La música que conmueve

En el marco de la gira con la que está presentando su flamante álbum “Mi esqueleto”, Pablo Dacal actuará esta noche en Córdoba, desde las 20.30 en el club Belle Epoque, con el adicional del arribo, como parte de la misma velada, del músico francés Tom Dard, extecladista de Mano Negra.

Por J.C. Maraddón
[email protected]

En sincronía con un retorno a la militancia política después del “que se vayan todos”, también se gestó un fenómeno intenso en la música argentina, con el surgimiento de una corriente de cantautores que, según sus intereses particulares, confluian en un tributo a la épica del trovador. Fue una tendencia que se empezó a manifestar a mediados de la década pasada y que dio pie a la eclosión de voces con un mensaje potente, que se atrevían a desafiar la moda imperante en esos años, cuando la electrónica parecía acaparar las preferencias juveniles con ritmos manufacturados para hacer bailar.
Entre esos nombres que trascendieron desde el anonimato, recuperaron presencia otras figuras que, o bien siempre habían navegado las aguas del sonido acústico, o bien bajaban el volumen de la instrumentación, para poner mayor énfasis en lo que querían decir a través de sus letras. A la inversa de la evolución natural (la que alguna vez experimentó el propio Bob Dylan) que va de la simpleza hacia la complejidad, estos autores e intérpretes se sumían en una vocación minimalista, que incluso los llevaba a modificar su antiguo repertorio, para sintonizarlo con la estética en la que ahora se sentían más cómodos.
Uno de aquellos cantautores que recobró nuevos bríos fue Palo Pandolfo, quien se sumó gustoso a esa avanzada de guitarreros/vocalistas que de a poco empezaban a conformar una escena novedosa. Su prestigio, construido en la segunda mitad de los ochenta a través de su banda Don Cornelio y La Zona, se había mantenido incólume, aunque quizás se había desactualizado un poco aquel estilo que lo llevó a posicionarse como referente ineludible del rock nacional, incluso después de que su primer grupo se separase, para dar lugar a la integración de Los Visitantes, que fue el vehículo para sus creaciones durante los noventa.
En sus previos acercamientos a los aires del tango y del folklore, Palo Pandolfo presagiaba la actitud que iba a adoptar en esa nueva etapa, en la que varios de sus colegas se inclinaron también por el recupero de esas raíces. Por su parte, Pablo Dacal, otro de los cantantes que fue asimilado como miembro de esa movida, prefirió acompasar esos géneros locales con el legado de la chanson francesa y de quienes extendieron su influencia en la Argentina, como Leonardo Favio. Partiendo desde ese puerto, administró su búsqueda compositiva en dosis que combinaban su performance solista junto a ensayos orquestales.
Pasado el tiempo, Dacal acaba de lanzar su disco “Mi esqueleto”, donde desarrolla una faceta diferente, con la que pretende saltar hacia un estado que esté más a tono con lo que él necesita expresar hoy por medio de sus canciones. En el marco de la gira con la que está presentando este flamante álbum, actuará esta noche en Córdoba, desde las 20.30 en el club Belle Epoque, con el adicional del arribo, como parte de la misma velada, del músico francés Tom Dard, extecladista de Mano Negra, quien viene acompañado por un equipo de la televisión de Francia, con el que está realizando un documental.
En tránsito hacia regiones inexploradas de su creatividad, Pablo Dacal denota en “Mi esqueleto” un ánimo salvaje y oscuro, que renueva en la memoria el espíritu del rock nacional de fines de los ochenta, del que Palo Pandolfo era uno de los voceros principales. Caminos que van y vienen, que se asocian y disocian, pero que por sobre todo aspiran a conmover a quien escucha, un objetivo que Dacal consigue este último eslabón de su discografía y que, con más razón, seguramente replicará con éxito durante su presentación en vivo.