Los Saillen, bajo efecto dominó

El clan que (aún) controla los hilos del sindicato de recolectores recibió un nuevo revés desde los estrados judiciales con el pedido de su intervención. De darse, supondría una grave dificultad para sostener la construcción territorial del Surrbac, además de una noticia alentadora para Llaryora y para el sindicato de Camioneros.

Por Felipe Osman
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saillenDesde el 27 de agosto, día en que la Justicia Federal resolvió la detención de los líderes del Surrbac Mauricio Saillen y Pascual Catrambone junto a una serie de allanamientos en sus domicilios y las oficinas del sindicato, las malas noticias no acaban para el clan Saillen.
Tras el escándalo, el propio Alberto Fernández sugirió a Franco Saillen -hijo del gremialista, también imputado en la misma causa y candidato a diputado nacional por el Frente de Todos- que retirara su candidatura. Y lo hizo públicamente.
El candidato, que ya había entrado a la lista por la banderola, en contra de las instrucciones dictadas desde el Instituto Patria y acusando de “traidor” a su entonces compañero de lista, Pablo Chacón, hizo caso omiso del pedido de Fernández y se mantuvo pulseando por un lugar en la Cámara Baja del que quedó muy lejos cuándo se contaron los votos. Entraron dos, él estaba en el quinto puesto.
Las expectativas de que el contratiempo judicial sólo iba a durar algunas semanas quedaron atrás, junto al cambio de representación legal en la causa, y ahora, trascartón, llega un pedido de la Justicia Federal para que el Ministerio de Trabajo de la Nación intervenga el sindicato que sus líderes habrían utilizado para lavar activos y conceder préstamos a tasas usurarias a sus afiliados.
Este golpe, de concretarse, será particularmente duro, ya que afectará a la fuente de recursos. Sin el control de estos recursos resulta difícil imaginar cómo se sustentará la estructura territorial que los gremialistas, a cargo del sindicato, construyeron en distintos barrios de la ciudad, llegando incluso a ganar importantes centros vecinales como el de barrio Villa El Libertador entre muchos otros.
En este asunto, puntualmente, los intereses de los Saillen se cruzan con los del PJ Capital, que mantiene entre sus objetivos un plan de reconquista de los centros vecinales que en los últimos años cayeron bajo el control del Surrbac. Al mando de El Panal y del Palacio Municipal el peronismo se dispone a reforzar sus estructuras territoriales en cada seccional alentando candidaturas de referentes propios para disputar cada centro vecinal. De intervenirse el Surrbac se encontrará con un hándicap inesperado.
Pero las repercusiones de una hipotética intervención del Surrbac no terminan ahí. De suceder, Martín Llaryora asumiría como intendente de Córdoba con el Suoem debilitado por la incapacidad de su histórico líder, Rubén Daniele, de presentarse a elecciones internas y con la habilidad de Beatriz Biolatto, su “regente”, puesta en entredicho; con la UTA recientemente “pacificada”, y trabajando dentro de un espacio gremial afín El Panal, como lo son las 62 Organizaciones Peronistas; y, trascartón, con el sindicato de recolectores administrado por un interventor designado desde Buenos Aires, por el Ministerio de Trabajo de la Nación.
Este último dato no debiera desdeñarse si se tiene en cuenta que el servicio de recolección se lleva cerca del 20 por ciento del presupuesto municipal y que el costo salarial es el principal componente en la ecuación.
Por último, es muy probable que haya otro interesado en la intervención del sindicato: el jerarca sindical Hugo Moyano. El histórico líder del sindicato de camioneros es un referente sindical de escala nacional, y sus influencias llegan adonde no llegan las de los actuales conductores del Surrbac.
Camioneros siempre sintió que el Surrbac era algo propio que les había sido arrebatado. Los recolectores de Córdoba estaban encuadrados dentro de su convenio colectivo antes de que Saillen decidiera armar rancho aparte, valiéndose para ello de la pelea que entonces existía entre Moyano y Cristina Fernández.
Ahora esa relación está recompuesta, y Moyano parece destinado a ser un factor de poder importante en la política nacional de los próximos años. Resultaría difícil que, en tal escenario y llegado el momento, el líder Camionero no presione para recuperar el sindicato.