La mejor gambeta de Riquelme: será vice de la oposición

El ex enganche anunció primero la postergación de su partido homenaje en La Bombonera por razones políticas y después se acomodó con Ameal en la lista para las elecciones de diciembre. Siempre opositor a Angelici y Macri.

Por Federico Jelic

Así de indómito y sorpresivo es Juan Román Riquelme. Fue político de casta hasta en sus tiempos de futbolista, y como exjugador cada vez que emitió alguna expresión fue con un tiro por elevación a la dirigencia de turno. Aunque, claro está, a sus diferencias ideológicas siempre las tuvo con el actual presidente Daniel Angelici y también contra el actual mandatario de los argentinos en retirada, Mauricio Macri. Imposible olvidar el festejo del gol ante River Plate después de tomar el rebote tras un penal que le tapó Franco Constanzo, para correr 50 metros, frenarse frente a los palcos y hacer el gesto del “Topo Gigio”, con las manos en sus orejas, pidiendo “escuchar”, acto de desobediencia y revolución no muy habitual en el fútbol argentino.
Ahora fue por más. Riquelme era la figura favorita de todo el arco político de Boca, sobre todo desde que decidió involucrarse con el presente del club, dando a entender su coqueteo con todas las listas y dejando un compás de espera de definición para las inminentes elecciones del 8 de diciembre. Incluso dialogó con el oficialismo, llamando a una unidad general en la cual no pudieron resolverse esas diferencias y rencillas de larga data. Sin más especulaciones, después de estudiar cada movimiento, lanzó su propuesta. Anunció que acompañará en los comicios a la fórmula Jorge Ameal-MarioPergolini, siendo vice segundo, como respuesta, en parte desautorizando a Macri y Angelici, quienes habían gestionado la chance de que no estuviera en ninguna otra vereda que no sea del oficialismo.
En frío, la determinación parece coherente si se tiene en cuenta el manejo de vida y la filosofía que siempre pregonó Riquelme. No le perdonará jamás a Angelici el hecho de que haya fogoneado su salida de la entidad con jubilación mediante, con todo el costo político que eso conlleva. No obstante, por diplomacia, el propio Riquelme salió a levantar una bandera blanca y hasta deslizó la chance de ser máxima autoridad en caso de haber una concordia global. Como ese escenario no fue posible, se alistó entonces en la trinchera de enfrente a la comisión actual. Y como para suavizar el ambiente, postergó su partido despedida en la Bombonera, para que “no incida el contexto político”. Una movida de ajedrez.

Sin partido despedida
“Tomé una decisión. Voy a formar parte de la lista de Ameal con Pergolini. Estoy agradecido al oficialismo, porque intentó convencerme, pero tomé esta decisión. Y quiero que la gente lo sepa por mí, no por los diarios o la tele. Creo que tengo posibilidades de volver a casa”, fue la correcta definición que hizo Riquelme, con diplomacia y elegancia, para explicar la gambeta al oficialismo y su encuadramiento con la fuerza política que hoy tiene más chances, gracias al último “refuerzo” de categoría Premium, que podría arrastrar el mayor caudal de los votantes. Su figura encandila al socio.
Y como para quitar fervor a su postura, Riquelme resolvió la postergación de su partido despedida, programado para el 12 de diciembre. “El partido va a tener que esperar. Esa es la verdad. Es lo normal (suspenderlo). Mi partido tiene que ser algo divertido, una fiesta. Y no me parece que esté bien que se haga cuando se hagan elecciones. Tengo que pensar en mi club, es lo más importante. Gane quien gane, ojalá que me den permiso para poder hacer el amistoso en junio, cuando se juega la Copa América, que no hay fecha y no se molestaría a nadie. Que juegue Messi y con mi hijo. Tenía ilusión, ya estaba todo armado, pero primero pienso en mi club”, explicó con esa naturalidad que parece impostada. Lució más a una compensación, a un resarcimiento a la dirigencia actual, como para no festejarle en la cara una eventual victoria en las urnas. Hasta pareció solidario.
Lo cierto es que ahora son tres las listas en danza por el poder en Boca. Angelici por razones estatutarias no puede aspirar al tercer período consecutivo, y el cambio de aire le venía bien a su partido con Cristian Gribaudo, sobre todo tras la doble eliminación ante River por Copa Libertadores. Pero se quedó sin la base más importante.
Riquelme irá como vice segundo pero con fuerte injerencia en la parte futbolística, en toma de decisiones y acompañamiento permanente. Y como para cautivar un poco más al corazón del hincha, deslizó que lo secundarán en su “gabinete” deportivo otros dos ídolos de la institución “Xeneize”: el colombiano Jorge Bermúdez y Sebastián Battaglia.

Tres listas en danza
Con la decisión de Riquelme, sin unidad aparente, serán tres las nóminas políticas que buscarán la administración de Boca en los escrutinios del 8 de diciembre: el oficialismo. Hay tiempo para alguna modificación a la hora de la presentación en la Junta Electoral, aunque no habría más sorpresas. El oficialismo mantiene al binomio Gribaudo-Juan Carlos Crespi; la oposición junto a Riquelme estará representada con Ameal-Pergolini y la tercera posición será con José Beraldi-Royco Ferrari. Un escenario peleado pero con una de las fuerzas que corre con ventaja, por los seguidores que trae aparejados su imagen en el sentimiento de Boca: Riquelme terminó de bendecir a Ameal y hoy es el máximo candidato. ¿Qué pensará Mauricio Macri? ¿Y si se presenta él, después de dejar el Sillón de Rivadavia en Casa Rosada? Riquelme espera, con las manos en las orejas, como aquella simbólica e inolvidable celebración ante River, imitando al “Topo Gigio”.