¿Tinelli al gobierno?

Las declaraciones de Marcelo Tinelli y su eventual desembarco en la política despiertan la curiosidad por saber qué otros famosos podrían sumarse a un gabinete aún indefinido.

Por Javier Boher
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El misterio aún envuelve al futuro gabinete de ministros. Pese a las elucubraciones, nada se sabe todavía sobre quiénes serán los responsables de ocupar las distintas carteras del gobierno. Aunque sobran los nombres de posibles candidatos, escasean las certezas sobre quiénes serán los elegidos.
Por suerte hay varios anotados que dejan ver sus intenciones de ocupar un lugarcito en la función pública. Aunque algunos son de larga militancia, otros están tratando de diversificar sus actividades, esperando para pegar el salto desde el sector privado al sector público, casi como los CEOs macristas.
El que ya reconoció que aceptaría trabajar “en el área social” del futuro gobierno es Marcelo Tinelli, dueño indiscutido de la televisión por aire en los años de la bonanza kirchnerista, que le permitían multiplicar sus programas satélite en distintos horarios de la grilla para replicar los ecos de lo que se había visto en la emisión principal.
De conocida trayectoria en los medios, poco pudo hacer cada vez que intentó encarar otro proyecto. Chocó al Badajoz, pidió licencia en San Lorenzo cada vez que se estresaba, armó una productora que sólo funcionaba con Showmatch y armó su mejor negocio cuando la vendió a Cristóbal López -empresario consentido por el gobierno anterior- a cambio de no salir al aire en un año electoral.
La onda con Cristóbal fue tan grande que decidieron montar un proyecto juntos, Oil Combustibles, que eligió no pagar el impuesto a los combustibles a la AFIP, unos 8.000 millones de pesos entre 2013 y 2015. Vaya ayuda social esa de financiarse con dinero del erario que debería ir a solventar el gasto social.
Por supuesto que Tinelli tiene sus justificaciones al respecto, que no vienen al caso. Lo verdaderamente importante es recordar cuando combatía el hambre haciendo publicidad tradicional comiendo de a dos o tres alfajores, o engullendo de a 50 chicles.
Para qué hablar de las cámaras ocultas rompiendo cosas o exhibiendo hombres desnudos ante mujeres indefensas, o por qué no recordar los cortes de polleras y la banalización del machismo. Muchos en el Frente de Todos hoy parecen haberse olvidado, porque siempre hay tiempo de desconstruirse y obtener la redención del feminismo kirchnerista.
Ya que esa es la línea de conducta, por qué no pensar en qué otros famosos redimidos podrían sumarse al nuevo gabinete albertista. Sin lugar a dudas, por haberse convertido en un aliado de la diversidad sexual y las luchas feministas, Jorge Rial podría ser ungido en algún ministerio, quizás el de la mujer y alguna otra sarasa que le estaban reservando a Victoria Donda.
Pocos parecen acordarse ahora de la cámara oculta a Marcelo Corazza, el primer ganador de Gran Hermano, en el que se mofaba de la homosexualidad que se conoció sino hasta ese informe. Por qué no recordar también el caso de Beatriz Salomón y su marido Alberto Ferriols, a los que les arruinaron la vida por la difusión de las prácticas sexuales del cirujano.
Quizás el mejor ejemplo de su pasado como machirulo sea el de Marianela Mirra, también surgida de Gran Hermano, a la que destrató largas horas en su programa por una relación fallida entre ambos. Es notable cómo puede transformarse en camarada de pasado limpio cualquiera que dé difusión a las causas del progresismo.
Siguiendo la línea de famosos que podrían convertirse en funcionarios, tal vez podrían sumar en el Ministerio de Cultura a un gran actor de telenovelas como Pablo Echarri, aunque bien podrían darle una Secretaría de la Familia junto a su esposa, Nancy Duplaá. Se podría sumar a Luciana Salazar en Salud, ahora que se dedica a tan complejas operaciones a través de redes sociales.
Seguramente en Justicia, y para defender a los periodistas, nada mejor que Mariano Iúdica, que dijo que a lo sumo a alguno le iban a dar “un coscorrón” por lo que habían dicho durante estos años. Por qué no pensar en Diego Brancatelli, con su amplio vocabulario y su léxico fluido, como ministro de Educación. Sin dudas, Paola Barrientos podría estar en Economía por todo lo que aprendió siendo “la gordita del Galicia”.
Argentina tiene tantos técnicos de fútbol como habitantes, y parece que con los funcionarios pasa lo mismo. ¿Qué labor social de relevancia se le conoce a Tinelli como para que su inclusión sea menos ficcional que las otras desarrolladas antes? Al final, con posibles designaciones como la del famoso conductor, todo parece reducirse a un juego de lealtades y legitimidades, pero nunca a uno de probadas capacidades.