Relación oficialismo-oposición en los próximos 4 años

Sin otro refugio, es probable que la UCR bregue por asilo en la Provincia y la Municipalidad para muchos de sus dirigentes, y la razonable relación Schiaretti-Mestre -sumada a la conocida vocación frentista del peronismo- lo haría posible.

Por Felipe Osman
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Von Clausewitz definía a la guerra como la continuación de la política por otros medios, y hubo también quién invirtiera los términos de su sentencia para definir a la política como la continuación de la guerra en tiempos de paz. Las dos comparten, entre otras, una similitud: tienen una dinámica inconstante. Hay tiempos de combate, treguas, negociaciones, nuevas batallas y más.
Tal analogía puede resultar útil para enmarcar el vínculo que en cualquier distrito existe entre oficialismo y oposición. Y traído al caso de Córdoba, a la relación que ha existido entre el gobernador Juan Schiaretti y el intendente Ramón Mestre.
Más allá de los comprensibles encontronazos, ataques y recriminaciones que existen en toda campaña electoral, la relación entre El Panal y el Palacio 6 de Julio ha sido correcta, y a lo largo de los ocho años en que la administración provincial peronista convivió con la gestión mestrista de la capital sus protagonistas cultivaron un vínculo de mutuo respeto y caballerosidad.
Al mismo tiempo debe subrayarse una característica propia del peronismo, y no es otra que su propensión a construir coaliciones. En la genética misma del peronismo existe cierta voracidad, o al menos una gran vocación de crecimiento que lo lleva a asimilar dirigentes y espacios políticos que no necesariamente coinciden con su doctrina.
En este escenario, no resultaría extraño que algunos dirigentes del radicalismo encontraran asilo en las administraciones que a partir del 10 de diciembre Hacemos por Córdoba controlará tanto en a nivel provincial como a nivel municipal, y tal especulación ya es tema de charla en pasillos y despachos de El Panal.
Entre quienes perciben en esta posibilidad un alto grado de certeza, se apunta además que de ofrecerse espacios al radicalismo en las administraciones peronistas tendrían prioridad quienes se referencian en la figura del intendente.
También se maneja, en grado de especulación, la probabilidad de que algunos dirigentes del Pro terminen por recalar en la Provincia, y a quienes se sorprenden al escucharlo suelen recordarle el nombre de Abelardo Losano.
El concejal, integrante de la bancada de Juntos por Córdoba por uno de los escaños que en el reparto tocó al Pro, respaldó en las pasadas elecciones a la boleta corta que Hacemos por Córdoba llevó a los cuartos oscuros y lo hizo mediante Fuerza Nacional, un armado territorial construido por el concejal después de aterrizar en el Concejo Deliberante.
Sin su banca en el Legislativo Municipal, Losano no quiere perder su armado, y seguramente este sea el motivo que lo llevó a participar de la última campaña electoral a favor del oficialismo provincial: encontrar algún refugio para sus dirigentes mientras pasa el invierno.

Orgánica
A menos de un mes de la asunción de las nuevas autoridades provinciales otro asunto de conversación recurrente es el de las modificaciones que se pueden esperar para la ley que define la estructura orgánica de Ejecutivo Provincial.
Y aunque la incógnita no estará completamente develada hasta que El Panal haga oficial tales cambios, cobran fuerza versiones que indican que se reinstaurará la figura del Jefe de Gabinete, a la vez que se señala como poco menos que un hecho que en la gestión provincial que iniciará en diciembre se creará el Ministerio de la Mujer .