Macri quiere subir 3% solo con ejército de fiscales

En Córdoba, reclutaron a 12.800 personas para repartir en todas las mesas de la provincia, además de 3.000 fiscales generales para distribuir en las escuelas. Destacan una lista de mil inscriptos que esperan una función para el domingo.

Por Yanina Passero
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En la noche del lunes, en la sede del PRO Córdoba, no cabía un alfiler. Alrededor de 100 fiscales recibían capacitación para cuidar el voto amarillo el domingo electoral. Los tomó por sorpresa la visita del secretario general del partido a nivel nacional, Francisco Quintana, mano derecha del ideólogo de la campaña, Marcos Peña. Dejó la casona de la Ucedé muy conmovido, según describieron los dirigentes presentes, por la muestra explícita de trabajo.
Nadie apuesta por la supervivencia de Juntos por el Cambio si el presidente Mauricio Macri no logra “dar vuelta la elección”. Los pesos pesados de la alianza a nivel nacional –también local- tienen un pasado reciente de traiciones y repliegues. Pero, en esta instancia, predomina la opinión en los reductos macristas y radicales que resalta el trabajo interno para evitar el triunfo de Alberto Fernández en primera vuelta.
“Nadie jugó para atrás, incluso los enojados por la ruptura de Cambiemos para las elecciones locales de mayo”, resaltan, aunque nadie desconoce que la mayoría de los involucrados combina campaña con maniobras personales para sobrevivir al 27 de octubre, si es que se confirma la tendencia de las PASO.
Lo cierto es que uno de los objetivos trazados después de la derrota de agota en Casa Rosada se habría cumplido con creces. Fue el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, quien cargó contra el duranbarbismo por subestimar una herramienta de la política clásica a pesar de que las primarias (supuestamente) no definían nada. El ciclista se refería a la fiscalización.
Macri comenzó a entender que tenía que hacer política porque las redes sociales no serían suficientes para atemperar la desaprobación de su gestión. Dietrich asumió la fiscalización nacional y Peña reconoció el desacierto con un giro hacia el territorio. Los autoconvocados en Balcarce 50 inspiraron esa noche lo que se conocería como las marchas del “Sí, se puede”.
La combinación de los recursos redundó en la suba de voluntarios para controlar el acto electoral y el escrutinio. “La meta quedó ampliamente superada”, admitía un macrista de capital a este medio.
En concreto, para la provincia de Córdoba, Juntos por el Cambio cuenta con un ejército de fiscales entre los que aportaron las estructuras partidarias (UCR, PRO, Frente Cívico y Coalición Cívica-ARI) y voluntarios que se registraron en las plataformas diseñadas en Buenos Aires.
Para cubrir poco menos de 9.000 mesas habilitadas, ya tienen registradas y confirmadas a 12.800 personas. Otras 3.000 oficiarán de fiscales generales por colegio y resaltan que guardan una “lista de espera” con otro millar de voluntarios para cubrir posibles incumplimientos.
A nivel nacional, la cifra es igual de potente: hablan de un batallón de 170 mil anotados para velar por la cosecha de Macri y Miguel Ángel Pichetto.
La convocatoria en las plazas y el volumen de fiscales ilusiona al macrismo. Arriesgan que a través de un riguroso control el porcentaje de la fórmula presidencial podría crecer hasta tres puntos más. Para esta tesis dan por descontado que no se producirán fugas de los que votaron al oficialismo en las primarias y sugieren que en las PASO se perdieron votos propios por “descuidos”.