Pasaje de un largo regreso a Chile (Primera Parte)

En 1855, tras recorrer durante tres años América del Norte y Europa, Benjamín Vicuña Mackenna -joven aristócrata y rebelde chileno-acortaba la distancia con su patria a través de la pampa y el sur cordobés.

Por Víctor Ramés
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Hijo y nieto de la aristocracia chilena, casado con esa misma aristocracia, y con un corazón juvenil insurrecto, Benjamín Vicuña Mackenna (1831-1886) fue una de las figuras más destacadas de su generación en diversos campos de acción, comopolítico, escritor, historiador y naturalista. En 1853,tras el fracaso de un motín contra el presidente Manuel Montt, Vicuña fue condenado a muerte y logró escapar de la cárcel, emprendiendo un viaje de tres años. Así salvó su pellejo y conoció diversos países que fueron una escuela de formación social e intelectual para él. En 1855, ya sobre el fin de ese peregrinaje por Norteamérica y Europa, Vicuña Mackenna escribió en su diario de viaje impresiones de la República Argentina. Su mirada se distingue de la de otros viajeros ingleses, franceses o norteamericanos por su propia cultura y formación sudamericana:su enfoque es más próximo y su comprensión de lo que va describiendo, más clara. Aquel final de viaje lo trajo a través de la pampa cordobesa por el sur de la provincia, pasaje que el joven literato y político chileno describió con una cercanía y una mentalidad muy rica en observaciones humanas.
Un retrato del carácter de un paisano en Guardia de la Esquinavale para comenzar. Esa posta se encontraba en Santa Fe, muy próxima al límite con Córdoba. Al transcribir respetamos la ortografía propia de Vicuña que, como la de Sarmiento, prescindía del uso de la “y”, empleando como conjunciónla i latina. Allí, cuenta el chileno,
“…tuvimos más facilidad para comprar huevos a 2 reales la docena. El maestro de posta era el patriarca de los capataces de la Pampa; tenía 67 años i había sido uno de los postillones que condujo a Liniers cuando fué fusilado con sus 6 compañeros en la Cabeza del tigre.Le preguntamos si había conocido algún chileno, porque nosotros en este caso nos hacíamos estranjeros que íbamos tomando lenguas de un lejano país que estaba al otro lado de una gran cordillera, i el pobre hombre que era tan estúpido como un horcón se sonrió con cierto desprecio i dijo: Si conozco algunos, pero son hombres mui pampones. A lo que nos tiramos con el buen hombre las siguientes habladas:
— Iqué son pampones, pues ñor? le pregunté yo
— Ve is qué, contestó él, mui batones pues.
— Pero qué llaman aquí batones? añadí yo
— Ve is qué, mui brutones, pues concluyó él.
Tal fué el desenlace de este profundo fallo filosófico hecho sobre el pueblo chileno por un hijo de la Pampa! Pero él tenía grandes razones según entendimos para derivar su sentencia, pues nos contó que hacían pocos días había estado ahí una cuadrilla de ganaderos chilenos, i el patrón habiendo mandado carnear una res les dijo a sus peones que le trajeran para él los guachalomos …Ve is qué, concluyo él, los guachalomos…! los guachalomos…! cuando aquí todos llaman chorizos esa, presa…. i con esto todos los chilenos quedamos por pampones, batones i brutones! (…) Esta aventurilla pampera nos puso sin embargo de mui buen humor.”
Esos retratos humanos de Vicuña dan vida y respiración a los momentos que relata, donde los lugares importan menos que la gente que los habita. Aquí hay otro ejemplo:
“En las postas de Ia Cabeza del tigre, cuando el sol iba ya declinando, monté a caballo este día. Me acompañaba un gaucho joven, domador de potros, que se nos había reunido la noche anterior. Yo gozaba intensamente galopando por la dilatada llanura i conversando con un hijo de aquella tierra ancha i blanda como una cancha de carrera. Mi gaucho venia descontento del Rosario “por esa policía que ahora han puesto” decía el, i quería llegar a su pueblo de Achiras en las fronteras de San Luis donde no había policía sino libertad para todo, lo que él quiso probarme con un ejemplo. Era nada menos el de un pleito a cuchillo que había tenido con otro mozo en un baile ‘sin policía’… El otro mozo estaba celoso de mi interlocutor i con justicia; pero en vez de buscarlo en la desierta Pampa de hombre a hombre “le armó un baile en casa de unas niñas” i ahí lo estrechó con el chafalote en mano…. En cuantas partes a la manera de las Pampas se ‘arman’ también bailes para asesinar el alma i la honra… El gaucho se animaba por momentos con los detalles de su hazaña porque él había salido vencedor, describiendo los cortes, tajos i quites del singular combate, hasta que posesionado enteramente por su recuerdo echó mano a los pliegues de su chiripá i levantó en alto un bruñido machete i lo blandía en el aire imitando los lances de su duelo… Aquella singular figura joven, bella, exaltada, en que la pasión palpitaba sin freno ni reboso, iluminada por los postreros rayos del sol poniente cuyo resplandor refleja la hoja del cuchillo, mientras los caballos galopaban puestos a media rienda, era un espectáculo peculiar lleno de los encantos salvajes de la Pampa, que me impresionaba a mi como un cuadro bellísimo de la naturaleza i me hacía desear haber sido pintor.”
Vicuña Mackenna también podía ir del ejemplo concreto al intento esencial de definir al gaucho argentino:
“El gaucho de la Pampa es como el árabe del desierto, es el beduino de la América. Su traje, sus costumbres, su vida es una copia bruta, i sin poesía de la Arabia de Saladino; su chiripá es el bornuz, su caballo su única propiedad, el puñal es su amigo i su casa la sombra del ombú cuyo follaje lo refresca en la travesia cual el árabe reposa al pié de la palmera. El gaucho nace en el suelo, abre los ojos suspendido en una chigua, crece revolcándose en las cenizas i jugando con la catana, que es muchas veces el único mueble de la casa. Su primera salida al campo es con el lazo, i su próximo ensayo consiste en bolear unavestruz con dos laques o ayudar a su padre a degollar un toruno. A los 15 años ya el gaucho es un hombre completo, porque ya está instruido en todos los resortes de su vida salvaje i no aprenderá ya otros; su libertad absoluta le indica desde entonces la estension de su señorío; es un reien la soledad, las Pampas son su dominio, sus vasallos es todo lo que está al alcance de su lazo.”