La veta condenada

Un contemporáneo de Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, ha salido a respaldar su postura anti Marvel con una enjundia que sobrepasa el énfasis que había puesto su colega. Trató de “despreciables” a los filmes provenientes del universo de los cómics y los acusó de acaparar la taquilla.

Por J.C. Maraddón
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A la par de otros sectores productivos que ven afectados sus intereses a raíz de la revolución digital, la industria cinematográfica hace rato que viene sintiendo el cimbronazo. Y desde esta columna hemos analizado los encontronazos que han provocado hacia dentro de Hollywood esos remezones, que todavía distan mucho de apaciguarse. No sólo no hay una opinión unívoca con respecto a cuál es el destino del cine, de acuerdo a los nuevos parámetros en vigencia, sino que existen posturas antagónicas que chocan a diario en su perspectiva y que fluctúan entre añorar el tiempo que pasó y pronosticar un futuro que será letal para quien no se adapte.
En 2018, la polémica más resonante giraba en torno a si las plataformas de streaming representaban un canal legítimo para la circulación del material fílmico o si la categoría de séptimo arte debía limitarse a aquellas realizaciones que tuvieran como objetivo ser proyectadas en la gran pantalla. Aduladores y detractores de Netflix se agolparon de un lado y del otro de la grieta, profiriendo los peores calificativos contra quienes no pensaban igual. La entrega de los Oscar fue el detonante de esa reyerta, que puso a la Academia de Hollywood al borde del cisma.
Este año, un referente que se ubicó decididamente del lado del streaming, ha saltado el charco y ha lanzado una provocativa proclama contra las películas de la saga de Marvel, a las que no considera dignas de ser llamadas cine. Con otro eje, aunque bajo el mismo paraguas que el año pasado, la bronca empezó a escalar a partir de ese aserto de Martin Scorsese, un veterano de la fábrica de sueños que ha aportado algunos de los grandes títulos de todos los tiempos y que, gracias a esos pergaminos, se ha ganado el respeto de varias generaciones de cineastas.
Ahora, un contemporáneo de Scorsese, Francis Ford Coppola, ha salido a respaldar esa postura, con una enjundia que sobrepasa el énfasis que había puesto su colega. Trató de “despreciables” a los filmes provenientes del universo de los cómics y los acusó de acaparar la taquilla y de dejar sin financiamiento al resto de los proyectos, entre los que se cuenta, cabe consignar, la próxima obra de Coppola, “Megalopolis”, que como su nombre lo indica será el emprendimiento más ambicioso en la carrera de este octogenario director, quien es autor de joyas como “El padrino” y “Apocalypse Now”, por citar solo un par de ellas.
Lo insólito en el discurso de Coppola es que señala como un déficit del género de los superhéroes aquellas cualidades que son imprescindibles, según él, en las producciones cinematográficas: “Que ilustren, que nos aporten conocimiento, que nos inspiren”. Aunque muy loable en su finalidad, el argumento parece extraído de aquellos libros de crítica cultural de los años sesenta, en cuyo dogma no había lugar para una función básica que en la actualidad se le pide que cumpla a una película: que entretenga. Y convengamos que, aunque el cine arte provee de un disfrute más profundo, no sería pertinente reclamar que todos se inscriban dentro de esta tendencia.
Si nos guiamos por las premisas de Coppola, un gran porcentaje de la filmografía occidental quedaría fuera de combate, incluyendo muchos largometrajes que recibieron estatuillas en las premiaciones de la Academia. Que algunas de las películas de este cineasta se cuenten entre las más preciadas de todas las que podamos haber visto, no implica que debamos elevar la vara y dejar de ver aquellas que no estén a su altura. Quizás Marvel, en todo caso, haya encontrado una veta, como alguna vez ocurrió con el péplum o el cine catástrofe. Y nada más que eso.