Uber expone interna del PJ en el Concejo

Dómina, De la Sota y Brito pidieron más debate. Con el apoyo del resto de la oposición, el radicalismo reactivó las multas por más de $72.000 a los particulares que trasladen pasajeros con fines económicos.

Por Yanina Passero
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uber-concejoLos ediles se preparaban para una sesión ruidosa y bajo presión. Lo fue, pero al menos los taxistas y remiseros que se manifestaban en contra de Uber resolvieron desactivar el piquete en las inmediaciones del recinto legislativo de la ciudad. Por supuesto, enviaron a sus delegados para “supervisar” el curso de las deliberaciones.

El orden del día marcaba el tratamiento del proyecto iniciado por el concejal mestrista, Lucas Cavallo, que sugería cambiar la unidad de medida de las multas para aquellos que incumplieran la regulación de taxis y remises. En los artículos 82 y 83 de la ordenanza 12.859 se dispone el valor de las multas a los particulares que trasladen pasajeros a título oneroso, promocional, por canje o similares. En resumidas cuentas, la propuesta sugería modificar el valor “bajada de bandera” por el de la Unidad Económica Municipal, que en definitiva, terminaba bajando el valor actual de las multas.

Advertido el error, la oposición en el Concejo se negó a cambiar la unidad para el cálculo de las multas que, en definitiva, debían ser lo suficientemente altas para persuadir a los choferes de Uber a ofrecer el servicio a través de la plataforma. Para lograr consensos, el oficialismo y los bloques minoritarios resolvieron simplificar el proyecto para tratarlo sobre tablas.



Para evitar modificar el grueso de la ordenanza y dar respuesta a los taxistas y remiseros que pedían controles por parte del poder concedente del servicio, se acordó simplemente activar los artículos mencionados que habían sido suspendidos años atrás por pedido, justamente, de los “amarillos” y los “verdes” que pidieron flexibilizaciones en caso de no poder, por ejemplo, comprar un nuevo auto para cumplir con las pautas de la normativa que rige el servicio.

Por lo tanto, las multas superarán los $ 72.000 para aquellos que no trasladen pasajeros desconociendo el marco legal municipal.

El radicalismo (con excepción de los díscolos Laura Sesma y Abelardo Losano) actuó en sintonía con la bajada de línea de Mestre. Cabe recordar que el intendente se expresó en contra del desembarco sorpresivo de Uber y prometió respetar la regulación vigente. Encontraron, esta vez, el respaldo de la oposición con tres excepciones que fueron objeto de varias lecturas políticas.

El peronismo votó divido. Los delasotistas Esteban “Tito” Dómina,  Adrián Brito y Natalia de la Sota estuvieron en contra de reactivar las multas.

Si bien el jefe del bloque de Hacemos por Córdoba remarcó que su postura era personal indicó que la complejidad del tema exigía debate porque se trata de una ordenanza  que impactará en la futura gestión.

“Un tema que modifica de esta envergadura requiere tratarlo en comisión. Hay otra cuestión que es conceptual: temas que se puedan tratar de aquí en adelante hasta la finalización de la actual gestión, que si bien deben seguir gobernando ya han sido proclamadas las autoridades, se encuentra establecida ya la transición. Estas cuestiones que pueden afectar la futura gestión, merecen ya plantearse en este ámbito, este cuerpo acompañaría los consensos”, justificó su voto Dómina.

También, “a título personal” se expresó la hija del ex gobernador José Manuel de la Sota. “En estos lugares uno intenta hacer lo correcto, es un tema que uno lo piensa, creo que nosotros tenemos que cuidar a los vecinos que son los usuarios y trabajadores también, hablo a título personal y todos creo que pensamos acá. Multar lo que está incorrecto, tenemos que tratarlo con tiempo recibimos despacho de tres artículos y ahora me encuentro con un artículo. Creo que tenemos que tener una sesión de preferencia”, sugirió la futura legisladora provincial.

En tanto Brito, pidió más debate: “En aras de respeto al vecino tenemos que tener una posición. Esto es un servicio público que debe ser regulado por la Municipalidad. Debemos debatir las nuevas aplicaciones, lo he padecido en mi actividad. ¿Qué pasó cuando empezamos a debatir la 12859? Hubiéramos dejado las sanciones, no estamos en contra de los trabajadores, pedimos que vuelva a comisión, nos merecemos el debate”.

Lo cierto es que el grueso de la bancada peronista consideró necesario desactivar el conflicto con los taxistas a través de multas que desalienten a los choferes de Uber a prestar servicios, antes de que el próximo intendente, Martín Llaryora, comience a manejar los hilos.

Uber desnudó las fisuras del bloque PJ que, como el oficialismo hasta el 10 de diciembre, comenzó a moverse distinto desde que se conoció el resultado de las elecciones municipales del 12 de mayo. El voto dividido de HPC evitó un guiño del próximo Ejecutivo municipal a Uber, pero dejó en claro que el consenso no es total en una de las corrientes que también tendrán presencia en el próximo recinto y que, nada más y nada menos, estarán presididos por su próximo presidente, el delasotista Daniel Passerini.



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