La melancolía millennial

La cantante pop danesa MØ y el DJ jamaiquino Walshy Fire (responsables del hit “Lean On” en 2015) subieron a las plataformas de streaming un álbum donde, entre otras rarezas, se destaca un cover del tema “Bullet with Butterfly Wings”, lanzado por Smashing Pumpkins hace 24 años.

Por J.C. Maraddón
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El álbum doble “Mellon Collie and the Infinite Sadness”, del grupo estadounidense Smashing Pumpkins, fue tal vez para el género del grunge un equivalente a lo que significó “The White Album” en la carrera de los Beatles. Un lanzamiento pretencioso y experimental en su extensión y contenido, que sin embargo resultó un éxito de ventas y que, al mismo tiempo, marcó el final de una época. Tras la muerte de Kurt Cobain en abril de 1994, muchos pensaron que ese movimiento rockero vitalista oriundo de la ciudad de Seattle ya no tenía mucho más para dar, pero desde Chicago los Smashing Pumpkins se atrevieron a presentar batalla.
En su mismo título, el disco anticipa la ola de nostalgia que se desataría luego de la desaparición del grunge, al que casi un cuarto de siglo después podría catalogarse ya como el último estilo que tuvo algún componente innovador dentro de la evolución del rock. Después, y especialmente con el transcurrir del nuevo siglo, se acentuaría la tendencia al revival y desaparecería la sensación de sorpresa ante cualquier lanzamiento, que más bien iba a despertar esa remanida sospecha de que se estaba ante algo que ya había sido escuchado muchas veces antes.
Tampoco es que fuera demasiado novedosa esa movida de la que emergieron bandas como Nirvana, Soundgarden o Pearl Jam. En su sonido convivían elementos de las bandas de garaje de los años sesenta, junto a los yeites del hard rock y la furia del punk de los setenta. Pero, por más que sus componentes carecieran de originalidad, la combinación que se hacía de esas influencias resultaba conmovedora; en especial, porque se notaba en esos músicos una intención de abrazarse al arte como una tabla de salvación frente a las presiones de la industria, en una lucha que muy pronto se tornaría demasiado desigual.
Lo que deparó el futuro, en perspectiva, fue el florecer de la electrónica, la escalada de los ritmos latinos y el constante flujo de la corriente del hip hop, matizado todo por un insistente rescate de estéticas antiguas, sacadas de contexto y envasadas al vacío para el consumo de millennials y centennials. Saqueos del repertorio histórico del funk y el soul, refritos de la psicodelia y baños de inmersión en las oscuras aguas del rock gótico, han sido frecuentes en estas dos décadas del tercer milenio, más allá de que se presentara estas iniciativas como si fuesen creaciones inéditas.
Por eso, no llama la atención que cada tanto se regrese al grunge, quizás por considerárselo el eslabón perdido entre aquella escena decadente pero todavía viva del rock, y este panorama actual congelado por un rayo paralizante. Y más aún, no debería extrañar a nadie que hayan sido la cantante pop danesa MØ y el DJ jamaiquino Walshy Fire (integrante del colectivo bailable Major Lazer) quienes fueron hacia atrás en busca de un sentimiento artístico auténtico, frente a una realidad que hoy parece dominada por la lógica de los algoritmos y fascinada ante la posibilidad de que todo sea previsible.
El viernes pasado, esta dupla (que estuvo detrás del hit “Lean On” en 2015) subió a las plataformas de streaming un álbum titulado “Walshy Fire Presents: MMMMØ – The Mix”, donde entre otras rarezas se destaca un cover del tema “Bullet with Butterfly Wings”, que formaba parte de aquel “Mellon Collie and theInfinite Sadness” lanzado por Smashing Pumpkins hace 24 años. Que MØ haya dicho que esa es una de sus canciones favoritas en el mundo, no hace sino confirmar que la distancia entre la melancolía de hoy y la de aquel grunge agónico, es menor de lo que uno podría suponer.