Reactivan causa por uno de los papelones de Senestrari

El año pasado se filtraron audios que reflejaban que estaba en ayunas en la causa “Osecac”. El fiscal denunció lo sucedido, pero dos instancias descartaron delito. Sin embargo, uno de sus colegas de Justicia Legítima logró que se reabra el expediente.

En mayo de 2018, en el marco de la causa “Osecac”, en la cual se investigan irregularidades en la ora social, se filtraron audios de Whatsapp en los cuales el fiscal federal Enrique Senestrari demostró estar en ayunas sobre varios pasos de la pesquisa.
En las grabaciones que difundió el matutino Infobae, a requerimiento del agente, un colaborador lo pone en autos sobre imputaciones y medios de prueba, entre otros temas.
Además, el funcionario se refiere de manera despectiva a un periodista especializado en temas judiciales de La Voz del Interior que escribió artículos críticos sobre la marcha del expediente. “Que P. se la trague”, espeta Senetrari. Lejos de intentar poner paños fríos, otro asistente, Nicolás Macchione, redobla la apuesta: “Si P. se la quiere tragar, hay que ver el requerimiento que presentó C. con fecha anterior a esa nota del orto que publicó».
La difusión de los audios fue otro capítulo en la sucesión de papelones de Senestrari, tristemente célebre por sus desatinos.
El agente denunció lo sucedido para que se identificara al indiscreto y precisó que el intercambio de mensajes se dio en un grupo que integran él, tres auxiliares cercanos y tres ex empleados.
Su planteo fue desestimado por el juez Miguel Vaca Narvaja, a instancia de la fiscal Graciela López de Filoñuk.
En febrero de este año, la Sala B de la Cámara Federal confirmó que no hubo delito.
Con la disidencia de la jueza Liliana Navarro, Luis Rueda y Abel Sánchez establecieron que la difusión del audio no perjudicó al fiscal.
“El contenido del diálogo no constituye uno de aquellos supuestos tutelados por el Código Penal, toda vez que no se trata de ‘hechos, actuaciones o documentos’ que puedan ser considerados secretos de la Administración», escribió Rueda.
En tanto, Sánchez Torres señaló: “No advierto el carácter de secreto de la información ventilada en la consulta que hiciera el fiscal a sus colaboradores, ni tampoco lo trascendido haya revestido la relevancia necesaria para afectar el bien jurídico protegido por la norma”.
Además, los magistrados resaltaron que en el país no hay una disposición legal que preserve la información de grupos de la red de mensajería.
Ahora, el expediente se reactivó, a instancias de uno de los compañeros de Senestrari en la agrupación kirchnerista Justicia Legítima: el fiscal ante la Cámara Federal de Casación Penal, Javier De Luca.
A su turno, De Luca aconsejó reabrir la investigación y el Máximo Tribunal en lo Penal del país admitió su opinión, anulando el cierre del caso.
Los camaristas Liliana Catucci y Juan Carlos Gemignani sostuvieron que la pertenencia judicial del grupo involucrado en la difusión podría encuadrar en el delito de violación de secretos; ello así, porque el asunto debía mantenerse fuera del conocimiento de terceros.
Los audios son el talón de Aquiles de Senestrari, un funcionario que, al parecer, cuando divisa paredes acelera. Cabe recordar que antes de la filtración en “Osecac” trascendió una grabación en la cual se refirió en términos soeces a Eduardo Casal, el reemplazante interino de Alejandra Gils Carbó; es decir, su superior.
Mientras hablaba del sumario que la ex funcionaria le abrió antes de dejar el cargo, en noviembre de 2017, por haber expresado meses antes su deseo de que cayera el Gobierno, dijo: “Yo pretendía que se resolviera antes de que se fuera la procuradora, porque sabía que no iba a ir en manera persecutoria en mi contra. Bueno, ella ya no reasumió y quedó este otro ‘hijo de puta’, que está dando señales de obediencia para quedarse”.
En el mismo audio sostuvo que la secretaria del agente catamarqueño Rafael Vehils Ruiz, el encargado de realizar el informe final sobre el incidente, le adelantó que sería suspendido, y la definió como “una estúpida”.