Poca campaña, más votos y reacción amarilla: claves en Córdoba

El Frente de Todos esperaba una mejor elección en Córdoba para Alberto. Aunque el resultado está en línea con la tendencia nacional de estancamiento, en este distrito el albertismo bajó de los treinta puntos y quedó treinta por debajo de Macri. Qué dicen que pasó.

Por Bettina Marengo
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El Frente de Todos esperaba hacer una mejor elección el domingo en Córdoba. Pese al aumento de la participación electoral en la provincia, que pasó del 72,2% al 79,2%, el espacio redujo su caudal de votos del 30,39 al 29,27%. Acompañó el estancamiento general de la fórmula de los Fernández, pero casi veinte puntos abajo del total nacional, donde Alberto F ganó con el 48,3%.
El dato más duro de Córdoba es que Alberto quedó más de treinta puntos debajo de Mauricio Macri en el segundo distrito electoral nacional. Las explicaciones son varias, según los protagonistas de la campaña albertista. Nuevos votantes, prescindencia de Juan Schiaretti, falta de campaña y poca presencia del candidato, gran reacción de Macri en Córdoba, son algunos de los aspectos que destacaron los dirigentes consultados para esta nota.
Por un lado, Macri creció en casi todos los distritos y en los grandes centros urbanos, y ese logro hay que ponerlo en su haber. De hecho, en Santa Fe remontó casi diez puntos y le ganó al Frente de Todos, que venía con envión de las Paso y de las elecciones provinciales en las que se impuso Omar Perotti.
El presidente saliente reactivó a full el enojo cordobés con el kirchnerismo y logró superar el malestar por la economía. Incluso, aprovechó más que el gobernador Juan Schiaretti la autopercepción de la provincia como “isla”. De hecho, el senador Carlos Caserio admitió en una nota con El Destape radio que le sorprendió la elección de Macri en Córdoba.
Por otra parte, hubo siete puntos más de participación y unos 206 mil votantes entre nuevos. Salvo los votos en blancos (que no se computan en las generales), el resto fue mayoritariamente para el candidato de Juntos para el Cambio. Y además, Alberto tampoco habría capitalizado la fuga de casi tres puntos que sufrió el candidato de Consenso Federal, Roberto Lavagna. El ex ministro de Economía perdió unos 55 mil votos en comparación con agosto, y si bien él se mostró en la campaña más cerca del Frente de Todos que de Cambiemos, sus votantes se expresaron al revés.
El factor Schiaretti prescindente es otra clave. El albertismo admitió que no puede sumar caudal electoral fuerte por fuera del PJ oficial y que será difícil que lo logre hasta que cambie la relación entre el peronismo provincial y el nacional.
En ese marco, el respaldo de Caserio y de la estructura de intendentes y dirigentes afines tuvo sus límites, no en la construcción de un sostén político en Córdoba para Alberto, pero sí en la captación de votos. También quedó comprobado que con el voto de la estructura no se ganan elecciones ni se acumula. Otro dato que mencionan es que la tensión Alberto-Schiaretti y la pelea Schiaretti-Caserio quedó como una interna peronista que no dio garantías para votar.
Los dirigentes que hablaron con este diario opinaron que la baja performance en la ciudad Capital, donde el Frente de Todos sacó 24% (en el interior, promedio, lo votó el 35% aproximadamente) se debe a la estrategia del “voto a demanda” que puso en marcha Hacemos por Córdoba. La entrega de votos de Macri junto a la boleta corta de diputados del PJ, en lugar de impulsar la militancia a favor de Alberto, reforzó la matriz macrista de la ciudad, evaluaron.
Pero también surgieron críticas a aquellos sectores del Frente de Todos que directamente jugaron con la boleta corta del PJ provincial, en lugar de impulsar la lista larga. “Desde Buenos Aires se recostaron en los que militaban la boleta corta y generaron confusión en el electorado”, afirmaron.
Una crítica fuerte que recorre casi todas las evaluaciones es la falta de campaña en Córdoba luego de las Paso. A diferencia de Macri, que hizo varios recorridos en la provincia en las tres veces que vino luego de la derrota nacional de agosto, Alberto no visitó su distrito más adverso en el último mes de la campaña electoral. Su última bajada a Córdoba fue el 26 de septiembre, a un almuerzo con empresarios.
“La campaña fue confusa, sin un mensaje claro para Córdoba, sin caminar el territorio como les gusta a los cordobeses”, destacó un dirigente, que lo vio al ahora electo “jugando a las fotos y a lo simbólico”. Todo lo contrario de lo que hizo el todavía presidente, que volvió a la campaña tradicional de calles y actos.
En ese marco, la contradicción fue notable: con una lista de diputados sin figuras convocantes y sin votos propios, la estrategia para sumar quedó supeditada al candidato presidencial. Pero el candidato presidencial no vino lo necesario para hacerse conocer por un electorado reacio. “Terminamos siendo como una marca porteña que se quiere imponer en Córdoba”, indicó un dirigente.
Alberto no contó con la estructura del PJ cordobés (aunque en Santa Fe sí, y ahí Macri mejoró al punto de que le ganó a Alberto con Perotti adentro)
Cayó Lavagna casi tres puntos, que fueron a Macri (de 7,92 a 5,01%). Lavagna estaba más cerca de Alberto pero sus votantes más cerca de Macri.
Gran dispersion de la oferta electoral en Córdoba. confusión de quien es quien.
La tensión Alberto, Schiaretti y Schiaretti Caserio hizo ver el tema como una interna peronista.