Entusiasmo, único capital de Macri para sprint final

La respuesta de la gente en las marchas del “Sí, se puede” llenan de optimismo al presidente, aunque en Casa Rosada desconocen si ese apoyo se volcará en las urnas. Pese a las dudas, anticipan que no habrá cambios de último momento en la estrategia de campaña.

Por Yanina Passero
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El presidente Mauricio Macri encontró un inmejorable marco para dar inicio a la última semana de campaña nacional. Córdoba ofrece un reaseguro en votos y expresiones públicas de apoyo. Fuera de los límites de la única provincia en la que Juntos por el Cambio ganó en las PASO, la combinación necesaria “para dar vuelta” el resultado se presenta dudosa.
Los campañistas que dirigen desde Casa Rosada las acciones de todo el territorio prefieren la cautela y no cuantifican el impacto de las marchas del “Sí, se puede”. Simplemente se limitan a decir que la respuesta de la gente “entusiasma”. Cierto es que el comportamiento del electorado roza lo indescifrable, como lo han comprobado los encuestadores en sucesivas instancias democráticas.
Los macristas recuerdan con cierta épica la elección de 2015 en provincia de Buenos Aires, cuando María Eugenia Vidal perdió las primarias por 10 puntos y en la general se impuso al exponente del kirchnerismo por cuatro. Macri se encargó de anticipar en el debate la derrota de la dirigente que mejor mide de Juntos por el Cambio a manos del ex ministro de Economía de Cristina Fernández, Axel Kicillof. Se aferran a ese recuerdo para convencerse de que el balotaje será posible.
Los analistas que consultan en distintos búnkeres políticos tampoco no tienen una opinión univoca sobre las caravanas del optimismo que lidera Macri. Los que frecuentan a dirigentes del oficialismo nacional insisten en que no pueden subestimarse estas manifestaciones “espontáneas” porque no son habituales y no tienen un aparato político detrás. Otros, sostienen que las marchas no movieron ni un centímetro la intención de votos sino que sirven para darle una fisionomía a un núcleo duro de votantes.
El debate entre consultores se sigue profundizando cuando se analizan los efectos de la crisis económica. Los asesores presidenciales confían en que el antikirchnerismo sigue siendo suficiente para que los ciudadanos hagan la vista gorda a los desaciertos de gestión y errores de diagnóstico y abordaje. En concreto, en Río Cuarto, Macri recibió el índice de inflación de septiembre (casi 5,9%) con críticas a los K por la manipulación del Indec durante la década que fueron gobierno.
Otra opinión que se escucha fuerte refiere a que no habrá un cambio brusco en la tendencia electoral que marcó la PASO porque el voto ideológico no suele superar el 30% y si analizan el golpe al bolsillo como un elemento que ratificará la cosecha de Alberto Fernández del Frente de Todos. Quienes se encuentran en esa línea de pensamiento afirman que la victoria de Macri podrá medirse si logra evitar fugas de votantes tras la PASO.
Como sea, fuentes con despacho en Buenos Aires reconocieron que no cambiarán la estrategia en el sprint final de campaña. Esperan una marcha masiva en el Obelisco el sábado y un cierre histórico en el centro de Córdoba el jueves 24. El entusiasmo en el principal capital político del que se servirá Macri en los últimos días de giras por el país.