Schiaretti festejó el 17-O lejos de los Fernández (porque puede)

De 16 gobernadores peronistas (o estrechamente vinculados al PJ), 14 fueron al festejo del Frente de Todos en La Pampa o enviaron delegados oficiales. Sólo faltaron Urtubey y Schiaretti. El primero, por obvias razones: compite contra los Fernández. El segundo, porque controla su provincia con la solidez necesaria como para rechazar la invitación.

Por Felipe Osman
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fernándezEl Frente de Todos celebró ayer el Día de la Lealtad en La Pampa, donde Carlos Verna organizó un evento multitudinario para recibir a Alberto #Fernández, Cristina Kirchner y gobernadores y dirigentes peronistas de todo el país, junto a los candidatos del espacio para las elecciones del 27 de octubre.

A diez días de las elecciones, el 17 de octubre fungió más que nunca como una excusa inmejorable para montar un acto de campaña que reuniera a todas las figuras que el armado liderado por la fórmula F-F ha logrado encolumnar detrás de su candidatura presidencial.

Sin embargo, los motivos por los que la gran mayoría de los gobernadores peronistas ha decidido respaldar el regreso del kirchnerismo al poder difieren entre unos y otros y, en general, nunca son los oficialmente declarados.



Todos los mandatarios han expresado que su contribución a la unidad tiene como motivación esencial desalojar a Mauricio Macri de la Casa Rosada. Y la gran mayoría de ellos -probablemente las únicas excepciones sean las de Alicia Kirchner y Alberto Rodríguez Sáa- ha señalado también que si suman sus fuerzas al objetivo común es porque Cristina Kirchner ha accedido a moverse del primer término de la fórmula, cediendo la conducción a su ex Jefe de Gabinete.

Ahora bien, vale preguntarse cuántos de ellos tuvieron siquiera la posibilidad de rechazar esta oferta de unidad.

Dejemos de lado la motivación descomunal que significa para las provincias que más dependen de los recursos del tesoro nacional el saber que, si desatendían el llamado y el experimento electoral resultaba exitoso, el peronismo en el poder sabría “disciplinar a los desertores” con mayor rigor del que podrían esperar de Juntos por el Cambio.

En las elecciones provinciales que precedieron a las PASO nacionales, el kirchnerismo sembró un candidato que compitiera con el que el peronismo local echaría al ruedo en cada provincia, amenazando con dividir el voto y dejar cada distrito a merced de la oposición.

Esto, y no otra cosa, fue lo que en su momento “sedujo” a Juan Manzur para que abandonara Alternativa Federal. El tucumano necesitaba que el kirchnerismo retirara sus avales a José Alperovich para ganar sin sobresaltos la elección provincial y así sucedió.

La misma mecánica se repitió en Entre Ríos, donde la candidatura de Gustavo Bordet fue “amenazada” por el kirchnerismo que coqueteó con respaldar la postulación de Sergio Urribarri, quién finalmente no compitió en las PASO provinciales de abril.

Estos son sólo dos ejemplos de una estrategia repetida por el kirchnerismo a lo largo y a lo ancho del mapa nacional, mediante la cual busco -con éxito- bloquear el despegue de Alternativa Federal, dejando a los gobernadores peronistas que hubieran preferido no acompañar a CFK en una nueva aventura nacional sin margen de maniobra. Sin otra fuerza de nacional a la que atar sus candidatos a diputados/senadores.

Pero esto no funcionó en Córdoba. El kirchnerismo no logró -aunque intentó hacerlo- minar el poder del PJ local. Y la candidatura de Pablo Carro, que el Instituto Patria borraría luego de un plumazo antes de las elecciones provinciales, nunca contó con los números necesarios para incomodar al oficialismo provincial.

Y aún sin contar con un socio nacional al que atar su boleta de candidatos, Hacemos por Córdoba decidió sostener una prescindencia arriesgada que logró seducir a una buena parte del electorado en las PASO, y que ahora se apresta a disputar al Frente de Todos el segundo puesto en el tramo legislativo.

En este marco, cabe decir que al 17 de octubre organizado por Verna no necesariamente fueron los que quisieron hacerlo. Es probable que hayan faltado los que pudieron.