La gran victoria de Macri en Córdoba, bálsamo para UCR

El radicalismo cierra un mal año celebrando una victoria de la alianza que abre mejores perspectivas que las que había en mayo.

Por Alejandro Moreno
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El contundente triunfo de la alianza Juntos por el Cambio en la provincia de Córdoba, tanto en el tramo presidencial como en el de los diputados nacionales, le permite a los radicales mediterráneos cerrar un año electoralmente trágico con una enorme sonrisa y una oportunidad.
Mauricio Macri ganó en Córdoba con el 61,3 % de los votos, y la lista de diputados nacionales que encabezó Mario Negri alcanzó el 51,3 %. Dos resultados que fueron aún más contundentes en la ciudad de Córdoba, donde los tramos de las boletas consiguieron el 66,3 % y el 53 %, respectivamente.
El gran acto que encabezó Macri el jueves pasado en la esquina del Pario Olmos, al cerrar la campaña, preanunciaba que Juntos por el Cambio iba a lograr un resultado histórico. Pero la holgura de los números registrados ayer sorprendió incluso a los aliancistas, pese a que se entusiasmaban con una mejora de la perfomance realizada en las PASO de agosto, cuando Córdoba le dio una de las pocas alegrías a Macri.
Harían mal los radicales si creen que todos esos votos son propios, porque naturalmente convergieron en Macri antikirchneristas de diferente pelaje, desde peronistas hasta vecinalistas, además de independientes. Y salvo los más politizados, la mayoría habrá elegido por arrastrar la boleta completa, sin cortar.
De todos modos, una victoria es para celebrar y más porque confirma que en la provincia de Córdoba una lista no peronista puede ser una opción electoral.
Mario Negri y Ramón Mestre salieron pronto a celebrar. Negri como cabeza de la lista, y Mestre como presidente del partido e intendente de la ciudad donde Juntos por el Cambio concretó la elección más importante de todo el país.
El resultado plantea también que los radicales revean con los macristas la continuidad de la alianza, más allá del fracaso provincial de este año.

La lista
El armado de la lista de candidatos a diputados nacionales no fue traumático porque hubo espacios para todos, o al menos nadie sintió que quedara afuera. Negri fue, previsiblemente y contra alguna promesa que hiciera a comienzos de año, el primero en la lista; y Mestre cedió su lugar, el tercero, a un hombre de su grupo, Hugo Romero. Así, la UCR conserva las dos bancas ganadas en 2015 y que ponía en juego en esta elección (la del propio Negri y la de Olga Rista).
El PRO colocó en el segundo lugar a Soher El Sukaria y cedió una de sus bancas (renovaba dos) a su fetiche cordobés, Luis Juez, quien quedó en el quinto renglón de la nómina. Finalmente, cuarta se ubicó a Leonor Martínez Villada, quien repite mandato, cumpliendo así con la cuota de Elisa Carrió.
Y el escrutinio provisorio hasta le concede una sexta banca, para la macrista Adriana Ruarte, un premio inesperado para los aliancistas.

Nuevas perspectivas
El 2019 fue un mal año para la Unión Cívica Radical. Ramón Mestre (por la UCR) y Mario Negri (por el PRO, el Frente Cívico y la Coalición Cívica-ARI) fueron por separado a la elección de gobernador y facilitaron la continuidad del peronismo en el Panal. El mismo escenario ocurrió en la ciudad de Córdoba, con Rodrigo de Loredo y Luis Juez como protagonistas, respectivamente; y el resultado fue que el PJ vuelve al Palacio 6 de Julio después de 20 años. Y como consecuencia de todo ello, se redujo la dotación de legisladores provinciales y concejales capitalinos.
Además, las elecciones en el resto de los municipios, aunque con algunas alegrías puntuales, disminuyeron el plantel de intendentes. En el ranking de las ciudades más pobladas de la provincia, recién la séptima está en manos de la UCR: Río Tercero (y queda la esperanza de pelear por Río Cuarto el año próximo, aunque es una empresa muy difícil).
El retroceso electoral (y entonces, político) es indisimulable, pero esta victoria de hoy levanta el ánimo y abre perspectivas hacia el futuro.