Fassi y su campaña “uno más uno” para reclutar socios

El presidente de Talleres propone que, para llegar a los 60 mil empadronados, cada hincha deba convencer a otro de asociarse. Suena un poco utópico. Resta conocer las estrategias deportivas para cautivar a la gente.

Por Federico Jelic

fassiLa apuesta de 60 mil socios en Talleres es más que un desafío y en este contexto, no parece aplicable a corto plazo. El sueño de Andrés Fassi, presidente del club albiazul, hoy parece casi utópico (a pesar de que son las bases de cualquier institución y proyecto deportivo e institucional, de todas formas) dentro  de la cultura del cordobés no muy acostumbrado a abonar su cuota religiosamente a fin de mes. Suena lindo, ideal y estructural, pero las administraciones deben contemplar también los momentos.

Y en el caso del hincha, el termómetro o el catalizador del humor es el resultado deportivo. Ir  a la cancha es un folklore, diferente a  la idiosincrasia del fútbol mexicano, donde Fassi sentó los cimientos de su gran carrera dirigencial, porque allí conviven franquicias, clubes y Sociedades Anónimas.

Es como que al hincha hay que seducirlo, motivarlo, mimarlo, sea con precios accesibles o con figuras dentro de la cancha. Ahí radica el mayor reclamo de la gente, a pesar de que le reconoce  a esta gestión todos los avances, los sueños cumplidos del ascenso y la breve excursión por la Copa Libertadores, ahora pide más. Por eso, no consiguió la inscripción de socios en julio  que el presupuesto necesita para ser solventes y, a la vez, que sea combustible de un planeamiento integral en todas las áreas. Algo está faltando, según la gente.



El tema es que Fassi se encontró con el obstáculo del paladar exigente que históricamente caracterizó al hincha de Talleres. La vara quedó alta después de varias campañas apuntando a ser protagonistas,  que incluyen eliminación al poderoso San Pablo en el Morumbí. El hincha ya no se deja seducir con jugadores apuestas, con divisiones inferiores campeonas en sus categorías, con la Reserva puntera y con alguna venta a Boca o al exterior. Ahora quieren ir por más. Y dentro de un mercado de pases austero, con una economía cambiante a nivel país, es entendible la postura tanto dirigencial como la de la gente.

Además, hay susceptibilidad, dentro de las cargadas con otros clubes. El socio no se quiere sentir “cliente”, además de querer participar en todo. Y con el estatuto modernizado y los 100 representantes en la Asamblea, hay como un sentimiento de participación acotada. Guste o no al oficialismo. En ese sentido, las bromas de otros equipos, con eso de que ”son una empresa” o una “filial mexicana”, duelen y repercuten en el ánimo del hincha, que pone reparos a cualquier propuesta institucional, desconfiando de no perder su naturaleza jurídica de Asociación Civil sin fines de lucro y mucho menos regresar a tiempos de quiebra o de gerenciamiento.

¿Cómo se consigue entonces ampliar la secretaría del club con filas enteras de socios en la puerta de la sede pagando su cuota? El año pasado, fracasó el sistema de pagar el año completo con precios no muy populares; y ahora, con la opción de socios diversos y amplios con la nueva campaña, creció más con gente abonando semestre a semestre, como lo fue siempre. Pareciera que un buen semestre deportivo es eslabón para convencer y continuar pagando por seis meses más, y ni hablar si aparecen refuerzos de jerarquía. Esa es la mayor seducción. Ya no hay confianza a plazo fijo ni a largo plazo, a pesar de que hoy cuenta el padrón con la no menor cifra de 33 mil socios. La apuesta de Fassi es duplicar esa cantidad. ¿Lo conseguirá?

Campaña uno más uno

“Nosotros, el club más grande del interior, no podemos no tener 60 mil socios. En octubre arrancamos una nueva campaña: uno más uno. Cada socio tiene que traer un socio más: uno solo, nada más”, fue la frase  de Fassi que quedó flotando de manera resonante en el ambiente durante la Asamblea General Ordinaria celebrada (y aprobada sin objeciones) en La Boutique.  Es decir, se trató básicamente de una campaña o mandato al estilo Iglesia Universal o acto proselitista político, con esa ansiedad  que destaca a las figuras en plena ceremonia electoral. Con la responsabilidad de todos. Ese es el mensaje. Y siguió enfatizando con ese tema.

“Le pedimos a la gente que también se involucre en este esfuerzo enorme, porque la institución está haciendo. Tenemos que comprometernos: hay que llegar a 60 mil socios y vamos a llegar. No me cabe la menor duda”, fue el mensaje esperanzador, que no terminó allí sino que continuó con esa obsesión.

“Les pido que nos carguemos la mochila entre todos. Porque lo que viene es muy bueno. Queremos un Talleres grande, con 60 mil socios y más jugadores propios. Tenemos que llegar a eso. No es una boludez. Pero entre todos”.

¿Cuál es el dilema? Fassi llega desde el mundo empresarial y sabe que debe contentar a las masas si pretende socios o clientes, pero contemplando riesgos e inversiones. Porque el armado de un equipo competitivo genera socios, sin duda, aunque el dilema después será financiar esa etapa si los resultados no acompañan.  Pero, sin figuras, es imposible conquistar al hincha, que mide todo con el bolsillo.

Entonces, el hombre fuerte de Pachuca que hoy sueña con seguir transformando a  Talleres, se encuentra contra la pared con esa gran dicotomía, graficado  con el ejemplo metafórico mundial sobre “¿Qué va primero, el huevo o la gallina?” ¿Se puede contar con 60 mil socios sin un equipo competitivo que prometa pelear el campeonato? Pareciera que en estos casos, va primero la gallina antes que el huevo. Si pretende una gran masa de socios primero debería conquistar la ilusión con refuerzos. De la forma invertida, parece mucho más largo y difícil. Fassi debería saberlo y contemplarlo si pretende con dar el gran salto institucional y deportivo de su proyecto en Talleres.