Segunda ronda de debates, última oportunidad para mejorar

Los candidatos llegan al segundo encuentro con la experiencia del anterior, sabiendo en qué acertaron y en dónde fallaron. Pese a ello, probablemente no se vean grandes sorpresas.

Por Javier Boher
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debatesEs complicado hablar tanto sobre los debates, pero ante la inminencia de las elecciones no quedan muchas más posibilidades que tratar de anticipar lo que hará cada uno para instalarse en la retina de los votantes antes de la última semana de campaña. El encuentro anterior dejó algunas cosas para el análisis, especialmente para los responsables de comunicación en cada uno de los espacios.

Mientras algunos lo hicieron muy bien, otros tendrán mucho para mejorar, principalmente los dos candidatos más flojos, Nicolás Del Caño y Juan José Gómez Centurión. Para el primero, por la sensación de que no había estudiado lo suficiente la lección del cursillo; para el segundo, por su poco sentido del timing.

Aunque muchos analistas hicieron foco en la estrechez de su discurso de nicho, los candidatos no están esperando más que consolidar esa minoría. Aunque no tengan muchas formas de meter la línea dura de su discurso dentro de los cuatro ejes temáticos, es de esperar que hagan contorsionismo para lograrlo.



El primer bloque del debate girará en torno a la seguridad. En ese aspecto Macri presentará los logros en la gestión de Patricia Bullrich, quizás la ministra con mejor imagen positiva. Los números oficiales respecto a la lucha contra el narcotráfico o el descenso de secuestros seguramente serán parte de la exposición del presidente.

Es de esperar que Alberto Fernández o Nicolás Del Caño hagan alguna referencia a los casos de Santiago Maldonado o Rafael Nahuel, algunos de los puntos más polémicos de estos cuatro años de gobierno. Mientras el primero pedirá poner a los derechos humanos en el centro de la práctica de seguridad, el segundo hablará de la represión a los trabajadores que luchan.

El que tiene el potencial para explotar ese eje es Gómez Centurión, el único candidato que se ha expresado públicamente por ampliar el derecho a la portación de armas. Si desea potenciar su perfil antisistema, Espert es otro que (escudado en el liberalismo) puede predicar a favor de la posesión de armas como derecho inalienable de las personas.

El segundo eje será Empleo, Producción e Infraestructura. Tras dos años de recesión Macri tiene acá su parada más dura. Aumento del desempleo y caída de la producción serán el foco de las críticas que reciba, con Alberto pidiendo “volver a encender la economía” para “poner dinero en el bolsillo de la gente”.

Espert pedirá rebaja de impuestos, Lavagna dirá que él supo mejorar la producción y crear empleo en el post 2001 y Del Caño hablará sobre los compañeros que se han quedado en la calle o la posibilidad de compartir las horas para que todos trabajen menos pero que el salario mínimo sea igual a la canasta básica.

Con algo de suerte, Macri puede meter algún bocadillo en infraestructura, aprovechando las inundaciones en Buenos Aires y la opacidad de la obra pública en el gobierno anterior.

El tercer eje será Federalismo, Calidad institucional y Rol del Estado. Macri tratará de refrescar lo referido a la destrucción del Indec, el torniquete a la coparticipación y el abandono a las provincias de la gestión kirchnerista.

Quizás Espert pueda pedir un modelo similar al estadounidense, con provincias con mayor autonomía económica y un Estado nacional con menos centralidad que en estas latitudes. Probablemente Del Caño pida exactamente lo opuesto, con el Estado metiendo mano en todos los aspectos de la vida humana. Lavagna jugará al perfil desarrollista, tratando de sumar puntos entre los nostálgicos del nestorismo.

El último eje será Desarrollo social, Ambiente y Vivienda. A juzgar por lo que se dijo a lo largo de la semana, no sería de extrañar que Alberto tilde a Macri de “planero” por el aumento de planes sociales, algo que casi inevitablemente salga de la boca de Espert bajo la forma del famoso “kirchnerismo de buenos modales” que le atribuyó al gobierno nacional.

Seguramente habrá también una referencia a los tomadores de créditos UVA, una herramienta que no se licúa según la inflación, algo que parece molestar a muchos deudores.

En cuestiones ambientales, no sería de extrañar que Espert le hable a la alt-right criolla negando el cambio climático, o que Del Caño se emocione al hablar de la joven Greta Thunberg.

Cuando termine el debate, al momento del cierre, todos tratarán de buscar algún impacto. Seguramente Macri tratará de demostrar que Alberto Fernández, aunque diferente a Cristina, sigue siendo el candidato de su espacio. Quizás se pregunte quién se merece una segunda oportunidad, si su gobierno o el anterior.

Fernández tratará de recordarle a la gente que los años más felices siempre fueron peronistas, mientras Lavagna lo corregirá diciendo que fueron los años del primer kirchnerismo. Del Caño y Gómez Centurión volverán a pedir el voto haciendo foco en meter a su gente al Congreso.

El lunes, finalmente, podremos sacar nuestras conclusiones sobre cómo fue el desempeño de los seis candidatos. Esperemos que haya alguna sorpresa.