Zaffaroni habla y profundiza temores por independencia del Judicial

El ex supremo, actual integrante de la CIDH y militante kirchnerista ya lanzó la campaña “Milagro Sala gobernadora”. Con ese cometido, propicia la intervención de la Justicia de Jujuy.

ZaffaroniPor María del Pilar Viqueira

Tras promover el rediseño de la Constitución Nacional, la implementación de “parches” en la estructura del Poder Judicial y la revisión de los expedientes por corrupción que involucran a ex funcionarios kirchneristas, el ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni consideró que la situación procesal de Milagro Sala amerita la intervención de la Justicia jujeña.
Las declaraciones del integrante de la CIDH se dieron horas después de que la líder de la Tupac Amaru asegurara que su “sueño” es competir por la gobernación de aquella provincia norteña, en 2023.
El planteo de Zaffaroni generó duras respuestas; entre ellas, la del diputado reelecto Mario Negri, quien recordó el prontuario de Sala, que incluye, una condena a 13 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por defraudación al Estado, asociación ilícita y extorsión. Durante el debate que terminó en enero se acreditó el desvío de fondos por más de 60 millones de pesos, cobrados por cooperativas para construir viviendas sociales que no se levantaron, entre 2011 y 2015.
Además, en mayo se le impuso la pena de cuatro años de prisión por lesiones graves en contra de referentes sociales jujeños, en 2006. Tiempo antes, en diciembre de 2017, fue sancionada con tres años de prisión en suspenso por daños agravados en calidad de instigadora, por el violento “escrache” al entonces senador y actual gobernador, Gerardo Morales, en 2009. Ambos decisorios están firmes.
Negri fustigó a Zaffaroni por lo que definió como su intento de “avasallar a toda una provincia” por su desacuerdo con los decisorios que le costaron la libertad de la mujer, actualmente con arresto domiciliario.
Por su parte, la senadora nacional Silvia Giacoppo sostuvo que el gurú del abolicionismo demostró que los temores de sus detractores no son infundados. “Todo aquello que decíamos en la campaña acerca del peligro que generaba la vuelta de un proyecto que ya había demostrado que la institucionalidad y la independencia de la Justicia no eran sus prioridades, pareciera estar por cumplirse. Estas son advertencias de que lo que viene va a ser complicado”, valoró.
“Zaffaroni debería promover la imparcialidad de la Justicia y defender las autonomías provinciales, pero va en el sentido contrario”, destacó.
“Sabemos que lo que busca con sus dichos es la libertad de Milagro Sala. O la impunidad. De ella, en principio, y de muchos más después”, disparó la jujeña, y razonó que si el presidente electo no condena esas manifestaciones es porque las avala.
En tanto, afirmó que la dirigente instaló en Jujuy un verdadero estado paralelo, con “métodos brutales”.
Las diputadas nacionales Gabriela Burgos y Alejandra Martínez también destazaron a Zaffaroni y estimaron que volvió a mostrar su desprecio por la democracia y las instituciones con sus “expresiones irresponsables”.
Burgos, cercana a Morales, calificó como vergonzante la propuesta carente de argumentos tendiente a aplicar un instituto excepcional en un supuesto en el cual no corresponde.
Por su parte, Martinez subrayó que teniendo en cuenta que el ex cortesano rechazó habéas corpus que buscaban conocer el paradero de detenidos durante la última dictadura y que incluso escribió un libro sobre derecho militar justificando el golpe, sus antecedentes demuestran “una preocupante ausencia de valores republicanos”.

Munición gruesa
No es la primera vez que los detractores del ex ministro de la Corte sacan la munición gruesa: su rol en la dictadura.
Cabe recordar que durante el verano de 2018, Zaffaroni volvió a inmiscuirse en asuntos de política interna. A poco menos de un año de decir que si el fiscal Alberto Nisman estuviera vivo lo ahorcaría “por obligarlo a leer su denuncia”, propaló que el actual Gobierno no llegaba al 2019, entre otras proclamaciones.
Como era previsible, llovieron las críticas y se reeditaron los reclamos para que sea excluido de la CIDH.
Pese a que la Convención Interamericana de Derechos Humanos y el estatuto del Tribunal regional establecen que sus miembros no pueden hacer manifestaciones que afecten su independencia e imparcialidad, y aunque Zaffaroni viola sistemáticamente esas disposiciones desde que asumió, hasta el momento el organismo ignoró los pedidos para que sea apartado.
Sin éxito, la Asociación Civil Usina de Justicia reclamó dos veces que la CIDH tome medidas, al estimar que no cumple con los requisitos de independencia, imparcialidad y dignidad que su puesto le impone.
La ONG alega que si bien se supone que la CIDH es integrada por juristas con “alta autoridad moral” y con “reconocida competencia en materia de derechos humanos”, ese no es el caso de Zaffaroni, juez penal nombrado por dos dictaduras militares, por cuyos estatutos juró, y negador serial se recursos que hubiesen permitido salvar vidas.
En abril de este año, Zaffaroni acudió al país en defensa de Amado Boudou, uno de los tantos delincuentes de alta gama que gozan de su respaldo, y fue aceptado como amigo del tribunal en el proceso de apelación de las condenas dictadas en “Ciccone”.
Lejos de moderarse, reiteró su desprecio por la lucha en contra de la corrupción al opinar sobre la situación procesal de decenas de ex funcionarios kirchneristas, a los que definió como
“presos políticos”. Fue en esa oportunidad cuando habló de las normas de “revisión de causas”.
Negri salió al cruce. “No es una broma, tampoco lo dijo un troll. Lo propone el ex juez de la Corte, al que sólo le faltó decir que con una ley así se termina la grieta”, señaló en su cuenta de Twitter.