassinerio y Claudia Márquez) se aúnan con dos diputados de Consenso Federal (Graciela Camaño y Alejandro “Topo” Rodríguez), dos del bloque Justicialista (Eduardo “Bali” Bucca y Andrés Zottos), y dos santafecinos provenientes de los bloques del Frente Progresista (Luis Contigiani) y el Partido Socialista (Enrique Estévez), conformando el Interbloque Federal, que con 10 bancas que se alza, de momento, como la segunda minoría de la cámara, capaz de garantizar por sí misma el quórum al próximo oficialismo. O de alejarlo de él.
Juan Schiaretti se reafirma en su prescindencia, y se convierte en el principal accionista de este interbloque, al que envía cuatro embajadores, construyendo una herramienta de negociación clave para administrar su relación con Alberto Fernández durante los próximos años.
Huelga decir que la tensión desatada entre el mandatario cordobés y el entonces candidato presidencial durante la campaña así lo demanda.
En su primer mandato Schiaretti fue testigo presencial de la discriminación presupuestaria a la que Córdoba fue sometida por la Nación, y sabe, por ello, que la provincia necesita un respaldo, una reserva de poder de negociación, si pretende atravesar el invierno sin quedar abandonada a su suerte, o peor aún, al juicio de lo que Balcarce 50 quiera considerar fidelidad u obediencia.
La decisión de El Panal va entonces en estricta coherencia con la postura esgrimida por el gobernador y por sus palabras, que prometen contribuir a la gobernabilidad, pero no tolerar destratos. Gobernabilidad, no obsecuencia.
Sin embargo, quienes lean la letra chica del acuerdo arribado entre los integrantes del Interbloque Federal notarán que el cordobés tiende un puente hacia el diálogo con Fernández.
A pesar de que Córdoba Federal, con cuatro diputados, es el socio mayoritario del interbloque, la Presidencia del armado no ha sido reclamada por ninguno de los legisladores cordobeses, sino que le ha sido cedida a Eduardo Bucca. ¿Por qué?
Por trayectoria y dotes de oratoria, probablemente Camaño debería presidir si Schiaretti no reclama el puesto para ninguno de los propios. Pero Bucca encarna, dentro del Interbloque Federal, una posición atemperada. Si dividiéramos a los partícipes del armado entre “duros” y “blandos”, Bucca quedaría entre los segundos, entre quienes ofrecen una clara resistencia al kirchnerismo puro, pero sin dinamitar las vías de diálogo.
El segundo lugar, la vice Presidencia, sí es ocupada por Carlos Gutiérrez, un integrante de la mesa chica del gobernador. Con esta presencia Schiaretti ratifica su injerencia capital sobre el armado, pero no compromete la palabra de Gutiérrez, que a los hechos prácticos es la propia, ya que de hablar éste lo hará siempre como la voz del mandatario en Diputados. La voz de Bucca, en cambio, le permite apartarse de una posición directamente confrontativa
Este equilibrio logrado por El Panal en Diputados contrasta con el paisaje que hoy ofrece la Cámara Alta, donde Caserio apuntó a liderar, y hoy aparece relegado a un segundo plano -si no absorbido- por la omnipresente figura de Cristina Kirchner.