PRO se abstiene de internas (medirá piné de Macri el 27-O)

Los dirigentes del macrismo local siguen de cerca las disputas del postmacrismo. La reunión de Nicolás Massot con Sergio Massa provocó efectos. Lo cierto es que nadie se jugará por las opciones que se abren hasta que se sepa cuánto conserva el Presidente de su capital político.

Por Yanina Passero
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El diputado nacional por Córdoba, Nicolás Massot, se encuentra de licencia para cumplir con un programa de estudios en la universidad de Yale. Su apartamiento forzoso de la campaña fue desdramatizado con sus objetivos académicos, pero eso no significó que igual suerte haya corrido su devoción por la “rosca”, como buen discípulo de su referente, el titular de la Cámara Baja, Emilio Monzó.
Esta semana, Nueva York fue un enclave para el desarrollo de algunos planes del albertismo: el exintendente de Tigre, Sergio Massa, trató de calmar la ansiedad de banqueros sobre el futuro argentino; pero también, agitó el libro de pases entre burritos y caminatas por el famoso Central Park. Massot se comunicó con los suyos apenas comprobó que la foto generó las especulaciones (proyectadas).
Macristas cordobeses afirman que Massot relativizó el encuentro. Lo ubicó en el terrenal marco de una charla entre dos amigos. Es cierto, el tigrense y Monzó disfrutan de cenas privadas a un ritmo casi quincenal, que convidan a sus adláteres. Pero la campaña, el enojo de ese sector del PRO con el jefe de gabinete y responsable de la estrategia electoral, Marcos Peña, el resultado que parece irreversible desde el punto de vista matemático, son todos elementos que le imprimen un sesgo político que irritó a varios.
Su compañera de interbloque, y socia presidencial, Elisa “Lilita” Carrió, se alzó en armas. Acusó al bahiense de querer “entregar la cabeza de Macri” por mantener diálogos con dirigentes del Frente de Todos.
“¡Terminemos con esta farsa! Quien más pregona la República en Argentina es quien más la daña. Sin diálogo ni tolerancia nunca habrá unidad de los argentinos”, sentenció Massot en una serie de mensajes en su cuenta de Twitter, apenas minutos más tarde de que Carrió publicara el mensaje a través de la misma vía. “Quien hoy pide sostener (Miguel Ángel) Pichetto, ayer lo acusaba de encubridor y obstruía cualquier acuerdo”, siguió el exjefe del bloque de Diputados del PRO.
Los cruces son habituales entre ambos dirigentes, que a finales de junio se enfrentaron públicamente a través de la prensa cuando, luego de que Carrió denunciara a Monzó por intentar convencerla a través de terceros de “romper la relación” con el Gobierno.
Pero los coletazos de la foto Massa-Massot y las protestas virtuales de Carrió llegaron a Córdoba. Cabe recordar que el diputado macrista inició en la provincia su experiencia política por fuera de la Ciudad de Buenos Aires. Desde 2013, en adelante, el joven dirigente creció hasta que llegó a co-gobernar el partido dirigido primero por Javier Pretto y, luego de la interna feroz con Héctor Baldassi, por el villamariense Darío Capitani. Por cierto, que la presencia del “porteño” no incomodaba a los pioneros locales del macrismo.
Por el contrario, Massot fue muy cercano a los hombres citados y a dos mujeres influyentes en el espacio como la senadora Laura Rodríguez Machado y la legisladora Soher El Sukaria.
Las relaciones se modificaron un poco después de la ruptura de la alianza Cambiemos en Córdoba y, fundamentalmente, luego de la abrupta derrota de Macri. Capitani, Pretto y también el diputado Gabriel Frizza quedaron afuera del comando de campaña local, que supervisa Peña desde Buenos Aires. Curiosamente, son hombres cercanos a Massot y Monzó, pero que cultivan sus vínculos con Horacio Rodríguez Larreta.
Rodríguez Machado y El Sukaria se mantienen enfocadas en la campaña y alejadas (por ahora) de todas las especulaciones sobre el día después del 27 de octubre. El exárbitro Baldassi cultiva el perfil bajo y sus aportes son medidos.
Lo cierto es que pese a las reconfiguraciones del escenario interno en el PRO hay una única certeza: los movimientos no se harán explícitos hasta que pase el proceso electoral y se revele cuánto capital político conserva Macri. La cifra posicionará en consecuencia a Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Peña, Monzó y el resto de la dirigencia que quede boyando en la que llaman “la oportunidad histórica perdida”, más allá del optimismo manifiesto del eslogan “la vamos a dar vuelta”.