Retrato local por un viajero chileno, 1890 (Segunda Parte)

Abraham König anotó en su diario de viaje impresiones de la ciudad de Córdoba, admiró sus edificios, sus paseos, su teatro, todos signos de un progreso súbito y del fuerte salto poblacional de esos años.

Por Víctor Ramés
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Caricatura de Abraham König en 1900: Ministro de Chile en La Paz, comunicaba a Bolivia que no habría salida al Pacífico.

Abraham König, un abogado chileno con carrera diplomáticaviajaba por la Argentina a fines del siglo diecinueve. Una década más tarde, König,ministro plenipotenciario de su país en La Paz, aplastaría las esperanzas bolivianas de una ansiada salida al mar, tras la Guerra del Pacífico.
En su diario de viaje de 1890, König dedicaba a la ciudad de Córdoba interesantes apuntes urbanos.
“He quedado admirado de la belleza de los edificios i de su gran número. No se ven mas que casas nuevas: he pasado por una calle, mirando con atención a uno i otro lado i se podían contar con los dedos de la mano los edificios viejos. ¿Qué se han hecho las casas antiguas? Hace cuatro años, Córdoba era todavía la vieja e histórica ciudad; hoi todo es modernísimo, flamante. Todo lo que veo revela exuberancia de vida, de riqueza, de lujo. Si un rio de plata hubiera corrido por las calles, no estarían las casas mas pintadas, mejor estucadas, no se vería el mármol con mas profusión.”
Su mirada se extiende a la actual Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, inamovible en la esquina de Vélez Sarsfield y Duarte Quirós:
“Hace pocos meses que se ha terminado un grandioso edificio de altos, construido por el Estado, con
frente a la calle del Jeneral Paz, i que se ha unido al antiguo claustro de la Universidad. Esta moderna
Construcción está destinada a la facultad de ciencias físicas i matemáticas. No puede negarse que la elección está bien hecha…”
König visitótambién el futuro teatro de la Calle Ancha, hoy del Libertador, entonces en construcción:
“Un poco mas allá del nuevo edificio de la Universidad, pintores i decoradores daban la última mano a un espacioso, elegante i cómodo teatro. El atrio, el foyer, i un sinnúmero de salones situados arriba i abajo, fatigan la vista con el lujo de sus adornos i con sus espléndidas pinturas ejecutadas por artistas italianos i franceses.
Tiene el teatro tres filas de palcos, habiendo veinte en cada fila. Cada palco tiene un pequeño departamento contiguo, un antepalco, digamos, destinado a colocar abrigos i sombreros. El paraíso o cazuela está mas al fondo que la línea de los palcos, lo que me parece mui apropiado i natural. El proscenio es espacioso, mui bien cerrado, dotado de las piezas que puede exijir una gran compañía, i masestenso que la sala de espectáculos. Todo es hermoso, rico, lujoso, con profusión de mármoles i pinturas, con excepción de la sala,que me ha parecido inferior a la nuestra, resultando pobre i estrecha comparada con la magnificencia del resto de la obra. Con todo, considero este teatro superior al de Valparaíso.”
Hay una referencia del chileno a la prensa de la época, y a la visita a Córdoba en esos días del ministro brasileño QuintinoBocayuva.
“Los muchachos pasan gritando los nombres de los diarios que han salido en la mañana. El Porvenir i La
Carcajada critican rudamente al Gobierno, que es defendido por el El Eco de Córdoba. El primero es un
diario clerical, que, a pesar de las consideraciones que se deben a todo huésped, flajela sin piedad al señor Bocayuba, llamándolo radical, hereje, descreído, pobre ministro, hijo de una revolución que derrocó por sorpresa i en medio de las tinieblas a un emperador ilustre, adornado de todas las virtudes que pueden honrar a un soberano. Aunque en jeneral la redacción de todos los diarios principales es correcta i seria, el diario conservador me ha parecido sobresalir por lo hábilmente escrito.”
Se asomabaKönigal Paseo Sobremonte y lo estaban remodelando.
“En la Córdoba antigua habia un paseo mui celebrado, que en nombre del virrei que lo delineó i dirijió es
conocido con el nombre de paseo Sobremonte. En los dias en que lo visité estaba inconocible, porque se ejecutaban grandes trasformaciones. El paseo consistía en una gran plaza rodeada de pimientos con un pequeño lago en el centro. Se habia ensanchado la escavacion, agrandando el lago, por consiguiente, i dándole formas verdaderamente caprichosas i artísticas. Una vez concluido será este sitio uno de los mas curiosos i pintorescos de la ciudad.”
E visitante llega a los suburbios de la ciudad,al espacio verde que más tarde sería llamado Parque Las Heras.
“En las afueras se ha construido una plaza enorme i hermosísima llamada de Juárez Celman, en honor del presidente de la República, i que tiene por lo menos trescientos metros de lonjitud por costado. No se ve ningún edificio en tres de sus lados, i por los árboles que existen todavía en pié, se viene en cuenta que el terreno estaba ocupado por quintas o por casas pequeñas de los arrabales. Una graciosa pila de bronce en el centro, i en los cuatro ángulos cuatro altísimas columnas de fierro, destinadas al alumbrado eléctrico, aparte de gran número de faroles de gas, dan al espacioso recinto un aire de grandiosidad i de opulencia que llama la atención del viajero. En la noche de este dia domingo, que era dia de paseo, estuve un rato allí. Una banda de músicos tocaba a unos cuantos italianos casi harapientos i a una escasísima concurrencia de jente del pueblo; con excepción de dos o tres señoras i una media docena de caballeros, no habia otra clase de concurrentes.”
Cerramos con una última referencia de König al Parque Las Heras:
“Aquella plaza inmensa, alumbrada con magnificencia i en la que no estaban representadas ni la belleza,
ni la elegancia, ni siquiera el pueblo, porque habia mui pocos nacionales, me hicieron reflexionar hondamente sobre este progreso súbito de la República Arjentina. Sin duda que era digno de admiración andar paseando por enlosados costosísimos en una plaza donde la luz eléctrica hacia palidecer la de la luna, i que ayer no mas formaba parte de sitios eriales i pobrísimos; mas parecía obra de encantamiento que de adelanto regular i metódico; pero aun concediendo que aquella creación fuera un prodijio, no veia la utilidad de la obra, pues no es práctico gastar millares de pesos en distraer a un centenar de inmigrantes, qué por cierto no han de pagar tamaños sacrificios.”