Ebullición interna en Filosofía en busca de nuevos acuerdos

El inesperado fallecimiento del decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH) ha causado un tembladeral dentro del oficialismo de dicha unidad académica. Juan Pablo Abratte era la prenda de unión que coaligaba la diversidad de expresiones que conforman Proyección Cambio Universitario. Al despacho principal del Pabellón Residencial lo ocupa ahora la “filósofa” Flavia Dezzutto, quien fue compañera de fórmula de Abratte, pero que está lejos de contener al entramado de tribus como él lo hacía.

Uno de los sectores que por estos días declaman su preocupación son los profesores que se identifican como scottistas, denominación en referencia a la ex rectora Carolina Scotto y en clara diferenciación de los tatianistas, seguidores del ex decano Diego Tatián.

Ambos grupos acordaron en 2017 la candidatura decanal de Abratte, quien daba garantías a los dos sectores con respecto al funcionamiento de la Facultad y al posicionamiento que ésta tendría en el contexto universitario. En cambio, la presencia de Dezzutto en la fórmula fue una exigencia exclusiva del tatianismo. Es por ello que el scottismo se sentiría hoy desobligado con respecto al rumbo que tome la gestión, responsabilizando a Tatián sobre los pasos que Dezzutto pueda dar en los meses venideros. En paralelo, el tatianismo vive su propia ebullición interna, signada por la puja entre sus dos núcleos de poder: la Escuela de Ciencias de la Educación, origen de Abratte, y la de Filosofía, de donde proviene Dezzutto.

El año pasado, el tatianismo de Educación perdió el gobierno de su Escuela en los comicios locales frente a una lista encabezada por la scottista Liliana Abrate. Dicha derrota y el fallecimiento del decano han generado un desequilibrio en detrimento de este sector, que hoy no controla espacios de poder relevantes en la Facultad. Estas tensiones cruzadas acelerarían la discusión sobre candidaturas de cara a la elección directa de decano y vice que se celebrará en mayo del próximo año, para la cual todos los sectores tienen expectativas de colocar un perfil propio. Sin embargo, otra variable condiciona la discusión. El oficialismo rectoral ha expresado su voluntad de promover una Asamblea Universitaria que lleve los mandatos decanales de tres a cuatro años, lo que podría incluir una prórroga de un año que beneficiaría a Dezzutto, entre otros. De ser así, la filósofa conservaría el poder hasta el 31 de julio de 2021, un total de 21 meses.

Reclamo nodocente en Psicología



De teléfono en teléfono, una solicitada comenzó a circular días atrás, con quejas de “los y las trabajadores nodocentes de la Facultad de Psicología” hacia las autoridades de dicha unidad académica. Sin identificar signatarios, el comunicado acusa al Decanato de omitir “injustificada y arbitrariamente” el llamado a concursos para cubrir cargos no docentes vacantes en distintas áreas de la Facultad, mientras se realizan contrataciones “a dedo” en dichas reparticiones. En concreto, reclaman por seis plazas: dos de categoría 3, una de categoría 6 y tres de categoría 7. Además, piden reforzar la planta no docente con otros trece cargos: siete de categoría 4 y seis de categoría 7. La destinataria principal del mensaje es la decana de dicha unidad académica, Patricia Altamirano, quien en mayo compitió sin éxito por el Rectorado de la Casa de Trejo. Con un 10,79 por ciento a nivel general, quedó en tercer puesto del podio. En su Facultad alcanzó el 44,94 por ciento ponderado, siendo el único distrito en el que obtuvo un triunfo, con resultados favorables en los claustros docente y no docente (no así en estudiantes y egresados). El próximo año, la psicóloga tendrá oportunidad de revalidar su liderazgo local al renovarse los 18 miembros del Consejo Directivo, que serán los que la acompañarán hasta el final de su mandato.