La renovación permanente

Los artistas que desfilaron por el Festival Nueva Generación este fin de semana bien pueden ser arbitrariamente anclados en dos grandes tendencias: los rockeros prohijados por la cruzada pop de Babasónicos y los cultores del trap y el rap que cosechan en el terreno sembrado por Dante Spinetta.

Por J.C. Maraddón
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El rock nacional que había nacido en la segunda mitad de los sesenta y que había alcanzado su pináculo cuando empezó a gozar de una popularidad inusitada en los ochenta, empezó a dar signos de un agotamiento un cuarto de siglo después y, por ende, dio inicio a la gestación de una necesidad de renovarse. Quienes se postularon para ese recambio tomaron el oportuno nombre de Nuevo Rock Argentino, que era también la denominación del festival musical que los reunía una vez al año. No por casualidad, el encuentro tenía lugar en Córdoba, donde a lo largo de la historia se han realizado las más importantes convocatorias de este tipo.
Bandas como Babasónicos, Tía Newton, Los Brujos, Juana La Loca, El Otro Yo o Peligrosos Gorriones, que adscribían a esta movida, contaban con un componente estético en común, al que definían ambiguamente como “sónico”, y que exhibía algunos puntos de contacto con lo que estaba ocurriendo en la escena británica. Su vocación rupturista con la vieja guardia rockera estaba clara desde un principio, y de hecho los seguidores de estos grupos constituían un núcleo joven y disconforme, que también se identificaba como una generación cuyas aspiraciones diferían de las de quienes los habían precedido.
De los que en ese entonces eran las máximas figuras del género en el país, hubo algunos que se esforzaron por proteger esta camada sónica que cambiaba la perspectiva del rock en el Río de la Plata. Daniel Melero, uno de los cabecillas del pop rock en los ochenta, fue uno de los primeros en dar su respaldo y promover la emergencia de esta vertiente, a la que consideraba como una derivación de sus propias inquietudes artísticas. Y Soda Stéreo, que también había virado su propio estilo en una dirección parecida a la de estos músicos emergentes, también ofreció su padrinazgo.
El paso del tiempo, como suele ocurrir en estos casos, herrumbró las aristas más filosas de aquel Nuevo Rock Argentino, que musicalizó los años finales del siglo veinte en el país, pero tuvo que compartir cartel con otras propuestas más heterodoxas, como aquellas que combinaban rocanrol con cumbia, cuarteto, ska y reggae. Hasta que una de esas formaciones sónicas empezó a experimentar con la electrónica y se despachó con una propuesta que, por más que en un principio provocó asombro y hasta rechazo, no tardó en prender. Con el disco “Jessico”, Babasónicos señaló en 2001 el comienzo de una etapa diferente.
El Festival La Nueva Generación celebró este fin de semana en el Complejo Ferial Córdoba su sexta edición, con una grilla artística que destacó bandas como Indios, Usted Señálemelo o Bandalos Chinos, animadoras de un rebrote rockero de consecuencias todavía impredecibles. Como cumpliendo un ritual cíclico, a 25 años del apogeo del Nuevo Rock, ahora estos y otros nombres levantan banderas de renovación, aunque tampoco es que su apuesta sea revolucionaria ni mucho menos. En este caso, son los msimos Babasónicos, insertos en la programación del día domingo, los que funcionan como nexo entre un periodo y el siguiente.
Sin embargo (y esto se verificó en los escenarios de La Nueva Generación), aquí también, al igual que ocurrió en los noventa, hay otra oferta musical contemporánea que desata fervores masivos y que desafía al status quo. Los exponentes del trap y el rap, como Duki, Wos, Ca7riel o Louta, encendieron al público y transformaron al predio en un volcán de energía juvenil. Ellos, vale la pena aclararlo, tienen su propio padrino, Dante Spinetta, otro que tuvo la ocasión de actuar en Feriar el domingo y que, desde llya Kuryaki and the Valderramas, fue uno de los que preparó el terreno para el desprejuicio actual.