Protesta anti-oficialista en Alberdi (¿desestabilización?)

Tras la derrota dolorosa ante Atlanta con renuncia de DT incluida, sectores opositores comandaron una marcha en contra del presidente Franceschi y la su comisión. Solicitaron adelantamiento de elecciones. Un clima político hostil se siente en el ambiente.

Por Federico Jelic

Fueron poco más de 150 hinchas/socios los que se reunieron a protestar en la esquina del Gigante de Alberdi, pero se hicieron sentir. La convocatoria estuvo lanzada en general para todo el público de Belgrano que quiera participar de este comando anti-oficialismo. Hicieron ruido. Sobre todo con mira y ensañamiento con el presidente Jorge Franceschi. Vaya paradoja del destino: hace tres años los socios lo proclamaron máxima autoridad con el 80 por ciento de los votos escrutados, y hoy muchos lo repudian y hasta solicitan su destitución o, en su defecto, adelantamiento de elecciones.
Así se viven estas horas por Alberdi, con la hinchada con humor enardecido por la abultada derrota 4 a 2 en manos de Atlanta, que provocó la salida del DT Alfredo Berti y puntos suspensivos en cuanto al futuro sobre todo dentro del proyecto general. Algunos jugadores tampoco escaparon de la hoguera pero la verdadera caza de brujas es a nivel dirigencial. Este momento en la Primera Nacional, después del descenso y con un generoso mercado de pases, marca la situación política más inestable para la comisión directiva actual desde que asumieron en 2017.
¿De qué sirvió la manifestación? Básicamente para hacerse sentir y valer, en busca de respuestas que la dirigencia aún no brindó en muchos sentidos. No obstante, acusaron recibo.
En esta atmósfera, uno no quiere imaginar la hostilidad con la que se llevará a cabo la próxima asamblea, porque lo deportivo terminó siendo el puntapié inicial para después cuestionar los números del ejercicio de balance y memoria. Una cosa lleva a la otra.

Cantos de guerra
“Olé lé, ola lá, Belgrano es de los socios, Franceschi ya se va” y “Ay ay ay que risa que me da, queremos elecciones antes de la Navidad”, fueron los hits políticos de la muchedumbre, que fue acompañada por parte de la oposición pero ninguna cabeza de algún proyecto institucional participó de la marcha. Al menos formalmente. Ya circulaban en redes sociales los cánticos para ser difundidos. Además, hubo volantes, panfletos y banderas con pasacalles destinados a decorar la expresión hostil de un grupo de socios contra Franceschi sobre todas las cosas. Sería irresponsable decir que la totalidad o la mayoría de los hinchas figuran en contra de este proceso, porque no son proporcionales en las cuentas y portales o sitios partidarios en relación a los votos o los socios que terminaron legitimando a este gobierno.
Seguramente que muchos de los que pusieron el voto y legitimaron a Franceschi en el poder habrán cambiado de parecer para ubicarse en la vereda del frente. Y que este delicado momento deportivo despertó el entusiasmo de participación colectiva de muchos sectores políticos no afines al oficialismo, que más que nunca parecen tener combustible como para armar algún frente. La debilidad de la gestión actual los fortalece. Eso pasó siempre y en todos los clubes, sin distinción de camisetas o escudos.
El oficialismo en este caso debe replegarse pero no bajar la guardia. No contestó ningún agravio y solo el vicepresidente Sergio Villela, de manera muy diplomática como acostumbra, deslizó un convencedor: “Es bueno que el socio se exprese”, sin confrontaciones ni estridencias.
El fracaso en Belgrano es deportivo, no institucional, más allá de la rechazada Asamblea General Ordinaria, que tuvo otra connotación, celebrada a días del descenso consumado. Tampoco hay problemas económicos, se trató de una serie de desacertadas decisiones deportivas que precipitaron la caída a la segunda división del fútbol. Lo que ocurre es que muchos socios ponen en tela de juicios los números del balance, como entendiendo que se desaprovecharon los importantes ingresos tras las ventas de Matías Suárez, Federico Lértora, Tomás Guidara, Gabriel Alanís, Juan Brunetta, Renzo Saravia, más el mecanismo de solidaridad por la llegada de Cristian Romero desde Genoa de Italia a Juventus. Igual desde la dirigencia se encargaron de aclarar que ese dinero se está cobrando en cuotas, que no se perciben esos casi 8 millones de euros de contado. Eso generalmente no sucede en las transferencias pero la desconfianza del hincha es tal que mete todo en la misma bolsa. Y eso que si de algo puede presumir esta dirigencia es de la austera administración, que terminó de levantar la tribuna Cuellar sin hipotecar la billetera de la institución ni el rumbo financiero. Pero la próxima Asamblea lo mismo será analizada con lupa, con goles que no podrán tapar ningún ítem como quizás ocurrió en etapas anteriores.
El diagnóstico de Belgrano es inestable pero no grave, más allá del malestar en lo deportivo, alejado de las posibilidades de ascenso. A Franceschi le queda mandato vigente hasta 30 de abril del año entrante, y el desafío más allá de lo futbolístico va de la mano con el respaldo general. Y no hablamos de credibilidad, sino de apoyo en materia de confianza, de idoneidad en lo deportivo, donde sin dudas está ubicado el talón de Aquiles de esta dirigencia. Mientras se reagrupa la oposición, con el ex gerenciador y líder Armando Pérez también en las gateras pero desde otra perspectiva política, a la comisión le resta transitar el último tramo de su gobierno sin tantos nubarrones ni enemigos manifiestos. Y en eso, la responsabilidad es únicamente de ellos, que terminaron de conformar este semblante del socio de Belgrano.