Ecos de un homenaje en Traslasierra

Todavía quedan los ecos de un homenaje que el legislador Oscar González le hiciera, en ocasión de la inauguración de las obras completas del Camino de las Altas Cumbres hace casi una semana, a José Vila Guerrero, mucho más que un personaje de Traslasierra, un promotor decisivo de esta obra que une a Córdoba con el oeste, que nunca pasó por cargo rentado alguno aunque fue un actor de muchos emprendimientos en Mina Clavero, donde nació, y Villa Dolores, donde falleció.

Por Gabriel Osman
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guerrero
José Vila Guerrero y Oscar González en 2010, cuando el primero fue declarado ciudadano ilustre de Villa Dolores.

Todavía quedan los ecos de un homenaje que el legislador Oscar González le hiciera, en ocasión de la inauguración de las obras completas del Camino de las Altas Cumbres hace casi una semana, a José Vila Guerrero, mucho más que un personaje de Traslasierra, un  promotor decisivo de esta obra que une a Córdoba con el oeste, que nunca pasó por cargo rentado alguno aunque fue un actor de muchos emprendimientos en Mina Clavero, donde nació, y Villa Dolores, donde falleció.

El dolorense González fue –además del gobernador Schiaretti- el único orador en el acto. Correspondía por su origen y porque tras el fallecimiento de Vila Guerrero, en 2013, quedó como “custodio” de una obra que comenzó en 1964, con el gobierno de Páez Molina, y que culminó el domingo pasado.

En su discurso, González dijo que sería injusto pasar por alto la figura de Villa Guerrero, conocido en la zona como “El Cholo”, el alma mater de la obra, que presidió desde 1963 hasta que falleció la Comisión Pro Nuevo Camino de las Altas Cumbres. Ese año había asumido la Presidencia de la Nación Arturo Umberto Illia. Momento propicio para golpear tan empinado despacho.



Y hasta allí fue El Cholo con su comisión, que fue recibida, y respondidos sus requerimiento por un presidente de origen bonaerense pero cordobés de Cruz del Eje por adopción. El requerimiento fue trasladado al despacho de Páez Molina y las obras comenzaron poco después, financiadas en sus inicios y en el remate por la Provincia. Comenzaron desde Mina Clavero, para que desde Córdoba “la vayan viendo y empujando”, como decía Páez Molina.

La idea original de los integrantes de la comisión –de la cual ya no queda vivo ninguno- era extender el turismo de fin de semana más allá de las Altas Cumbres. El viejo camino que aún existe como atractivo para viajeros intrépidos es una obra de Ramón J. Cárcano, que la ejecutó en solo dos años. Tenía el problema que su sinuoso trazado y puentes colgantes hacían la travesía imposible para esos objetivos turísticos.

A poco de comenzar las obras sobrevino el golpe militar de Juan Carlos Onganía. Vila Guerrero en sintonía con el ministro Gordillo (Obras Públicas) desplegaron con astucia para convencer a la autoridad militar de la importancia de la obra: era un comino esencial para el desplazamiento de blindados hacia la frontera con Chile ante eventuales conflictos con el vecino país. Sencillo para pensamientos más complejos, Onganía fue vulnerable a estos argumentos y la Nación concurrió a su financiamiento (la pendiente del camino nunca supera el 6%, un requerimiento verificable hoy y que es una cláusula para el desplazamiento de material militar).

Y después siempre hubo alguien del oeste a quien golpearle el despacho para empujar la obra. Hoy está González y por eso El Cholo, ya en sus últimos días, lo nombró “custodio”. Al final fue un homenaje recíproco entre estos dos serranos. Y ese genérico quiso en su lápida: “Aquí yace un hombre que nació y falleció en Traslasierra”, una síntesis adecuada para este minaclaverense que fue distinguido como primer ciudadano ilustre por el Concejo Deliberante de Villa Dolores, durante los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo.