PRO no cree en milagro para Macri: se desarma

La dirigencia amarilla cordobesa trabajará por la reelección del Presidente, pero ya piensa en su futuro político. Cuáles son los planes de los subgrupos de la filial local del partido fundado en Buenos Aires.

Por Yanina Passero
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Los macristas cordobeses fueron los primeros en creer en el potencial del fundador del PRO, Mauricio Macri. El primer presidente de la filial local del partido recolecto, Javier Pretto, le dijo en persona al entonces gobernador José Manuel de la Sota que lideraría el armado amarillo en la provincia. En 2011, el objetivo mayor del entonces jefe de gobierno porteño era extender su espacio político más allá de las fronteras de la urbe porteña.

Córdoba fue un suelo fértil. Y lo sigue siendo, aun en los peores momentos del líder de un partido que conquistó una banca en la Cámara de Diputados para el ex árbitro internacional Héctor Baldassi en 2013; en 2015, la Presidencia de la Nación; y en las recientes primarias de agosto ratificó la buena racha. La provincia fue el único distrito que desentonó con la aplastante victoria del kirchnerista Alberto Fernández.

Así como tejieron los puentes para el crecimiento del PRO, luego de lo que se conoció como la alianza Cambiemos, el macrismo autóctono fue muy crítico con el ala que lidera el jefe de gabinete Marcos Peña. Todos los reproches y desacuerdos se corporizaron la noche del 11 de agosto, mientras quedaba demostrada la incapacidad de los encuestadores para leer la complejidad social.  Si hubiera sido la primera vuelta, Fernández ganaba con comodidad.



El duranbarbismo reconoció que se equivocó y sus detractores –con el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó a la cabeza- no aceptaron las disculpas. Con los ánimos por el suelo, se preparan para trabajar cobijados en el beneficio de la duda: no creen, como Peña, que el balotaje sea posible  en un marco de profunda crisis económica, con el Presidente desdoblando su tiempo para llegar al 10 de diciembre y la campaña de sólo 30 días. Pero cumplirán con  su palabra.

Como sea, el postmacrismo se prepara para sobrevivir más allá del 10 de diciembre. Parte del PRO orgánico asegura que se dedicará a la reconstrucción del espacio. En esa línea se encuentra Javier Pretto, Darío Capitani, Gabriel Frizza y el discípulo de Monzó, el también diputado Nicolás Massot. El grupo espera que se “reperfile” la situación política del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien tiene altas chances de lograr su reelección, pese a que Alberto F. tratará de pechar al candidato porteño del Frente de Todos.

Si sobrevive, Larreta será el único macrista con responsabilidades ejecutivas. Comenzará una nueva etapa que parte del PRO de Córdoba dice que acompañará. Claro que ya hablan de potenciales alianzas si es que logran poner de pie el partido. ¿Hacemos por Córdoba será el refugio? Se sabe que con los radicales y juecistas las relaciones están dinamitadas en todas las direcciones. Nadie se imagina una alianza con el trotskismo.

Los intendentes amarillos se mantendrán separados de los movimientos de sus colegas “filo peronistas”. Es probable que queden por fuera de los entramados de la micropolítica por los desafío de gestionar en tiempos de crisis. Los dirigentes con responsabilidades ejecutivas nucleados en la Comupro deberán surfear la caída de la recaudación propia, la presión de los sindicatos municipales y los compromisos asumidos en materia de servicios y obra pública. Para colmo de males, la Provincia les anticipó que deberán ajustarse. No hay plata para nadie.

Los famosos del PRO son otra categoría aparte. Su ingreso a la política ocurrió de la mano de Macri y es probable que su supervivencia dependa de ello. El viceintendente Felipe Lábaque anunció recientemente su retiro de la política. Antes de la PASO respondía que estaría en el lugar que el Presidente le requiriese. Ahora no.

¿Qué pasará con Baldassi? Es un firme interesado en reconstruir el PRO, pero su principal soporte provenía de la Casa Rosada, en especial de Peña, sindicados por muchos como el mariscal de la derrota.

Otra posición detentan dos mujeres del macrismo. Son vox populi las diferencias entre la senadora Laura Rodríguez Machado y la legisladora provincial Soher El Sukaria. Las dirigentes trabaron una inesperada alianza y se muestran orgánicas a los pedidos de los campañistas de Macri. Ambas, a diferencia de varios de los mencionados en esta nota, tienen asegurada su permanencia en el poder legislativo nacional.



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