Bloque PRO, dividido entre monzoístas y peñistas

El jesusmariense Gabriel Frizza integrará la línea interna que promueve el actual presidente de la Cámara de Diputados.

Emilio Monzó, actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, cosecha elogios entre los dirigentes de Juntos por el Cambio que reivindican “la rosca” y la construcción política anclada en el territorio. Ensalzan los atributos del exintendente de Carlos Tejedor para resaltar lo que varios entienden como las deficiencias del jefe de Gabinete, Marcos Peña. Prefieren atizar contra el funcionario que acompaña al presidente Mauricio Macri desde la liga juvenil del PRO, aunque nadie desconoce en la alianza que fue su mentor quien los sostuvo contra viento y marea durante estos cuatro años.

El 40% de los votos que obtuvo la fórmula oficialista reivindicó al estratega de campaña. Son varios los que se preguntan qué injerencia tendrá el hombre que maneja los hilos de Casa Rosada y la alianza, con Macri debatiéndose entre el llano o el liderazgo opositor.

La incertidumbre pesa entre afines y retadores. El arco completo de Cambiemos espera respuestas en la reunión de gabinete ampliado que liderará el presidente, prevista para este lunes. Quien parece no estar dispuesto a esperar es el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, a cargo del armado nacional hasta que por diferencias de estilo con Peña quedó al margen, incluso fuera de la mesa chica del Presidente. Ayer se conoció que se unió en sociedad con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, para fundar una línea interna en el bloque PRO y del interbloque de Juntos por el Cambio.

En principio, serían una decena de integrantes entre los que se encuentra el exintendente de Jesús María, Gabriel Frizza. La bancada macrista tendrá en diciembre 51 legisladores, y en marzo se sumará Patricia Holzman en reemplazo de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien presentó su renuncia el martes pasado, pero tendrá vigencia desde el 1 de marzo próximo. Allegados a Monzó se muestran confiados en que la decena de diputados que reunirán será clave a la hora de discutir espacios de poder, como autoridades de bloque, sillas en las comisiones de trabajo o en cuerpos bicamerales.



Los diputados actuales y electos que se encolumnan en esos liderazgos deberán medir fuerzas con aquellos legisladores que responden a Peña; con los que se referencian con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y con la gobernadora bonaerense saliente, María Eugenia Vidal. En el monzoísmo cuentan en este “sub-bloque” a los bonaerenses Silvia Lospennato -mano derecha del titular del cuerpo-, Juan Aicega y Sebastián García de Luca; al sanjuanino Eduardo Cáceres; al cordobés Gabriel Frizza; al fueguino Federico Frigerio; a los entrerrianos Gustavo Hein y Alicia Fregonese y a los santafesinos Luciano Laspina, Gisella Scaglia, Federico Angelini.

Además se menciona al actual subsecretario de Interior y ex intendente de San Miguel de Tucuman, Domingo Amaya, como posible integrante del mismo, pese a que en principio actuaría con monobloque propio, por fuera de Juntos por el Cambio.

Desde el sector aclaran insistentemente que sólo se trataría de “una línea interna” y que en ningún momento se planteó la posibilidad de alejarse del PRO ni de Juntos por el Cambio, la coalición que forman con la UCR y la Coalición Cívica. Con una base de entre 10 y 12 diputados, el espacio también trabaja la posibilidad de articular sus políticas con los tres diputados de Evolución, Carla Carrizo, Dolores Martínez y Héctor de Lamadrid, quien desde diciembre reemplazará al diputado y senador electo Martín Lousteau.

Monzó aspira a que ese espacio político pueda inclinar la balanza dentro de Juntos con el Cambio para que se ejerza una oposición racional al gobierno de Alberto Fernández, es decir la contracara de Elisa Carrió y aquellos dirigentes que quieren tener una postura de dureza respecto al Frente de Todos. En su política de moderación, Monzó espera arrimar también al presidente de la UCR y diputado electo, Alfredo Cornejo, quien mantiene con Lousteau una fuerte alianza, a tal punto que fue uno de los pocos dirigentes que subió al palco cuando ganó la gobernación de Mendoza su delfín, Rodolfo Suárez.